Muere Salvo Basile, el napolitano que enseñó a Cartagena a amar el cine
– Tinta clara
enero 26, 2026
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Hay hombres que nacen en un lugar pero pertenecen al mundo, y hay otros que, como Salvatore Basile, deciden que todo su mundo cabe dentro de las murallas
Hay hombres que nacen en un lugar pero pertenecen al mundo, y hay otros que, como Salvatore Basile, deciden que todo su mundo cabe dentro de las murallas de Cartagena.
La madrugada de este lunes falleció en la Ciudad Heroica el gran Salvatore Basile, la noticia la confirma Lina Rodríguez, exdirectora del Festival Internacional de Cine de Cartagena durante años, y gran amiga del artista.
Así, la ciudad se despide de su italiano más ilustre y querido, el hombre de la sonrisa perenne y el acento híbrido que murió en la ciudad que lo adoptó hace más de medio siglo. Nacido en Nápoles el 18 de mayo de 1940, ‘Salvo’ -como lo llamaban sus amigos- dejó una estela de celuloide que conecta la Italia de los grandes maestros con la Colombia de la televisión dorada.
Basile no llegó a Cartagena buscando refugio, sino siguiendo una cámara. Fue en noviembre de 1968, como asistente del mítico Gillo Pontecorvo, para el rodaje de la película Quemada. Allí, entre el calor asfixiante y el despliegue actoral de Marlon Brando, Salvatore se enamoró dos veces: de la ciudad y de Jacqueline Lemaitre, la mujer que se convertiría en su esposa y ancla definitiva en el Caribe.
Una escuela llamada ‘Via Margutta’
Con Salvo Basile y su gran amigo. Foto:YOMAIRA GRANDETT
Aunque su currículum lo acredita como actor, productor, asistente de dirección, locutor y chef de exquisitas dotes, Basile solía decir que hizo sus estudios “en la calle”. Sus aulas fueron la Via Margutta de Roma, la calle de los artistas, donde de la poeta Cristina Farfán aprendió a mirar el arte antes de captarlo con una lente.
Ese talento heredado de sus padres lo llevó a pasar por todas las profesiones del entretenimiento. Detrás de escena, su nombre aparece en los créditos de obras maestras como:
• La Misión (1986) de Roland Joffé.
• Crónica de una muerte anunciada (1987) de Francesco Rosi.
• La estrategia del caracol (1993), donde además de actuar fue productor ejecutivo junto a su gran amigo Sergio Cabrera.
La cara de «el riesgo es que quieras quedarte»
Basile era, literalmente, la cara de la hospitalidad colombiana. Protagonizó la icónica campaña del gobierno “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar”, frase que en su caso no fue un eslogan, sino una biografía.
En la televisión nacional los colombianos lo acompañaron en producciones como Pobre Pablo, Sofía dame tiempo y Las noches de Luciana. Sin embargo, su corazón latía por el Festival de Cine de Cartagena (FICCI), donde por más de 20 años fue miembro de la junta directiva y vicepresidente, convirtiéndose en el gran anfitrión de las estrellas internacionales que llegaban a la alfombra roja.
Un legado de ‘Cinergia’
En sus últimos años, Salvatore no se detuvo. Continuó impulsando la industria desde la televisión regional con el programa Cinergia en Telecaribe y gestionando exhibiciones cinematográficas en lugares tan diversos como Zipaquirá. Su capacidad para ser un puente entre el cineasta de culto y el espectador común y corriente lo convirtió en una figura irrepetible.
Se marcha el hombre que trabajó con Marlon Brando, Robert De Niro, Sergio Leone y Werner Herzog, pero permanece el ciudadano que caminaba por las calles de Cartagena saludando a todos por su nombre. Basile demostró que el verdadero cine no se hace sólo con guiones, sino con la pasión de quien entiende que la vida es, al final, la mejor película jamás rodada.