Violencia y crimen organizado en el Suroeste de Antioquia: causas y cifras 2025
– Tinta clara
abril 7, 2026
0
El suroeste antioqueño, región tradicionalmente asociada a la cultura cafetera, el turismo de naturaleza y el desarrollo agrÃcola, se encuentra desde hace años en alerta máxima debido a
El suroeste antioqueño, región tradicionalmente asociada a la cultura cafetera, el turismo de naturaleza y el desarrollo agrÃcola, se encuentra desde hace años en alerta máxima debido a una alarmante transformación en su dinámica de seguridad.
entre los años Entre 2010 y 2025, la subregión ha experimentado un brutal aumento de casi el 540% en la tasa de homicidiosuna cifra que expone una realidad innegable: el territorio se ha convertido en el nuevo epicentro de expansión de las estructuras del crimen organizado más poderosas de Antioquia.
Esta alerta, que pinta un panorama sombrÃo para los próximos años, surge del más reciente y exhaustivo estudio presentado por el Instituto de Ciencia PolÃtica (ICP) Hernán EchavarrÃa Olózaga, titulado ‘Dinámicas de la violencia y el crimen organizado en el suroeste antioqueño’.
Estudio presentado por el Instituto de Ciencia PolÃtica (ICP) Hernán EchavarrÃa Olózaga Foto:alejandro mercado
El estudio revela que entre 2010 y 2015 la subregión pasó del 2,93% al 12,43% de los homicidios en Antioquia. Para 2019 tuvo una reducción al 9,53% y de ahà en adelante hubo un aumento preocupante hasta llegar al 18,63% en 2025.
Homicidios en el suroeste de Antioquia Foto:alejandro mercado
Como lo revela el análisis del PCI, las señales de no agresión y treguas que a veces se acuerdan en el Valle de Aburrá simplemente no se reproducen en el Suroeste, convirtiendo a esta subregión en un campo de batalla cruzado y antagónico donde los deseos de hegemonÃa chocan frontalmente.
Mapa del Conflicto Armado en Antioquia Foto:PCI
Estos son los cuatro actores armados que se disputan el microtráfico, la extorsión y la minerÃa ilegal en el territorio:
Clan del Golfo: Es la principal amenaza con una notable expansión desde Urabá y Occidente. Controla el mercado local de drogas, extorsión y minerÃa y busca dominar el corredor hacia el PacÃfico.
Oficina La Terraza / Andes: Opera como ‘Halcones del Suroeste, con presencia en Hispania, Andes, Betania y JardÃn y mantiene un enfrentamiento activo con el Clan del Golfo por el control territorial.
La Miel y San Pablo: Originario del sur del Valle de Aburrá, serÃa aliado del Clan del Golfo y es la conexión entre el área metropolitana de MedellÃn y el cercano Suroeste. El narcotráfico local opera en varios municipios.
La Erre y la carne rancia: Surgió entre 2019 y 2020 luego de una ruptura interna. Se enfrentan al Clan del Golfo y entre sÃ, intensificando la violencia homicida en la subregión.
Potencial de subregión
La ruta 4G del PacÃfico 1 Foto:Agencia Nacional de Infraestructura
Según los investigadores, este fenómeno migratorio del músculo criminal se debe, en gran medida, al estancamiento o agotamiento de ingresos y territorios en otras zonas ya saturadas.
Londoño agrega una lectura crucial a esta dinámica: «mientras se controla la situación de violencia en el Valle de Aburrá, de alguna manera no hay más territorio para la expansión criminal… no hay más ingresos para explotar en el Valle de Aburrá, ya que eso efectivamente provocará que el actor criminal busque otras áreas de expansión».
Y esta agresiva expansión busca capturar, monopolizar y exprimir ingresos ilegales que van mucho más allá del simple narcotráfico local o del llamado microtráfico. Extorsión generalizada e intereses de control sobre la explotación de minerales ilÃcitos, especialmente ante los recientes avances en la infraestructura vial. (como las autopistas de cuarta generación), han puesto al Suroeste firmemente en el punto de mira de las mafias.
En este escenario de abundancia, el Clan del Golfo y los Grupos del Crimen Organizado buscan establecer una «gobernanza criminal» firme, controlando de facto las economÃas en ausencia total de una respuesta estatal que pueda disuadirlos efectivamente.
Junto a esta agresiva expansión de los clanes, las decisiones polÃticas a nivel nacional han jugado un papel que muchos analistas llaman factor determinante en el agravamiento de la crisis regional.
Cartel de los más buscados del ‘clan del Golfo’ Foto:archivo
Claudia Carrasquilla, concejal del distrito de MedellÃn y con amplia experiencia como exfiscal contra el crimen organizado, no oculta su enorme frustración ante la parálisis operativa: «Me duele mucho ver en este momento cómo hemos disminuido nuestra capacidad de operaciones contra el crimen organizado. Lamentablemente el tema de la ‘paz total’ puso un freno a las investigaciones tanto en la FiscalÃa General como en la PolicÃa Nacional y en los centros de investigación.»
Carrasquilla indica que hay un consternamiento que prevalece al interior de los entes judiciales ante la imposibilidad práctica de avanzar en las macrojudicializaciones que antes desmantelaron clanes enteros.
«Es muy lamentable escuchar a colegas fiscales cuando se les dice que el Las operaciones no pueden continuar, muchas de las órdenes de aprehensión no pueden hacerse efectivas ni materializarse. contra muchos de los lÃderes de estas estructuras criminales y es ahà donde los indicadores de violencia siguen aumentando y la operación es muy difÃcil o se vuelve muy complicada», dice Carrasquilla.
Claudia Carrasquilla Minami, concejala del Centro Democrático. Foto:Ayuntamiento de MedellÃn.
Además, el ex fiscal subraya la urgente necesidad de retomar investigaciones estructuradas e inteligentes: «Creo que es muy importante volver a la cuestión del inventario criminal… Sólo vamos tras los cabecillas y sabemos que si capturamos a un cabecilla, entonces el segundo está ahà para ascender o simplemente sucederlo.«Pero si perseguimos toda la estructura criminal, creo que serÃan los recursos más eficientes para combatir estas estructuras».
Por su parte, Juan Espinal, representante a la Cámara por Antioquia, apunta tajantemente al desmantelamiento del apoyo del Estado central en las regiones más asediadas por la criminalidad.
Esta alarmante desconexión institucional de la que hablan los lÃderes polÃticos está directamente respaldada por los datos estadÃsticos mostrados por la investigación del PCI.
Ante este panorama extremadamente desalentador para los ciudadanos, las conclusiones sustantivas de los expertos instan a un cambio estructural inmediato en la forma en que se aborda la polÃtica de seguridad y defensa a nivel de paÃs.
Carlos Agostoo Chacón, director del Instituto de Ciencia PolÃtica (ICP) Hernán EchavarrÃa Olózaga, enfatiza enfáticamente que Las dinámicas sanguinarias en el suroeste no surgieron de la noche a la mañana ni son meramente temporales.
Suroeste Antioqueño Foto:CEET
Más bien, estos nacen como producto de complejos sistemas criminales adaptativos que han sido capaces de leer las debilidades del Estado.
«Hay lógicas que exigen que el paÃs empiece a pensar en una nueva doctrina de seguridad, una nueva polÃtica de seguridad y defensa, se desarrollan nuevas capacidades, se hacen inversiones», afirma Chacón.
El director del ICP fue absolutamente categórico sobre cuál debe ser la estrategia futura, desmarcándose de raÃces de soluciones simplistas y reactivas basadas únicamente en aumentar el número de uniformados en las calles sin tecnologÃa de respaldo.
Eso es más rentable que simplemente prometer que vamos a ampliar la fuerza, que entre otras cosas es que un policÃa no te pregunte por Temu.
Carlos Agostoo ChacónDirector del Instituto de Ciencia PolÃtica (ICP) Hernán EchavarrÃa Olózaga
Para Chacón y el panel de investigadores, la solución real, integral y definitiva radica en dinamitar la logÃstica criminal y, simultáneamente, promover sólidas oportunidades de mercado para las poblaciones acorraladas por la ilegalidad.
«Vamos a necesitar asestar golpes importantes a toda la cadena de valor y suministro, rompiendo nodos… Para afectar los centros de poder criminal donde hoy se ubican estas estructuras y entender cómo están funcionando esas cadenas logÃsticas».