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Tecnología

Uno de los lugares más hostiles del planeta es, irónicamente, nuestro mejor «aire acondicionado» contra el efecto invernadero. – Tinta clara

  • enero 4, 2026
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Sabíamos que el Océano Austral es, en esencia, el pulmón térmico de la Tierra imprescindible para regular la temperatura de todo el planeta. Pero lo que no sabíamos

Uno de los lugares más hostiles del planeta es, irónicamente, nuestro mejor «aire acondicionado» contra el efecto invernadero.

 – Tinta clara

Sabíamos que el Océano Austral es, en esencia, el pulmón térmico de la Tierra imprescindible para regular la temperatura de todo el planeta. Pero lo que no sabíamos exactamente era cómo lograba procesar tal cantidad de energía. Ahora, la ciencia ha revelado que las tormentas desempeñan un papel destacado que puede ser clave para abordar el calentamiento global.

Su utilidad. Para ponernos en contexto debemos saber que el Océano Austral Tiene la capacidad de absorber más del 75% del exceso de calor. el cual se genera por parte de las emisiones de gases de efecto invernadero que el propio ser humano produce.

Esto es algo que lo convierte en un auténtico disipador de calor, llegando a ser potencialmente el más importante del mundo. De esta forma, si eliminamos este Océano de la ecuación de la vida actual, la temperatura de la atmósfera hoy sería mucho mayor.

Un punto ciego. Los modelos climáticos que utilizamos a diario lo tienen, ya que al intentar predecir cómo se calienta el agua los cálculos no acababan de encajar con lo que ocurría en la realidad. Es evidente que aquí faltaba algún tipo de elemento que no pudimos localizar del todo.

Pero esto ha llegado a su fin, gracias al equipo dirigido por Marcel du Plessis y Sebastiaan Swart que Han encontrado la pieza que faltaba del rompecabezas: mezcla de océanos impulsada por tormentas de verano. Un fenómeno que literalmente permite que el océano ‘trague’ el calor atmosférico.

¿Cómo es posible? El mecanismo que sigue este océano es tan violento como eficiente. Durante el verano austral, el sol calienta la capa superficial del océano, y si el agua permanece estancada, entonces el calor permanecerá en la superficie almacenado en el agua, facilitando su regreso a la atmósfera o acelerando el derretimiento del hielo. Lo correcto en este caso sería literalmente enterrarlo en las profundidades.

Y aquí es donde entran las tormentas, donde los intensos vientos y las olas extremas que se producen actúan como un mezclador gigante. De esta forma, la energía de la tormenta agita el agua, empujando el calor desde la superficie hacia capas mucho más profundas.

Hacia la profundidad. De esta forma, las tormentas ayudan a que la superficie del océano se enfríe, lo que le da la capacidad de seguir absorbiendo calor del aire de una forma más eficiente.

¿Y adónde va toda esta energía? Bueno, literalmente, Cuando bajas a las profundidades del mar quedas ‘atrapado’ allí durante décadasralentizar el calentamiento atmosférico inmediato. Aunque hay que estar atentos a lo que sucederá en el futuro.

Cómo se ha medido. Esta es una pregunta prácticamente obligada cuando hablamos de las profundidades marinas, que son lugares verdaderamente hostiles para cualquiera. Por eso nuestro mejor aliado ha sido la robótica marina.

En lugar de depender de satélites que tienen dificultades para ver a través de las nubes o medir la profundidad con precisión, esta tecnología transferida a planeadores submarinos y boyas autónomas son capaces de medir la temperatura y la salinidad en tiempo real. Todo ello mientras una tormenta pasa sobre ellos provocando el fenómeno que ahora se ha estudiado.

De esta forma, esta tecnología nos ha dado la capacidad de monitorear el océano «desde dentro» durante eventos que son imposibles de estudiar en los barcos.

Nos importa (mucho). Este descubrimiento se puede comparar con el de una moneda de dos caras. Por un lado, ya tenemos la confirmación de que el Océano Austral es un aliado muy poderoso en la lucha contra el cambio climático. Pero, por otro lado, tenemos una pregunta muy inquietante: ¿qué pasará si los patrones de tormentas cambian debido al propio cambio climático?

Si las tormentas se desplazan o pierden intensidad en esta zona, podríamos perder esa «esponja» de calor que está frenando el cambio climático. Las consecuencias serían bastante claras: un gran aumento de la temperatura de la atmósfera que se sentiría en todo el planeta.

Imágenes | jean wimmerlin Chris LeBoutillier

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