Tras denuncias de intento de robo, protestas y alertas sobre tráfico de vida silvestre, la guacamaya ‘Lupita’ queda bajo custodia ambiental en Quindío
– Tinta clara
enero 20, 2026
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La guacamaya azul y amarilla conocida como ‘Lupita’ volvió a estar bajo custodia de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ)luego de que la Policía Ambiental alertara sobre
La guacamaya azul y amarilla conocida como ‘Lupita’ volvió a estar bajo custodia de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ)luego de que la Policía Ambiental alertara sobre su presencia en el sector Granada, vereda San Pedro, jurisdicción del municipio de Armenia.
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El rescate reabrió un debate que desde hace semanas atraviesa lo ambiental, lo emocional y lo cívico, en torno al destino de un ave silvestre que se convirtió en un inesperado símbolo de los caminos del Quindío.
‘Lupita la famosa’ se ha hecho famosa por acompañar a ciclistas, motociclistas y deportistas. Foto:Instagram @quindiociclismo_co
De acuerdo con el CRQ, luego de recibir el aviso oficial, profesionales de la entidad se desplazaron hasta el lugar para realizar el procedimiento de rescate. Según las características observadas, El ejemplar corresponde a la guacamaya conocida como Lupita, la cual habría llegado volando a ese sector. Actualmente permanece en las instalaciones de la Corporación, bajo custodia en el Centro de Atención y Evaluación de Vida Silvestre, donde es atendida por un equipo interdisciplinario de médicos veterinarios y biólogos.
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La autoridad ambiental señaló que, dentro del proceso de evaluación, se identificó un aspecto positivo: el ave presenta muy buenas condiciones de vuelo, lo que favorece y facilita su proceso de rehabilitación. En este momento, el CRQ se encuentra realizando los trabajos técnicos necesarios para lograr una transición adecuada, que incluya la incorporación progresiva del ejemplar con otros individuos de su misma especie. El objetivo es recuperar comportamientos naturales como la socialización, la búsqueda de alimento, la defensa del territorio y otros comportamientos propios de la especie.
Lupita, la guacamaya que se volvió viral por volar con ciclistas. Foto:Cortesía Fundación Ecohuellas
No es la primera vez que Lupita pasa por manos de la autoridad ambiental. Hace un tiempo ya había sido trasladada a la CRQ, pero al parecer escapó y regresó al sector La Bella, en Calarcá, donde era vista desde hacía años. En esa zona se convirtió en una presencia cotidiana y reconocible, no sólo para los habitantes, sino también para los ciclistas y deportistas que transitan por la vía.
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Su notoriedad se disparó hace unas semanas, cuando se viralizó en las redes sociales un vídeo en el que una guacamaya volaba junto a un ciclista. Las imágenes, que muchos compararon con escenas de realismo mágico, mostraban al pájaro siguiendo los pedales del corredor del Team Movistar Diego Pescador, quien se encontraba entrenando en los caminos de su Quindío natal. El registro fue compartido por uno de sus compañeros y rápidamente se difundió por las plataformas digitales, despertando asombro y admiración.
Michele Scarponi y Frankie el guacamayo. Foto:Redes sociales
Sin embargo, esa fama también hizo saltar las alarmas. Según denuncias de un grupo local y de la Plataforma Alto, en los últimos días algunas personas han intentado robar la guacamaya. Según estas versiones, el animal fue víctima de un ataque en el que perdió algunas plumas. Animalistas del departamento, sin embargo, aseguraron que el ave se encontraba en buen estado de salud.
A este contexto se sumó la advertencia formal del CRQ sobre los riesgos ambientales y de bienestar animal derivados de la presencia de esta especie fuera de su hábitat natural. La entidad pidió expresamente no interactuar con el ave ni alimentarla, y explicó que La presencia de una guacamaya Ara ararauna en Quindío no corresponde a su área natural de distribución. Esta es, indicó, una situación que debe ser analizada desde una perspectiva ambiental, ecológica y de conservación de la vida silvestre.
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Según los conceptos técnicos del Área Silvestre del CRQ, esta especie es propia de ecosistemas de tierras bajas cálidas, principalmente en la Amazonía, la Orinoquía colombiana y algunos sectores del Magdalena Medio y el Caribe. Su supervivencia depende de extensos bosques tropicales, grandes árboles donde anidan y un suministro constante de frutos y semillas.
La autoridad ambiental explicó que, en condiciones naturales, estas aves exhiben un comportamiento cauteloso hacia los humanos, una adaptación clave para su supervivencia. Cuando un individuo ha sido criado o mantenido en cautiverio, puede desarrollar una huella humana, perdiendo su miedo natural a las personas y buscando activamente su interacción. En el caso de Lupita, los análisis técnicos muestran una marcada huella humana, condición que aumenta su vulnerabilidad ante posibles capturas, maltratos o accidentes, y que también puede generar conflictos con la fauna local.
Lupita, la guacamaya que se volvió viral por volar con ciclistas. Foto:Cortesía Fundación Ecohuellas
El CRQ también advirtió que la llegada de esta ave al territorio podría estar asociada a prácticas ilegales como el tráfico de vida silvestre. La liberación o permanencia de individuos fuera de su hábitat natural puede generar competencia con especies nativas y alterar los equilibrios ecológicos. Por lo tanto, La entidad insistió en que estos ejemplares requieren procesos técnicos especializados de rehabilitación, encaminados a restablecer comportamientos propios de la vida silvestre y evaluar rigurosamente la posibilidad de su retorno a su entorno natural.
El director del CRQ, Juan Esteban Cortés, llamó a la reflexión colectiva. Señaló que el bienestar de la vida silvestre no radica en la cercanía con el ser humano ni en la interacción para fotografías, espectáculos o beneficios económicos, y recordó que son especies que deben cumplir su rol ecológico en la naturaleza.
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La posición institucional, sin embargo, encontró resistencia en un sector de la comunidad. El colectivo Ciclistas Quindío envió una carta a la CRQ para expresar su preocupación y rechazo ante un posible traslado de la guacamaya. En el documento aseguraron que en intervenciones anteriores el ejemplar habría sufrido daños físicos y un deterioro en su estado general, y expresaron su negativa a repetir una situación que, según ellos, vulnera su integridad.
El grupo anunció protestas y movilizaciones pacíficas para visibilizar el caso y pidió priorizar una solución que contemple que Lupita permanezca en libertad, bajo supervisión técnica, sin confinamiento ni traslado forzoso. Mientras tanto, la guacamaya permanece en observación, en medio de un debate que confronta el cariño ciudadano con criterios técnicos de conservación, y que mantiene abierta la interrogante sobre cuál es el mejor destino para un ave que, sin querer, se convirtió en emblema del Quindío.