Las grandes tecnológicas han cambiado de color político y líderes que alguna vez presumían de diversidad e inclusión, hoy se posicionan al lado de Trump e incluso cenan con él. En Silicon Valley casi nadie habla de política y mucho menos para criticar al presidente, nadie excepto un hombre.
Jeff Dean. Es el científico jefe de Google DeepMind y una de las pocas voces en Silicon Valley que tiene una postura crítica hacia el gobierno de Trump y lo más importante: lo dice en público. Como dicen en el Diario de Wall StreetDean suele compartir mensajes críticos con la administración actual en tu cuenta Xdonde tiene casi 430.000 seguidores, y ha condenado enérgicamente actúa como el asesinato de alex pretti a manos de agentes del ICE en las protestas de Minnesota.
Apoyo antrópico. Jeff Dean fue uno de los 30 empleados de Google y OpenAI que firmaron el carta de apoyo hacia Anthropicdespués de que demandara al Pentágono por declararlos «un riesgo para la seguridad nacional». El juez que falló a favor de Anthropic y bloqueó la decisión citó esta carta de apoyo como parte del contexto del caso. Otras empresas como microsoft También se pronunciaron a favor de Anthropic, pero lo hicieron a través de un portavoz.
La rareza. Posiciones como la de Jeff Dean, que critica abiertamente al Gobierno y además lo hace a título personal, no habrían destacado hace unos años. En 2018 Empresas tecnológicas recurrieron al movimiento #MeToo y también apoyó las movilizaciones del movimiento ‘Black Lives Matter’. Esto sucedió durante el primer mandato de Trump, pero durante el segundo, figuras como Jeff Dean se han convertido en una rareza en Silicon Valley.
El segundo mandato. Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Sam Altman, Sundar Pichai, Satya Nadella, Tim Cook… el apoyo de los líderes tecnológicos se dejó notar desde el propio acto de investidura, al que no sólo asistieron sino que donaron un millón de dólares cada uno y, como recompensa, se ahorraron miles de millones en impuestos. Las empresas comenzaron a tomar medidas de inmediato, como eliminar el sistema anti-noticias falsas de Meta o desmantelar los departamentos de diversidad, equidad e inclusión.
La línea delicada. Que Donald Trump sea un líder bastante volátil no es nada nuevo. Hacerlo enojar es tan fácil como contradecirlo y su reacción puede ser excesiva, y si no, díselo a Anthropic. En este sentido, el miedo a las posibles consecuencias de un desacuerdo juega un papel en esta presentación, porque no olvidemos que el gobierno es quien dicta las regulaciones de exportación-importación y puede facilitar mucho sus negocios. Al final, ¿qué está pasando en Silicon Valley? No es tan diferente a la situación de China que tanto se critica desde el lado americano.
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