La frontera entre Colombia y Venezuela vive momentos de incertidumbre luego de la actividad militar desplegada por Estados Unidos en territorio venezolano, que habría culminado con la captura del presidente Nicolás Maduro. La situación ha generado expectativas entre las autoridades colombianas ante un posible aumento en la llegada de ciudadanos venezolanos al país.
Como medida preventiva, el Gobierno Nacional instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) en la ciudad de Cúcuta, con el fin de monitorear la situación y coordinar la atención humanitaria en caso de un aumento en el flujo migratorio. Según información preliminar, se espera que cientos de familias puedan cruzar la frontera tras los bombardeos en zonas estratégicas de Caracas.
El ministro de Igualdad, Juan Carlos Florián, aseguró que el Gobierno está preparado para responder ante una posible emergencia migratoria, aunque aclaró que hasta el momento no se ha producido un aumento significativo en la entrada de ciudadanos venezolanos. También indicó que se reactivaron los centros Intégrate para caracterizar y brindar atención a las familias que puedan llegar al país.
Miedo a un posible cierre de fronteras
Habitantes de los pasos fronterizos entre Norte de Santander y el estado Táchira expresaron su preocupación por un posible cierre de la frontera, ya que muchas familias dependen del comercio binacional, se abastecen en Colombia o tienen a sus hijos estudiando en municipios como Cúcuta y Villa del Rosario.
Por su parte, algunos ciudadanos venezolanos que esperaban la caída del gobierno de Nicolás Maduro han optado por guardar silencio y actuar con cautela, debido a informes sobre la formación de grupos armados que podrían tomar represalias dentro del país vecino.
Hasta el momento, la actividad comercial y el transporte de pasajeros continúan operando con normalidad en ambos lados de la frontera, aunque persisten las expectativas sobre cualquier nuevo movimiento militar en la región.
Aumentan viajes desde Catatumbo
A esta situación se suma el aumento del desplazamiento interno en Norte de Santander. Las autoridades de Cúcuta y Ocaña atienden la llegada de familias provenientes de la región del Catatumbo, desplazadas por los enfrentamientos entre el ELN y el frente 33 de las disidencias de las FARC.
Según la Defensora del Pueblo, Iris Marín, más de 130 familias han abandonado zonas rurales de las localidades de Mineiro y Pacelli, en Tibú, así como de Filogringo, en El Tarra, y ya reciben atención humanitaria por parte de las entidades competentes.
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