talento de Delirio del Valle del Cauca, para el mundo
– Tinta clara
febrero 18, 2026
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Por décimo año consecutivo, Camilo Zamora, anfitrión y bailarina deliranteque ha impactado al mundo con sus shows de salsa y coreografías circenses, fue el único artista colombiano invitado
Por décimo año consecutivo, Camilo Zamora, anfitrión y bailarina deliranteque ha impactado al mundo con sus shows de salsa y coreografías circenses, fue el único artista colombiano invitado a participar en el Carnaval de Río de Janeiro en Brasil, en esta versión 2026.
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El vallecaucano Camilo Zamora, talento de la región para el mundo y el Carnaval brasileño. Foto:Cortesía de Delirio y Camilo Zamora
En esta ocasión, Zamora desfiló con la reconocida escuela de samba Unidos de Vila Isabel, cuya propuesta temática rindió homenaje a la herencia africana que dio origen a la samba y exalta la memoria colectiva como símbolo de identidad, resistencia y orgullo.
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Extiende sus alas en Río
Unidos de Vila Isabel estuvo formado por 3.600 socios y siete carrozas de gran formato, cuidadosamente diseñadas para impactar por su magnitud y riqueza visual.
Camilo ZamoraFormó parte de la imponente carroza ‘Abre Alas’, la primera carroza que inaugura oficialmente el tradicional desfile de cada colegio en el Sambódromo.
El ‘Abre Alas’, donde se encontraba el reconocido artista Delirio, Es una estructura monumental en la que estuvieron presentes unos 70 artistas y fue decorada en tonos beige y dorado con detalles en azul y blanco, incorporando agua en movimiento y efectos de iluminación que mejoraron la experiencia visual.
El vallecaucano Camilo Zamora, talento de la región para el mundo y el Carnaval brasileño. Foto:Cortesía de Delirio y Camilo Zamora
La escena representó un momento de la historia africana anterior a la esclavitud, evocando un reinado lleno de majestuosidad, con reyes, príncipes y figuras nobles. Los trajes de los artistas honraron a esa África ancestral cuya riqueza cultural y espiritual se expandió luego por América, a través de procesos migratorios forzados.
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‘Mi baile no es sólo el de Cali’
“Como caleño y como colombiano fue un honor poder subirme a esa carroza y demostrar como artista la unión entre la samba y la velocidad de los pasos del bailarín caleño, factor que contribuye a que Cali sea reconocida como la capital mundial de la Salsa”, dijo el icónico bailarín de Delirio y agregó: “Es un mensaje no sólo para los bailarines caleños, sino para todos los colombianos que ven en la danza un vehículo que conecta culturas y comunica paz”.unión, alegría y esperanza. Mi danza no es sólo la de Cali, sino la de todo un país que respira arte”.
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Zamora, artista caleño que ha desarrollado buena parte de su vida profesional en Delirio, afirmó que esta participación tuvo un profundo significado, pues más allá del espectáculo, el Carnaval de Río se convierte en una plataforma de visibilidad internacional en la temporada en la que Brasil recibe el mayor flujo de visitantes extranjeros del año. Es una oportunidad extraordinaria para hablar de Cali y Colombia, de similitudes culturales y de la fuerza de nuestras tradiciones.
Para Zamora y Delirio, las conexiones entre ambos países son evidentes: la samba y la salsa como ritmos identitarios; la presencia protagónica de instrumentos de viento y percusión; los coros que marcan la energía colectiva; e incluso la tradición agrícola de la caña de azúcar, producto del que Brasil y Colombia son líderes mundiales, tanto en azúcar como en panela.
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En este diálogo cultural, el artista aseguró sentirse orgulloso de ser el vehículo a través del cual Cali se pueda proyectar a nivel global. «Para mí es un gran momento, porque los bailarines caleños están protagonizando diferentes escenarios internacionales. El Carnaval de Río de Janeiro no sólo es una oportunidad para demostrar eso, sino también para ser felices y hacer felices a los demás hablando bien de Cali y de Colombia al mundo entero», afirmó.
El desfile tuvo una duración aproximada de 60 minutos en el Sambódromo, donde 40 jurados especializados evaluaron criterios, como la armonía de los tambores, la evolución coreográfica, la comisión frontal, los abanderados, la reina de los tambores, la calidad musical, el vestuario y la interpretación integral de todos los componentes.
El vallecaucano Camilo Zamora, talento de la región para el mundo y el Carnaval brasileño. Foto:Cortesía de Delirio y Camilo Zamora
Cada noche del Carnaval de Río de Janeiro reúne entre 70.000 y 90.000 asistentes en el Sambódromo, además de superar el millón y medio de espectadores a través de diferentes plataformas. La escuela ganadora recibe el reconocimiento como la mejor escuela de samba del mundo y un incentivo económico otorgado por el gobierno brasileño.
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La historia de Camilo en el Carnaval de Río de Janeiro comenzó en 2016, cuando unos brasileños lo vieron abriendo el popular Salsódromo de la Feria de Cali, recibiendo posteriormente un regalo inesperado: la invitación a participar de la fiesta más grande del planeta.
“Con esta décima participación consecutiva, Camilo Zamora consolida su presencia en uno de los escenarios culturales más influyentes del planeta y continúa fortaleciendo los vínculos entre Cali y Río de Janeiro, acercando el talento colombiano a un escaparate global donde la música, la danza y la tradición se convierten en un lenguaje universal”, dijeron en Delirio.
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Regresará a Cali la próxima semana para presentarse como conductor y bailarín en la carpa Delirio, el viernes 27 de febrero, luego de haber representado con orgullo a Colombia ante el mundo.
Camilo Zamora, en una de las ferias de Cali. Foto:Juan Pablo Rueda
¿Quién es Camio Zamora?
El talento de Camilo Zamora ha engalanado a Cali con sus 1,93 metros de altura con participaciones que han dejado boquiabiertos a los asistentes de pasadas ferias. La vallecaucana ha brillado con cristales y atuendos pegados al cuerpo, electrizantes con ritmo.
A través de Delirio, Zamora se convirtió en el ícono de la ciudad porque ha sido uno de los bailarines pioneros del Salsódromo en diciembre.
Por sus venas corre la sangre del folklore y la música nacional, pues es sobrino de Leonor González Mina, la Gran Negra de Colombia, quien siempre lo apoyó.
Comenzó a bailar cuando tenía 8 años. y su familia lo motivó en el municipio de Jamundí, vecino de Cali. Allí pasó su infancia en la Casa de la Cultura de la localidad del sur del Valle del Cauca, hasta que llegó a Cali para probar suerte en escuelas de baile de salsa del oriente de la ciudad. A partir de ahí mostró toda su fuerza sobre el escenario, siendo ‘embajador’ de Delirio como uno de los bailarines más reconocidos.