Solicitan urgente instalación de puente militar en la Troncal – Tinta clara
- febrero 4, 2026
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El Caribe quedó dividido en dos. El puente de Mendihuaca colapsó por la crecida del río y dejó a Magdalena sin conexión directa con La Guajira.. La Troncal
El Caribe quedó dividido en dos. El puente de Mendihuaca colapsó por la crecida del río y dejó a Magdalena sin conexión directa con La Guajira.. La Troncal
El Caribe quedó dividido en dos. El puente de Mendihuaca colapsó por la crecida del río y dejó a Magdalena sin conexión directa con La Guajira.. La Troncal del Caribe en ese punto permanece cerrada, el transporte de alimentos y pasajeros se ha detenido y, en medio de la desesperación, la gente ha seguido cruzando por una estructura agrietada que podría derrumbarse en cualquier momento.
Las advertencias oficiales no han sido suficientes. Decenas de personas decidieron arriesgarse en la plataforma dañada para llegar al otro lado. Algunos pasaban; otros en motocicletas y hasta en vehículos particulares, desafiando el peligro de una tragedia mayor.
“Si no cruzo hoy, no comeré mañana”, dice José Manuel Ortega, un vendedor de frutas que necesitas llevar tu mercancía a Riohacha. Su frase resume la presión que existe en ambos extremos del puente.
La situación obligó a reforzar la presencia de la fuerza pública para restringir el paso total antes de que ocurriera una tragedia.
El cierre del corredor más importante del norte del país desató un efecto dominó. Se bloquearon los camiones con carne, verduras, materiales de construcción y combustible. Las terminales improvisadas se multiplicaron: autobuses dejan a los pasajeros por un extremo y otros los recogen por el otro; los barcos cobran por cruzar el río y los mototaxistas Convirtieron el caos en oportunidad.
«El daño no es sólo vial, es social y económico. Esta es la arteria por la que se mueve todo: la sanidad, el comercio, el turismo, la educación», advierte Baudillo Valencia, presidente de Asocomunal. «Nos preocupa que las soluciones se retrasen y que la gente siga arriesgando sus vidas».
Hay personas que deciden arriesgarse y cruzar el puente derrumbado. Foto:Gobernación
Un camionero lo explica con números: el viaje Santa Marta-Riohacha pasó de dos a casi ocho horas por el desvío habilitado: Y de Ciénaga – Puente Ariguaní – Bosconia – La Paz – Villanueva – Riohacha. Cada hora extra significa pérdidas de tiempo y combustible.
La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, llegó al sitio horas después del derrumbe y realizó un pedido urgente a la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos: instalar un puente militar para restablecer el paso provisional mientras Invías asume la reconstrucción definitiva.
«Lo primero es proteger la vida. Estamos procurando que este puente sea movilizado lo más pronto posible para conectar los dos departamentos», dijo el mandatario desde el kilómetro 37+700. También reconoció que, si bien la responsabilidad principal es del Distrito, el Gobierno acompañará toda la emergencia.
El problema es inmediato: miles de personas dependen de ese cruce para ir a trabajar, asistir a citas médicas o transportar productos básicos. La alternativa fluvial, con embarcaciones artesanales, no ofrece garantías.
La caída de Mendihuaca es sólo una cara más de una emergencia mayor. El frente frío castigó a Santa Marta con más de 36 horas de lluvias continuas y obligó a la Alcaldía a declarar Calamidad Pública.
El balance es crítico: tres personas muertas en Gaira -madre, hijo y una vecina-, 15 barrios afectados de gravedad, siete viviendas derrumbadas y el desbordamiento del río Manzanares. En Minca también se reportan 17 viviendas dañadas; en Taganga, más de 20 embarcaciones destruidas; en Bonda, desprendimientos de tierra que dejaron caminos cortados.
Los coches quedaron atrapados en la avalancha de barro y piedras que bajaba de los cerros. Foto:Redes sociales
“Hay familias que se quedaron con lo que tenían”, reconoce Yorlenny Suárez, subsecretaria de Desarrollo Rural, mientras equipos de socorro retiran escombros.
Entre el 2 y 3 de febrero cayeron 130,7 milímetros de lluvia, un récord extremo para la ciudad. El alcalde Carlos Pinedo Cuello activó el Puesto de Comando Unificado y ordenó priorizar la ayuda humanitaria.
«Estamos en el terreno con la gente. Ya hemos comenzado a entregar los primeros auxilios, priorizando a quienes más lo necesitan», dijo el presidente, a quien se ha visto personalmente recorriendo las zonas afectadas.
A pesar del cierre oficial y de la vigilancia reforzada, el flujo de personas no cesa. La policía y los voluntarios intentan detener a quienes insisten en cruzar, pero el hambre y la necesidad superan al miedo.
“Esto es una bomba de tiempo”, admite un socorrista. Líderes comunitarios coinciden: la conexión entre Magdalena y La Guajira no es un lujo, es una necesidad diaria.
Mientras llega el puente militar, Mendihuaca sigue siendo un paso prohibido que la gente cruza por obligación.
Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv