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Soda Stereo regresa proyectando a un músico fallecido hace 12 años – Tinta clara

  • marzo 24, 2026
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El 21 de marzo de 2026, Charly Alberti y Zeta Bosio subieron al Movistar Arena de Buenos Aires junto a pantallas que reproducían la voz y la guitarra

Soda Stereo regresa proyectando a un músico fallecido hace 12 años

 – Tinta clara

El 21 de marzo de 2026, Charly Alberti y Zeta Bosio subieron al Movistar Arena de Buenos Aires junto a pantallas que reproducían la voz y la guitarra del fallecido tercer vértice del triángulo de Soda Stereo, Gustavo Cerati. Mostraron grabaciones anteriores del músico y pretendían ir mucho más allá de un simple holograma. Una parte del público, desde las redes sociales, no lo vio como algo tan revolucionario. Lo que acaba de pasar con Soda Stereo es un capítulo más (aunque particularmente revelador) en la industrialización del concierto póstumo.

El fantasma de Cerati. Se supo cuándo y dónde regresó Soda Stereo, pero no se supo cómo. El 29 de septiembre de 2025, el anuncio en redes fue breve y deliberadamente ambiguo: «No es un homenaje. No es un homenaje. No es una película. Es Soda, en vivo. Soda = Vanguardia». La promesa era que Gustavo Cerati, fallecido en 2014, estaría en el escenario, aunque en el anuncio se evitó cuidadosamente la palabra «holograma». Lo que el público encontró el 21 de marzo en el Movistar Arena de Buenos Aires fue algo más simple y complejo a la vez: pantallas, efectos de profundidad y las grabaciones de voz y guitarra que Cerati dejó en las giras de 1997 y 2007.

Las cifras. La gira ya cuenta, antes de finalizar su primera semana, con más de 500.000 entradas vendidas y 33 fechas en Latinoamérica y España, la última prevista para el 24 de septiembre en Madrid. Lo que se ve en el espectáculo es, tras un telón semitransparente, la silueta de Cerati que va dejando paso, canción a canción, a una presencia más clara en las pantallas laterales: tomas de sus manos sobre la guitarra azul de Jackson, imágenes de cuerpo entero… Un total de diecinueve canciones, con gafas 3D para dos de ellas.

Reacción de los fanáticos. La reacción en redes fue muy polarizada. Una parte del público se conmovió pero otra parte, la más ruidosa, describió el espectáculo como «fraude» y «fantochada». El argumento del rechazo, más que técnico, fue emotivo: «Cerati siempre cambiaba algún arreglo en vivo, hacía bromas, hablaba con el público. «Eso no es Cerati, no es vivo, no tiene humanidad». señaló un usuario. «Cerati» y «fraude» se convirtieron en trending topic entre opiniones «La “proeza tecnológica” se normaliza con la tercera canción. Y luego ya no queda nada. Es una canción tras otra (a veces ni siquiera están en el escenario). Y el espectador se siente como si estuviera viendo un DVD con otras 15 mil personas».

Todo al milímetro. En la reseña que hizo La Nación Del concierto, afirmó que el espectáculo «no es un recital. Es un espectáculo, calculado al milímetro, con un guión, sin posibilidades de espontaneidad ni improvisación». Y es algo que se puede aplicar a lo que se ha convertido en la mayoría de los grandes conciertos en vivo: cada gesto del artista, cada discurso entre canciones está extremadamente guionizado. Pero en el caso de Cerati, los momentos aún más espontáneos (hay un momento en el que saluda a los otros dos integrantes con un «Hola, Zeta, Charly…») son especialmente artificiales, porque siempre se repetirán lo mismo.

Antecedentes funerarios. No es la primera vez que la industria musical recurre a este tipo de recursos. Cuando la imagen de Tupac Shakur apareció en el escenario de Coachella junto a Snoop Dogg y Dr. Dre en abril de 2012, los 90.000 asistentes se quedaron boquiabiertos. El vídeo acumuló 15 millones de visitas en YouTube en 48 horas y las ventas del catálogo del rapero se dispararon. Técnicamente no era un holograma, sino un viejo truco del ilusionismo del siglo XIX: una proyección en una pantalla frente al público conocida como Pepper’s Ghost.

Desde entonces, versiones espectrales de Michael Jackson, Roy Orbison, Whitney Houston y Frank Zappa han subido al escenario. Fueron todos eventos aislados: la primera vez que se pensó en extenderlo en el tiempo fue el espectáculo ABBA Voyage de 2022: una residencia permanente en Londres con un recinto de 3.000 asientos construido específicamente para el espectáculo, con efectos de Industrial Light & Magic y con los cuatro miembros del grupo participando activamente en el proceso de captura de movimiento. ABBA Voyage facturó más de cien millones de libras sólo en 2024.

Algo más modesto. El show de Soda Stereo está inspirado en el modelo de ABBA, pero en una versión reducida, ya que la tecnología utilizada es sensiblemente más modesta. Hay una diferencia extra: ABBA Voyage funciona porque sus cuatro miembros decidieron conscientemente cómo querían ser representados. Con Soda Stereo, Cerati no tomó decisiones sobre este proyecto. El consentimiento lo ejerce quien controla su imagen: Benito Cerati, hijo del músico, quien ha defendido la iniciativa de Soda Stereo. El problema es que, según los fanáticosCerati era conocido exactamente por lo contrario: la improvisación, el riesgo escénico y la imprevisibilidad siempre estuvieron presentes en sus conciertos.

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