Reservas mínimas, riesgo de El Niño y retrasos en proyectos ponen en jaque la seguridad eléctrica
– Tinta clara
marzo 29, 2026
0
El sistema eléctrico colombiano enfrenta uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La combinación de bajos márgenes de energía firme, retrasos en nuevos proyectos y
El sistema eléctrico colombiano enfrenta uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La combinación de bajos márgenes de energía firme, retrasos en nuevos proyectos y un entorno incierto para La inversión ha hecho saltar las alarmas en el sector, que advierte sobre riesgos reales para la seguridad energética del país.
Actualmente, la diferencia entre oferta y demanda disponible está en niveles mínimosentre el 1% y el 2%, cifra que los analistas consideran crítica para garantizar la fiabilidad del servicio. Este estrecho margen deja al sistema vulnerable ante cualquier contingencia, especialmente en un contexto climático adverso.
El panorama se vuelve aún más complejo con la posible llegada del Fenómeno de El Niño en la segunda mitad del año, lo que podrían reducir significativamente los aportes de agua, base de la generación eléctrica en Colombia.
LEER TAMBIÉN
Un sistema con poco margen de maniobra
Desde el sector energético han reiterado que la situación actual no es coyuntural, sino resultado de varios años de retrasos en la ampliación del sistema. La falta de nuevos proyectos y retrasos en la entrada de capacidad Han reducido progresivamente el colchón de la espalda.
Él presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, ha sido enfático en señalar que el sistema está «muy ajustado» y que cualquier aumento inesperado de la demanda podría generar tensiones operativas.
En ese contexto, el Los sindicatos han pedido al Gobierno que implemente medidas preventivas, como incentivos para moderar el consumo en períodos críticos, con el fin de evitar escenarios de estrés energético que el sistema no podría manejar fácilmente.
La subasta de energía firme, clave para el futuro
Empresa Air-e intervenida. Foto:Aire
Uno de los mecanismos más relevantes para enfrentar esta situación es la subasta de Obligaciones de Energía Firme (OEF), diseñado para garantizar el suministro en el medio plazo, especialmente hacia los años 2029 y 2030. Este proceso, liderado por el operador del mercado XM, ha tenido ajustes recientes en su cronograma. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) amplió los plazos regulatorios con el fin de facilitar la participación de más agentes y mejorar las condiciones técnicas de la convocatoria.
Sin embargo, persisten dudas sobre el alcance real de la subasta. Según los expertos, La mayoría de los proyectos interesados no corresponden a nuevas plantas, sino a ampliaciones de infraestructura existente, principalmente térmica, lo que limita el crecimiento estructural de la oferta. A la complejidad técnica se suma un factor clave: la incertidumbre política. La proximidad de la contienda electoral ha generado cautela entre los inversores, quienes están preocupados por la falta de claridad sobre el rumbo del sector energético.
Algunos actores han solicitado posponer la subasta, argumentando que Realizarlo en pleno proceso electoral podría afectar la toma de decisiones y reducir la participación. La ausencia de señales claras, advierten, desalienta la inversión en proyectos a largo plazo. Desde el sector privado también se ha sugerido que Un ajuste del calendario permitiría mejorar las condiciones de competición. y enviar mensajes más contundentes al mercado, en un momento decisivo para el país.
Déficit proyectado y presión operativa
Servicio de energía. Foto:Aire
Las proyecciones a mediano plazo no son alentadoras. Para Para 2028 se estima un déficit cercano al 6% en energía firme, equivalente a unos 2.500 megavatioss, lo que podría comprometer la capacidad del sistema para satisfacer la demanda. Aunque las energías renovables siguen creciendo, los expertos advierten que por sí solas no son suficientes para garantizar la estabilidad, especialmente durante las horas nocturnas o de alta demanda, cuando no se dispone de generación solar.
De hecho, ya se observan signos de presión en la operación, como el uso más frecuente de centrales térmicas para cubrir picos de consumo, medida que muestra las limitaciones actuales del sistema. El retraso en la incorporación de nueva capacidad es otro de los factores que explica la situación actual. Entre 2020 y 2025 se proyectó el ingreso de más de 23.000 megavatios, pero en la práctica sólo se integró menos del 20% de ese objetivo.
LEER TAMBIÉN
Si bien se espera una mayor incorporación en 2026, el ritmo aún es insuficiente frente a las necesidades del país. Los datos más recientes muestran que El progreso sigue siendo lento, con una entrada limitada de nueva capacidad en los primeros meses del año. Incluso a pesar de la ejecución de múltiples proyectos, la capacidad efectiva del sistema ha mostrado caídas, debido a ajustes regulatorios que han obligado a algunas plantas a regresar a la fase de pruebas.
Un punto de inflexión para el país
Servicio de energía. Foto:Cortesía
Él El sistema eléctrico colombiano se encuentra en una etapa crítica, donde las decisiones tomadas en el corto plazo serán decisivas para evitar escenarios de racionamiento en el futuro.
La combinación de factores climáticos, regulatorios, financieros y políticos cConstituye un escenario complejo que requiere respuestas coordinadas y oportunas. La seguridad energética ya no es sólo una cuestión técnica, sino una cuestión estratégica para el desarrollo económico y social del país.