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replantarlos en el monte no es una opción – Tinta clara

  • enero 8, 2026
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Una vez pasadas las fiestas, llega el momento de quitar el oropel, desmontar el Belén, guardar las guirnaldas, las luces, los Papá Noel colgantes y demás adornos navideños

replantarlos en el monte no es una opción

 – Tinta clara

Una vez pasadas las fiestas, llega el momento de quitar el oropel, desmontar el Belén, guardar las guirnaldas, las luces, los Papá Noel colgantes y demás adornos navideños y hacerse la misma pregunta de cada año: ¿Dónde carajos guardo todos esos adornos? Y sobre todo, ¿qué hacemos con el árbol, ese abeto de más de un metro de altura que compramos en un vivero allá por diciembre y que lleva semanas presidiendo nuestro salón cargado de bolas y LED parpadeantes?

en madrid han decidido seguir adelante a esa pregunta dejando algo claro: los árboles de Navidad no se deben tirar a ningún contenedor y por supuesto no se pueden abandonar en la calle. Ni siquiera está bien llevarlos a las montañas para plantarlos allí, por lindo que parezca. Hay otra solución.

¿Qué ha pasado? Eso (con permiso de vigo) Se acabó la Navidad. Y eso hace que miles y miles de hogares españoles se estén dedicando a la laboriosa tarea de desmontar sus belenes, quitar oropel, poner luces, muñecos de nieve y colgar a Papá Noel en cajas y, sobre todo, desmontar sus árboles. Quienes hayan optado por abetos artificiales (o los hayan alquilado) no tendrán problema, pero la cosa es diferente en las casas con árboles naturales.

¿Qué hacemos con el árbol? La gran pregunta. Al fin y al cabo, un árbol no debe ser tratado como un residuo urbano más. Esta misma semana el Ayuntamiento de Madrid lo recordó con un mensaje claro: «Su abandono en la vía pública o su depósito en contenedores no autorizados tiene un impacto negativo tanto en el medio ambiente como en la adecuada gestión de los residuos.»

Incluso Ecoembes reconocer que el tema genera dudas y alienta el trasplante siempre y cuando los árboles sean reales, vivos y «posibles». Si no, recuerda que hay que llevarlos a un punto limpio, al igual que los sintéticos.

¿Deberíamos replantarlo entonces? No tan rápido. Para evitar que la gente dé una segunda vida a sus árboles en la montaña, el miércoles (justo después de Reyes) la Comunidad de Madrid emitió una declaración en el que recuerda que, por muy bucólica que parezca, esta solución es una mala idea y está prohibida.

La razón es sencilla. Como recordar Según el Gobierno regional, lo habitual es que en Navidad las casas se adornen con abetos de la variedad Abies albaOriginaria del norte de la península. Si nos dedicamos a replantarlos sin criterio en otras regiones, con otros ecosistemas, corremos el riesgo de acabar dañando la flora local.

¿Está prohibido? La advertencia de la Comunidad es muy clara. En su nota recuerda «la prohibición de replantar abetos navideños en espacios naturales de la región» y cita la Ley Forestalentre otras regulaciones estatales. “Al ser especies ajenas al medio ambiente, pueden provocar desequilibrios en los ecosistemas, ser foco de plagas o enfermedades y aumentar el riesgo de incendios forestales”.

En lugar de buscar un claro en la montaña para plantar nuestro árbol de Navidad, el organismo regional nos anima a contactar con los ayuntamientos y utilizar sus servicios de recogida. el objetivo: que nuestro abeto sea reubicado en un parque o jardín urbano, donde crecerá de forma segura sin «poner en riesgo la biodiversidad».

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¿Qué hacer en Madrid? En realidad los madrileños lo tienen muy fácil. El mismo día que la Comunidad alertaba de la prohibición de plantar abetos en la sierra de la comarca, el Ayuntamiento de la capital anunció su campaña Colección de árboles de Navidad. Durante lo que queda de enero, las familias que quieran deshacerse de su abeto podrán depositarlo en dos puntos: uno está en el Guardería Estufa El Retiroel otro en el Guardería Casa de Campo. Quien quiera utilizar el servicio los encontrará abiertos todos los días, mañana y tarde.

¿Hay condiciones? Sí. La campaña no está diseñada para ningún tipo de árbol. La idea es que los madrileños entreguen sus abetos vivos, con un cepellón cohesivo y húmedo. De hecho, los técnicos no recogerán ejemplares secos, con ramas sueltas o aquellos en los que el cepellón esté tan roto o sin raíces que sea imposible recuperarlo. Por si hubiera alguna duda, el Consistorio aclara que los puntos de recogida sean de árboles naturales, no de plástico.

«Esta iniciativa pretende promover hábitos responsables entre los ciudadanos, especialmente en periodos de alto consumo como las fiestas navideñas, así como reforzar la cultura del reciclaje y el respeto al medio ambiente una vez finalizadas las celebraciones», pato el organismo.

¿Es algo nuevo? No. El año pasado el Ayuntamiento ya lanzó una campaña similar durante la cual recogió 597 abetos después de las vacaciones. De ellos, se salvaron 168, el 28,1%. La idea es que esos ejemplares afortunados, que llegan en buenas condiciones para que los cuiden los jardineros, acaben siendo replantados en espacios verdes. A la hora de elegir la ubicación, los técnicos tienen en cuenta que no sean especies autóctonas para no dañar el medio ambiente.

Los árboles en mal estado corren un destino diferente. El personal del Ayuntamiento los lleva a la Planta de Transformación de Residuos Vegetales de Mijas Calientes para someterlos a un proceso de compostaje y crear un abono orgánico que luego se utiliza en los parques, jardines y otras zonas verdes de la capital.

La idea, matiza el Ayuntamiento, es «cerrar el ciclo de aprovechamiento de los residuos vegetales». En la última campaña (2024-2025) ese fue el destino de 429 abetos. Normalmente se recupera entre el 25 y el 30% de los abetos recolectados.

Imágenes | Ayuntamiento de Madrid y Marcos para tu corazón (Unsplash)

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