Reacciones en Antioquia a Iván Cepeda: ¿Cuna de la parapolítica?
– Tinta clara
marzo 15, 2026
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La presentación del plan de gobierno de Iván Cepeda para el período 2026-2030, que incluye un polémico capítulo dedicado a Antioquia, desató una masiva ola de indignación y
La presentación del plan de gobierno de Iván Cepeda para el período 2026-2030, que incluye un polémico capítulo dedicado a Antioquia, desató una masiva ola de indignación y rechazo entre dirigentes políticos, sindicatos y sociedad civil de este departamento.
El senador, quien citó al defensor de derechos humanos asesinado Jesús María Valle para afirmar que «el meridiano de la violencia pasó por Antioquia» y la califican como «cuna de la parapolítica, la narcoeconomía y el terrorismo de Estado»provocó una contundente respuesta de un amplio sector que defiende la identidad regional de trabajo y fuerza.
El plan de gobierno de Iván Cepeda Foto:X@vlasoscuro
El tono de las declaraciones, que incluyen fuertes calificativos y ataques personales, muestran la profundidad de la polarización política que vive el país y que se intensifica en torno a la figura de Iván Cepeda y su visión de la historia reciente de Antioquia.
Figuras como el candidato presidencial Abelardo de la Espriella no dudó en calificar a Cepeda de «candidato de los bandidos» y «protector de las FARC», acusándolo de denigrar a Antioquia porque representa todo lo contrario de su «proyecto». comunista».
El candidato de los bandidos, el protector de las FARC, el de Petro, contamina al pueblo pujante y trabajador, al pueblo de Antioquia.
Antioquia es la cuna del trabajo y la modernidad económica del país; Por eso, Iván Cepeda denigra a los antioqueños: representan el trabajo,… pic.twitter.com/UtXgJtHu3m
Por otra parte, el Comité Intersindical de Antioquia, representante del sector empresarial, emitió un comunicado defendiendo que Antioquia es «sinónimo de trabajo duro, berraquera y capacidad de superar cualquier crisis».
La entidad destacó que la región y su capital, Medellín, son reconocidas internacionalmente por su profunda vocación industrial, comercial y emprendedora. consolidándose como un “motor del desarrollo de Colombia” gracias a la fortaleza, laboriosidad y resiliencia de su gente.
Los gremios recordaron que el futuro de Antioquia se ha construido con diálogo, respeto a las instituciones y coordinación público-privada, y advirtieron que «ataques infundados, llenos de odio y rencor, no nos amedrentarán».
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Desde el concejo de Medellín, la concejala Claudia Carrasquilla fue una de las más vehementes al acusar a Cepeda de insultar a Antioquia mientras hacía política «de la mano» del proyecto de Gustavo Petro.
Carrasquilla exigió respeto, recordándole a Cepeda sus propias acciones polémicas en el pasado, como cuando «llevó del brazo al penal de Santrich».La concejala defendió la historia de Antioquia como la tierra que enfrentó el terrorismo y defendió la institucionalidad que, según ella, el ideario de Cepeda quiere acabar, concluyendo con firmeza: “Los antioqueños no vamos a ser estigmatizados ni a reescribir nuestra historia, ¡y mucho menos ustedes!”.
Exijo respeto del Señor @IvanCepedaCast para Antioquía. Narcos sus amigos Iván Márquez y Santrich.
Este departamento es un ejemplo para el país. Ya os podéis imaginar lo que nos espera si llega a ser presidente… pic.twitter.com/GAlDJ7ZFjg
Por su parte, el congresista antioqueño Juan Espinal se mostró sorprendido por El plan de Cepeda, sugiriendo irónicamente que parecía «escrito por este señor Gustavo Bolívar que ama las películas de narco».
Espinal rechazó categóricamente los términos «narcoeconomía, parapolítica, narcoestado» y contrastó la innegable importancia de Antioquia para la economía nacional, pagando impuestos por más de 30 mil millones de pesos y aportando el 35% de la energía del país.
Recordó el ejemplo del Metro de Medellín y la gran cantidad de empresarios, empresarios, académicos y científicos que ha aportado el departamento, incluidos políticos como el presidente Uribe, a quien defendió explícitamente. Espinal calificó a Cepeda de «sinvergüenza y tan mezquino» y exigió una disculpa pública.
Esta unificación de voces de la política y el empresariado antioqueño en una férrea defensa de su identidad frente a las tesis de Cepeda está marcando claramente el tono de lo que será la contienda electoral presidencial de 2026, donde Antioquia se perfila como un bastión de resistencia contra la visión del actual oficialismo.
Lo que dice el documento sobre Antioquia
Plan de Gobierno de Antioquia Iván Cepeda Foto:Plan de Gobierno de Antioquia Iván Cepeda
El Plan de Gobierno de Cepeda comienza diciendo que, a lo largo de la historia de la nación, Antioquia y su gente se han caracterizado por tener una fuerte identidad regional, por valorar el esfuerzo, el trabajo,
el compromiso, por la iniciativa y el impulso empresarial, por la densidad del tejido social, la unidad familiar, por compartir creencias religiosas arraigadas.
Esto es lo que dice el documento:
En todo momento, Antioquia y su gente han hecho grandes aportes al desarrollo económico, cultural y social del país. Ese espíritu vigoroso, esa consideración de la laboriosidad como virtud humana, convirtió a este departamento en un referente de desarrollo empresarial e industrial.
Pero desde la década de 1980 la vida cotidiana y social de Medellín, Antioquia y su gente cambió. Comenzaron los tiempos de persecución, sufrimiento e incertidumbre.
Antes de ser asesinado, el defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo afirmó que el meridiano de la violencia pasaba por Antioquia. Como todo lo que dijo e hizo este gran defensor de los derechos humanos, su frase no fue una metáfora exagerada, al contrario, fue una denuncia precisa.
En resumen, Antioquia se convirtió en la cuna de la parapolítica, la narcoeconomía y el terrorismo de Estado.
Surgió una alianza perversa entre sectores económicos, políticos y armados que utilizaron la represión, el miedo y el exterminio para proteger sus intereses y acumular riqueza a costa de la vida de las poblaciones de los territorios rurales y urbanos del departamento.
Y en el centro de esa macabra realidad surgida estaba Álvaro Uribe Vélez, su familia y su círculo social, muy vinculado al narcotráfico, al naciente paramilitarismo y a los sectores terratenientes.