¿Por qué todavía es visible hoy? – Tinta clara
- febrero 23, 2026
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Desde el espacio todo parece diferente. Sin ir más lejos, la avalancha de precipitaciones que ha cara agrietada de la península. O que una de las estructuras humanas
Desde el espacio todo parece diferente. Sin ir más lejos, la avalancha de precipitaciones que ha cara agrietada de la península. O que una de las estructuras humanas

Desde el espacio todo parece diferente. Sin ir más lejos, la avalancha de precipitaciones que ha cara agrietada de la península. O que una de las estructuras humanas que mejor se ven desde el espacio son los invernaderos de Almería. Desde el espacio llaman la atención las cadenas montañosas, pero en África llama la atención una línea oscura que corta el terreno durante cientos de kilómetros y no es una carretera.
Su existencia se remonta a 2.500 millones de años, más de la mitad de la historia de la Tierra. Y las razones por las que todavía es visible hoy también explican por qué seguirá estando allí en tantos millones más: es el Gran presa de Zimbabwe.
Antes que nada, un par de matices sobre su nombre: es grande y atraviesa Zimbabwe pero no es una presa: es la intrusión de roca continua más larga conocida en el planeta, según el Servicio Geológico de Zimbabwe. O mejor dicho, un lopolito. Tiene 550 kilómetros de largo, entre 3 y 13 km de ancho y sobresale hasta 450 metros por encima de las mesetas del Cratón de Zimbabue.
A lo largo de la historia, la NASA ha fotografiado en varias ocasiones este hito geológico en diversas misiones, principalmente a través de sus satélites de observación de la Tierra y también por parte de astronautas. Su imagen es tan característica que funciona como punto de referencia desde el espacio.
Live Science recopila que en 1983 fue inmortalizada por los astronautas a bordo del transbordador espacial Challenger, recogiendo sólo la parte sur de la estructura. En 2000, una sección de 62,2 x 39,2 kilómetros de la Gran Presa fue capturado por el satélite Radiómetro Avanzado de Emisión Térmica y Reflexión Espacial (ASTER), a bordo del satélite Terra de la NASA:
Si hay una fotografía icónica y detallada tomada desde el espacio es ésta el del 30 de septiembre de 2010. Fue tomada por un astronauta de la tripulación de la Expedición 25 de la Estación Espacial Internacional con una cámara Nikon D2X y una lente de 180 mm.
Hace 2.500 millones de años, la roca fundida del manto terrestre encontró grietas en la corteza para trepar entre las capas de roca existentes. Al enfriarse, se solidificó formando una masa de roca verdaderamente dura: la Gran Presa de Zimbabwe. La lentitud de este proceso y la estabilidad del cratón explican que haya sobrevivido a la erosión prácticamente intacto durante millones de años.
La Gran Presa es como una cápsula del tiempo: Que esta enorme formación haya sobrevivido sin inmutarse permite a la comunidad científica estudiar cómo era el interior de la Tierra en aquella época, algo que no es posible en la mayor parte del planeta. Y, por supuesto, sigue siendo visible desde el espacio.
A medida que el magma ascendía y se enfriaba, los minerales se separaban y concentraban en capas como sedimentos, dejando grandes acumulaciones de platino, cromita, níquel, vanadio y oro. Porque la Gran Presa de Zimbabwe también tiene una gran importancia estratégica y económica, ya que alberga la tercera reserva de platino del mundo y contiene otros minerales críticos para la industria tecnológica.
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