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Por qué los atracones de siesta de fin de semana no deshacen el daño de las vacaciones – Tinta clara

  • diciembre 31, 2025
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Estamos en plena temporada de cenas, reuniones y trasnoches con mucha fiesta de por medio. La lógica del ‘fiestero’ medio en estos casos es infalible: «Hoy duermo cuatro

Por qué los atracones de siesta de fin de semana no deshacen el daño de las vacaciones

 – Tinta clara

Estamos en plena temporada de cenas, reuniones y trasnoches con mucha fiesta de por medio. La lógica del ‘fiestero’ medio en estos casos es infalible: «Hoy duermo cuatro horas, pero el domingo dormiré una maratón para compensar», pero aunque sobre el papel parezca un plan perfecto, la ciencia tiene una opinión muy distinta al respecto.

Nuestros hábitos. luis de leceaUn neurocientífico de la Universidad de Stanford y una de las principales autoridades mundiales en el estudio del sueño, acaba de echar un jarro de agua fría a esta costumbre en El País: el estrés metabólico que supone dormir mal no se cura con una siesta larga. De hecho, con nuestros hábitos modernos, le estamos quitando la fase más placentera del descanso.

El mito de acumular sueño. Existe la creencia de que el sueño funciona como una cuenta bancaria real: si sacas horas durante la semana, puedes hacer un depósito masivo el sábado para equilibrar el saldo. Sin embargo, la ciencia lleva años señalando que nuestro cerebro no es un contador que entienda las cantidades y el ingreso de las horas de sueño.

Y esto es algo que tiene mucho sentido, porque la falta de sueño genera estrés metabólico en nuestras neuronas. No es sólo cansancio, es una alteración en la consolidación de la memoria y la reparación neuronal. De esta forma, cuando intentamos compensar el fin de semana podemos aliviar la somnolencia, pero los marcadores biológicos de inflamación y rendimiento cognitivo no se recuperan de la misma manera.

El protocolo del nido. Uno de los puntos más fascinantes de la reciente investigación de De Lecea es la importancia de la fase previa al sueño. En el mundo animal existe lo que se llama el “protocolo de preparación del nido”, que es una serie de conductas instintivas que preparan al cerebro para la desconexión.

En los seres humanos, este proceso depende de un delicado equilibrio químico: el inhibición de la dopamina. Un proceso necesario para entrar en un sueño profundo y reparador, haciendo que los niveles de dopamina bajen para que no estemos en alerta constante.

El problema. Es bastante común escuchar que nuestros hábitos provocan alteraciones en el ciclo sueño-vigilia. En este caso, la exposición a pantallas con luz azul y el flujo infinito de información mantiene alta la dopamina, como mirar TikTok constantemente.

Pero el enemigo número uno es el estrés. El cerebro estresado interpreta que hay un peligro al acecho, lo que bloquea las transiciones naturales entre la vigilia y el sueño.

La ciencia de las ondas delta. No todos los sueños son iguales, algo que el propio De Lecea ha sido revelado en diferentes estudios que analizan cómo el cerebro utiliza las ondas delta incluso durante la fase REM, que es cuando estamos soñando. Estas ondas lentas, propias del sueño profundo, son fundamentales para la eliminación de los desechos metabólicos y la plasticidad sináptica.

Por eso si dormimos poco y mal (aunque sea por una buena causa, como una fiesta de Nochevieja), rompemos esta dinámica espaciotemporal del cerebro. La investigación de 2023 sobre los estados de vigilancia sugiere que el cerebro necesita una continuidad que los «atracones de fin de semana» no pueden proporcionar.

No es sólo cansancio. El sistema inmunológico también tiene mucho que decir en esto. En estos días de resfriados y virus respiratorios, escatimar el sueño para ir de fiesta es, literalmente, desarmar nuestras defensas. De este modo, debemos recordar que el sueño no es un estado pasivo, sino un proceso activo de mantenimiento del cuerpo.

Imágenes | Dmitri Ganin Michael Discenza

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