piden presencia militar; El gobierno anuncia recompensas
– Tinta clara
abril 8, 2026
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la seguridad en municipios del atlántico y sus zonas rurales se ha convertido en una preocupación creciente para los alcaldes, quienes alertan de un aumento de la violencia
la seguridad en municipios del atlántico y sus zonas rurales se ha convertido en una preocupación creciente para los alcaldes, quienes alertan de un aumento de la violencia asociada al accionar de estructuras criminales y exigen la presencia de militares en sus calles para contener la situación.
Líderes de pueblos como Sabanagrande, Baranoa, Sabanalarga y Polonuevo han solicitado abiertamente la intervención del Ejército, ante lo que califican como un deterioro del orden publico que excede las capacidades locales, especialmente en territorios donde la fuerza es limitada y el crimen ha ganado terreno.
El alcalde de Sabanagrande, Darwin Rosales. Foto:Redes sociales
El alcalde de Sabanagrande, Darwin Rosales, reconoció la complejidad del panorama tras el reciente homicidio de una mujer en el municipio, señalando que enfrentan un “enemigo oculto”, difícil de identificar y combatir. Advirtió que, pese a los esfuerzos institucionales, el número de uniformados es insuficiente ante la dinámica criminal que afecta no sólo a su municipio, sino a toda la subregión.
El presidente también denunció presiones y críticas en medio de la crisis, y llamó no politizar la violencia, insistiendo en que la prioridad debe ser la protección de la vida y la tranquilidad de los ciudadanos.
Multicrimen y expansión a zonas rurales
De Gobierno del Atlántico, el secretario de Gobernación, José Antonio Luquereconoció el aumento de los homicidios y señaló que detrás de esta situación está el avance del multicrimen organizado, vinculado a economías ilegales como el microtráfico, la extorsión y la invasión de tierras.
Según explicó, estas estructuras Están utilizando a jóvenes para cometer delitos como sicariato y atentados intimidatorios contra comerciantes, para sostener ingresos criminales millonarios.
Cifras oficiales indican que el 84% de los homicidios en el departamento se cometen bajo la modalidad de sicariato, y que una proporción importante de las víctimas tendrían antecedentes judiciales, lo que demuestra la conexión con redes criminales.
Además, el problema no se limita al área metropolitana, sino más bien muestra una expansión hacia municipios y zonas rurales, donde las autoridades locales notan menor capacidad de respuesta institucional.
Respecto al último asesinato ocurrido en Sabanagrande, ocurrido la noche del martes, Luque anunció que hay una recompensa de hasta 30 millones de pesos para quien revele información que permita capturar a los responsables. La semana anterior se ofrecieron 50 millones de pesos para los líderes de organizaciones criminales con presencia en esta zona del Caribe.
Refuerzos y operaciones sobre el terreno
En respuesta a las peticiones de los alcaldes, el Gobierno anunció el despliegue de estrategias conjuntas con el policía y ejército intervenir en los municipios más afectados.
Consejo de Seguridad donde se anunciaron nuevas medidas. Foto:Gobernación
El Secretario de Gobernación confirmó el envío de tropas a Sabanagrande, así como la implementación de caravanas de seguridad y operativos integrales en Polonuevo y otros municipios, con la participación del Gaula militar, unidades de inteligencia y Policía de Vigilancia.
Asimismo, el apoyo de instancias nacionales como la Dirección de Investigación Criminal (Dijín), con el objetivo de fortalecer las capacidades operativas y judiciales en el territorio.
Las autoridades insisten en que, si bien se han logrado avances en materia de seguridad durante los recientes eventos masivos, el comportamiento de los homicidios requiere un análisis profundo y el refuerzo de estrategias para contener la violencia en los municipios y sus zonas rurales.
El panorama muestra una tensión creciente entre la capacidad institucional y la expansión de las estructuras criminales, en un contexto donde líderes locales exigen mayor apoyo para enfrentar un fenómeno que, advierten, ya no esta aislado pero estructural en el departamento.