No está claro cómo ganar dinero cuando la IA responde a todo – Tinta clara
- diciembre 19, 2025
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Estos días hay un gesto que se repite una y otra vez: abrir un chatbot o un modo de búsqueda generativa, escribir una pregunta y esperar una respuesta
Estos días hay un gesto que se repite una y otra vez: abrir un chatbot o un modo de búsqueda generativa, escribir una pregunta y esperar una respuesta

Estos días hay un gesto que se repite una y otra vez: abrir un chatbot o un modo de búsqueda generativa, escribir una pregunta y esperar una respuesta directa, ordenada y aparentemente definitiva. No hay una lista de enlaces y no es necesario comparar diez páginas para decidir en cuál confiar. La promesa de comodidad es evidente, pero detrás de ese gesto cotidiano se abre una grieta mucho más profunda. Durante años, la búsqueda en Internet ha sido una de las grandes máquinas generadoras de dinero de la industria tecnológica. Si la IA comienza a responder todo por nosotros, la pregunta ya no es técnica, sino económica: quién paga por esa respuesta y quién queda fuera.
La primera señal clara de que algo se está moviendo se produjo en un momento muy específico del calendario comercial. Durante el último Black Viernes, los grandes modelos lingüísticos comenzaron a enviar tráfico real a las tiendas online de primer nivel. Según datos de Semrush citados por The Wall Street JournalVeinte grandes minoristas recibieron una media de 183.000 visitas diarias desde herramientas de inteligencia artificial, una cifra todavía pequeña en comparación con Google, pero casi ocho veces superior a la del año anterior. El volumen sigue siendo marginal, pero la tendencia ya no pasa desapercibida para quienes se ganan la vida atrayendo y convirtiendo usuarios.
Cuando la respuesta reemplaza el clic. La búsqueda tradicional funcionaba como un sistema de referencia: cuanto mejor posicionada estaba una página, más tráfico recibía. La aparición de la IA altera este esquema al ofrecer respuestas cerradas que, en muchos casos, reducen o eliminan el paso intermedio. Este cambio no garantiza mayor calidad o confiabilidad; los modelos pueden cometer errores, mezclar fuentes o generar información incorrecta. Pero sí transforma la distribución de la atención. Si el usuario deja de visitar miles de sitios y la interacción, en muchos casos, se concentra en la plataforma que responde, el modelo económico que sostiene la web desde hace años entra en tensión.
Este cambio de atención ha provocado una reacción inmediata en el sector empresarial. A medida que las respuestas generadas por la IA comienzan a influir en qué marcas aparecen y cuáles desaparecen del radar del usuario, surge una nueva preocupación: cómo “estar” dentro de esas respuestas. De ahí la idea de optimizar para la búsqueda con IA, un campo aún difuso en el que conviven agencias tradicionales, startups de nueva creación, como Evertune cualquiera Profundoy plataformas que intentan ofrecer métricas, herramientas y promesas de visibilidad de sistemas que, por definición, funcionan como cajas negras.
El surgimiento de la búsqueda por IA no ha generado consenso, sino más bien un choque de interpretaciones. OParte del sector cree que el cambio es incremental y que las buenas prácticas como siempre siguen siendo relevantes, aunque ahora se expresen de otra manera. Frente a ellos están esos hablan abiertamente de un cambio de era y defienden que la visibilidad en las respuestas generadas requiere una nueva disciplina. Empresas, marcas e inversores se mueven entre ambos extremos, con millones de dólares en juego.
Los signos que se resisten al cambio. En un campo que no está muy estandarizado, muchas de las tácticas que mejor se adaptan a la búsqueda generativa no son radicalmente nuevas. La autoridad, el contexto y la claridad editorial siguen siendo factores relevantes, al igual que ofrecer información útil y verificable. Algunas empresas, Semrush explicason afinar formatos, resúmenes o estructuras para facilitar la lectura por modelos, pero sin romper con sus prácticas anteriores.
Cuando el contexto social entra en la ecuación. En comparación con el SEO clásico, la IA parece depender más de señales externas al sitio web. Según los datos analizados por Profound, lo reciente pesa especialmente en este tipo de respuestas. Y, según Semrush, también está ganando relevancia el contenido generado por los usuarios, desde foros hasta comentarios en plataformas sociales, que los modelos utilizan como materia prima para entender productos y marcas. Eso introduce una variable difícil de controlar para las marcas: la conversación real. Ya no se trata sólo de optimizar páginas, sino de entender que la historia colectiva también influye en lo que devuelve la IA.
Durante años toda una industria se ha construido en torno a una premisa muy concreta: aparecer en Google para influir en una decisión de compra. Especialistas en SEO, agencias de marketing digital, herramientas y plataformas publicitarias se han ganado la vida optimizando la visibilidad, la información y los mensajes que llevaban al usuario a una tienda. Este sistema funcionó porque el buscador actuaba como intermediario y derivaba al potencial comprador. Si la IA comienza a responder, recomendar y priorizar o sugerir qué enlace mostrar para comprar, todo el equipo se reconfigura. La cuestión ya no es sólo cómo atraer visitantes, sino cómo ganar dinero cuando la intermediación cambia de manos.
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