Mototaxista recibe 14 disparos frente a la iglesia de San Roque
– Tinta clara
febrero 12, 2026
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La violencia volvió a apoderarse de las calles de Barranquilla la tarde del pasado miércoles, cuando un mototaxista fue asesinado a tiros en el corazón de la ciudad.
La violencia volvió a apoderarse de las calles de Barranquilla la tarde del pasado miércoles, cuando un mototaxista fue asesinado a tiros en el corazón de la ciudad.
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El crimen, perpetrado en barrio de sanroqueocurre en medio de una semana particularmente crítica para la seguridad en el Atlántico, donde ha habido al menos 25 homicidios en los primeros ocho días de febrero, según un reciente balance del Sistema de Alerta Temprana Civil.
Los comercios aledaños bajaron sus rejas para protegerse. Foto:Redes sociales
El homicidio ocurrió alrededor de las 4:30 p. m. en el calle 30 con calle 38una de las zonas más transitadas del centro histórico de Barranquilla. La víctima fue identificada como Donaldo Enrique Altamar Ayala35 años, quien viajaba en su motocicleta cuando fue interceptado por dos hombres que se movilizaban en otra motocicleta.
Según testigos, el parrillero se bajó, sacó un arma de fuego y disparó 14 veces contra Altamar Ayala, quien murió inmediatamente en el acto. La violencia con la que se llevó a cabo el ataque, a plena luz del día y en toda esta zona comercial, generó pánico entre transeúntes y comerciantes que, por momentos, Bajaron las rejas para protegerse.
Los agresores se dieron a la fuga en una motocicleta cuya matrícula fue identificada como THC‑75Gen dirección al barrio Villanueva. La víctima no tenía notas judiciales.
La vida de un mototaxista entre dos municipios
Altamar era natural de Sitionuevo (Magdalena)pero vivía desde hacía varios años en Sabanagrande, municipio donde trabajaba como mototaxista. Colegas de su sindicato señalaron que Solía trabajar en rutas interurbanas. y que no se conocían amenazas en su contra, aunque las autoridades aún no descartan alguna línea de investigación.
Donaldo Altamar Ayala vivía en Sabanagrande. Foto:Redes sociales
El asesinato de Altamar ocurre en una semana donde La violencia se ha disparado de manera inquietante en Barranquilla y su área metropolitana. Entre el 1 y el 8 de febrero se han registrado 25 homicidios en Atlántico, de los cuales 7 fueron en Barranquilla y 9 en Soledad.
Lo más grave –según el Sistema de Alerta Temprana Civil– es que 12 de esos 25 homicidios ocurrieron en sólo tres días, entre el viernes 6 de febrero y el domingo 8 de febrero. Esta racha coincide con Tensiones entre estructuras criminales que operan en la región.como Los Pepes y Los Costeños, históricamente opuestos.
Organizaciones ciudadanas han advertido que la ciudad vive un riesgo inminente de posibles represalias y disputas por el microtráfico y el control de la extorsión en barrios del centro y sureste. Aunque la Policía Metropolitana de Barranquilla no se ha pronunciado sobre los móviles del crimen en San Roque, el patrón del ataque coincide con otros casos cometidos esta semana bajo Dinámica del sicario.
Los registros de los últimos días en el área metropolitana han mostrado homicidios en Soledad, Malambo y Barranquilla con características similares, varios de ellos asociados a disputas territoriales por microtráfico o rutas de extorsión, según lo confirmaron autoridades en diferentes comunicaciones recientes.
En ese mismo período de análisis se documentaron casos con múltiples víctimas en zonas de Soledad y Malambo, y se han identificado pandillas que buscaban recuperar el control o ajustar cuentas en territorios en disputa.
San Roque, zona históricamente vulnerable
El sector donde ocurrió el crimen ha sido escenario frecuente de robos, extorsiones y homicidiospor su ubicación estratégica en el corredor de la calle 30donde se unen el comercio, el transporte informal y la alta movilidad.
La naturaleza de este ataque sugiere que el evento fue planeado y selectivo. Foto:Redes sociales
En los últimos meses, comerciantes de la zona han denunciado presiones por parte de grupos dedicados a la extorsión y cobro de “vacunas””, mientras que los mototaxistas aseguran ser un blanco recurrente de intimidaciones por parte de estructuras criminales que buscan controlar las rutas.
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Aunque la Policía no ha asociado públicamente este caso con estas dinámicas, expertos en seguridad urbana afirman que la modalidad de este ataque sugiere un acto planificado y selectivo en el asesinato de Altamar Ayala.