México ha emprendido la aventura de la soberanía tecnológica. Con su llegada a la presidencia, Claudia Sheinbaum se fijó el modesto objetivo de “seguir haciendo de México el mejor país del mundo”. Para ello, presentó el ‘Plan México’, una hoja de ruta para atraer inversiones y desarrollar industrias como la biotecnología, el coche eléctrico o los semiconductores. Y las bases de ese ambicioso plan de fabricación de chips ya se están sentando con una única idea en mente.
Soberanía tecnológica.
Kutsari. El silicio se extrae de la arena y es precisamente lo que significa ‘kutsari’ en purépecha. También es el nombre del Proyecto Kutsari que busca dejar de importar gran parte de los semiconductores que México necesita para los productos que ya fabrica. Puebla, Jalisco y Sonora son las tres localidades elegidas para desarrollar un plan que solo persigue un objetivo: dejar de ser un país que ensambla chips para convertirse en uno que los diseña, fabrica y vende.
Jalisco se mueve. Desde que se anunció el proyecto, se han tomado medidas para ponerlo en marcha y, como leemos en MilenioJalisco no ha perdido el tiempo. Uno de los polos de Kutsari será el Cinvestav -Centro de Investigación y Estudios Avanzados-. La razón es que es la única institución del país que tiene un acuerdo con Intel para generar circuitos integrados en litografía de 16 nanómetros. Jalisco ya era un punto de fabricación de semiconductores a finales del siglo pasado y en la misma zona se ubica el Centro de Diseño Intel.
Por eso a Jalisco ya se le ha apodado el ‘Silicon Valley de América Latina’, un ‘hub’ en el que se están instalando distintas empresas tecnológicas, especialmente las dedicadas a semiconductores, y que está trayendo inversión extranjera. Según Pablo Lemusgobernador de Jalisco, si la economía de México creció un 0.5%, gracias a esa inversión la de Jalisco creció un 4%.
Sonora le hace un guiño a EE.UU.. Otro de los ejes en este objetivo de soberanía tecnológica es Sonora. Recientemente, firmado Convenio para ubicar el Centro de Investigación y Desarrollo de Semiconductores de la Universidad de Sonora. Además de ser otra mente pensante en la estrategia de semiconductores, Sonora tiene una ventaja: el Corredor Comercial México-Estados Unidos, que busca mayor inversión y conectividad regional.
Al final, Sonora y Jalisco están dando pasos en la misma dirección: inversión, consolidación de infraestructuras ya establecidas, construcción de nuevos edificios y fortalecer acuerdos para la atracción de talento.
Meta: 2028. Como dicen, las cosas en palacio avanzan lentamente, y actualmente ambos estados se encuentran en una fase que podríamos catalogar como de preproducción. En paralelo están preparando el terreno, avanzando en diseño, pero también en talento y ecosistema para crear la cadena de producción de chips. Recordemos la importancia de tener todo esto atado (y cuanto más cerca, mejor), ya que es uno de los secretos detrás del liderazgo del TSMC taiwanés.
Una vez que esté todo listo se iniciará la fase de fabricación, y en este sentido también hay que hablar del estado de Puebla. En el municipio de Cholula localizará una de las plantas productoras de semiconductores de México, una que aprovechará todo ese conocimiento desarrollado por Jalisco y Sonora y que, se espera, comience a producir chips para 2028 con la mirada puesta en su comercialización para 2029.
Competencia. Parece mucho tiempo, pero en realidad es un periodo muy corto para dar forma a una industria tan compleja como la de los semiconductores. Pero, obviamente, hay que empezar por algún lado y los últimos avances en el proyecto Kutsari demuestran que México sigue decidido a lograr cierta soberanía en el segmento de chips.
Ahora, veremos hasta dónde llegan las aspiraciones de México y si su producción es suficiente para satisfacer el mercado global o tiene que «conformarse» con el mercado interno. La razón es que la crisis de componentes de 2020 y la actual crisis de RAM nos están enseñando algo: no se puede depender de un país o de un puñado de empresas. Y allí, Vietnam, India y China se fortalecen para romper la hegemonía tecnológica que hoy está en manos de unos pocos.
Esto implica mayor competencia, pero si los planes de México salen bien, también representa una oportunidad que no se debe desaprovechar.
Imagen | ASML (editado)
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