México tiene un plan: ‘Plan México’. Es la hoja de ruta para atraer inversiones y desarrollar industrias como la biotecnología, los semiconductores o el coche eléctrico. Con los aranceles, México se ha dado cuenta de que debe depender más de sí mismo y Olinia será una forma de lograrlo. Es el nombre de una familia de autos eléctricos ‘Hechos en México’ que se puso sobre la mesa el año pasado como parte de ese ambicioso plan.
Y necesita -mucho- dinero para empezar.
el plan. En México hay una infraestructura bestial para crear autos. De hecho, Estados Unidos compraba cada año miles de unidades de esos autos fabricados en México. Sin embargo, las políticas más recientes de Trump convencieron a algunos fabricantes a trasladarse a suelo estadounidense. Eso hizo que el gobierno de Sheinbaum se diera cuenta de que necesitaba una industria propia para lograr la soberanía tecnológica, y Olinia fue la respuesta.
en el idioma náhuatl“olinia” significa “mover”, y es el nombre de una familia formada por tres tipos de vehículos 100% eléctricos y económicos:
- Una pequeña para la movilidad personal de los jóvenes y para llevar a sus hijos al colegio, como alternativa a la compra de una moto.
- Uno para la movilidad en el barrio.
- Uno para empresas de reparto de mercancías de última milla.
puebla. Durante estos últimos meses el desarrollo del coche ha ido avanzando, pero recientemente hemos tenido dos novedades interesantes. La primera es el área de fabricación. Puebla aspiraba a ser, gracias a algunas plantas que tenía, proveedor de sistemas para la Olinia. El Instituto Tecnológico de Puebla se encargaría de algunas tareas, como el diseño, pero ahora todo tomará forma ahí.
Será uno de los 60 proyectos de innovación tecnológica que se desarrollarán en Puebla durante los próximos meses, pero es evidente que Olinia es la pieza más visible de la estrategia. El Gobierno afirmó que el proyecto está muy avanzado, pero que habrá que esperar hasta junio para el lanzamiento de dos prototipos.
muéstrame la pasta. Esto no es sólo un impulso para Puebla en la particular pugna con Jalisco y Sonora por convertirse en punta de lanza del sector tecnológico mexicano, sino una declaración de intenciones. Parece que el coche está más cerca de lo que pensamos y ese objetivo comercial fijado en 2027 se cumplirá.
Pero algo fundamental será la financiación. Olinia es un programa financiado con dinero público (escaso hasta el momento, según Bloomberg), pero ya se apunta que serán necesarios algunos millones más de capital privado para que vea la luz.
Al menos otros 200 millones de dólares que busca el Gobierno para poder producir esos primeros modelos en algo que califican como «una práctica habitual en el mercado cuando se habla de relaciones entre gobiernos y empresas automovilísticas».
Litio. Poco a poco Olinia va tomando forma y se van completando fases de desarrollo. La intención es que sean autos de corto alcance para viajes urbanos de corta distancia, pero más allá del tema de financiamiento, hay algo en el horizonte que podría poner un freno al auto eléctrico mexicano: el litio.
Porque México tiene algunas de las reservas de litio más importantes, siendo un componente crucial para las baterías de cualquier dispositivo, pero no lo produce a escala industrial. Y si quiere ser soberano tecnológica y económicamente, quizás la atención debería centrarse en descubrir cómo lograr una producción estable de litio y otros minerales críticos.
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