Los presos salieron, se bañaron en el mar y 34 no regresaron
– Tinta clara
marzo 18, 2026
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La crisis penitenciaria que se viene constatando desde hace años en Santa Marta Finalmente explotó con fuerza. No fue un hecho aislado ni una perturbación controlable: fue un
La crisis penitenciaria que se viene constatando desde hace años en Santa Marta Finalmente explotó con fuerza. No fue un hecho aislado ni una perturbación controlable: fue un desbordamiento total del sistema.
El Centro de Transición del NorteUbicado en el corazón de la ciudad, colapsó bajo el peso de la masificación, la falta de condiciones dignas y de una institucionalidad que ya no logra contener la presión.
El resultado es alarmante: un recluso muerto, ocho heridos…entre presos y uniformados— y, lo más grave, la fuga de 34 detenidos considerados de alto perfil criminal, varios de ellos con procesos por homicidio, extorsión, concierto para delinquir y robo agravado.
Durante toda la noche del lunes y el martes por la mañana, la escena fue caótica. yoLo que comenzó como una protesta interna rápidamente se convirtió en una confrontación abierta. Hubo piedras, palos, disparos y fuego. Pero también hubo algo que encendió todas las alarmas: los internos tomaron el control del ambiente y actuaron sin restricciones.
El día que los prisioneros dominaron la ciudad
Testigos narran escenas que parecen irreales, pero que ocurrieron en pleno centro de Santa Marta. Algunos reclusos abandonaron el centro de detención, Caminaron hasta la bahía, se bañaron en el mar y regresaron sin que nadie pudiera detenerlos.
“Esto sólo se ve en Santa Marta, que un capturado sale, se mete al mar y regresa como si nada. Aquí no hay control”, dijo un habitante del sector.
Otros detenidos tomaron Avenida Campo Serrano, la arteria comercial más importante de la ciudad. Allí prendieron fuego, se enfrentaron con la Policía y provocaron pánico entre comerciantes y transeúntes. En medio del caos, algunos incluso terminaron abrazando a sus familias y pidiendo disculpas, mientras denunciaban las condiciones indignas dentro del centro de detención.
Los líderes de la protesta aseguraronestrella cansada de la mala alimentación, el extremo hacinamiento y las condiciones inhumanas en las que permanecen mientras avanzan sus procesos judiciales.
La fuga: el mayor riesgo
Mientras la atención se centraba en los disturbios, un grupo de reclusos aprovechó el descontrol para escapar. No eran detenidos de bajo riesgo.. Según las autoridades, se trata de delincuentes de alto perfil criminal, varios vinculados a estructuras organizadas que operan en la región.
El Centro de Tránsito Norte está ubicado en el centro histórico de Santa Marta. Foto:Roger Urieles
Los expertos en seguridad advierten que muchos de ellos ya han abandonado la ciudad y se han dirigido hacia zonas de difícil acceso como la Sierra Nevada de Santa Marta, donde podrían ocultarse y reorganizarse.
La Policía Metropolitana reaccionó publicando un cartel con los rostros de los 34 prófugos y ofreciendo recompensas de hasta cinco millones de pesos por información que permita su recaptura.
La fuga ha generado temor entre la ciudadanía, especialmente entre quienes han sido víctimas de estos delincuentes o han denunciado sus actividades. La sensación de inseguridad se intensificó en cuestión de horas.
Comercio, golpe de nuevo
El impacto no fue sólo en la seguridad. La economía del centro también se vio afectada. Comerciantes de la Carrera Quinta, considerado el principal corredor comercial al aire libre de Santa Marta, decidieron cerrar sus locales entre las calles 10 y 15.
Las manifestaciones de los presos continuaron hasta el día siguiente. Foto:Redes sociales
Miedo a saqueos y daños a la infraestructura. y nuevos enfrentamientos obligaron a suspender la actividad comercial en una de las zonas más dinámicas de la ciudad.
Los comerciantes reiteraron un reclamo que se ha vuelto recurrente: el traslado del Centro de Transición Norte fuera del centro urbano. aseguran queNo es la primera vez que se producen alteraciones graves problemas de orden público y que cada episodio deja importantes pérdidas económicas.
Una crisis que desbordó a las instituciones
Alcalde Carlos Pinedo Cuello reconoció públicamente la gravedad de la situación y admitió que la ciudad no tiene capacidad para afrontarla sola. En mensaje dirigido al presidente Gustavo Petro, solicitó una reunión urgente con el Ministerio de Justicia y el INPEC.
“Les pido que me ayuden a organizar una reunión urgente (…) para buscar soluciones a la crisis penitenciaria que atraviesa la ciudad”, dijo el presidente.
La Alcaldía informó posteriormente que la situación fue controlada en coordinación con la Policía Metropolitana y organismos del Ministerio Público, logrando restablecer el orden. Sin embargo, también confirmó el saldo: un fallecido, tres policías heridos y cinco reclusos heridos.
El Distrito aseguró que activó un plan de respuesta inmediata, que incluye mejoras en la alimentación de los detenidos y apoyo jurídicopero insistió en que se requieren soluciones estructurales a nivel nacional.
La muerte que abrió otra polémica
En medio del motín murió Keiner Almanzo. un recluso cuya familia denuncia ahora un posible Fuerza excesiva por parte de la policía.
“Él era inocente de esa acusación y lo estaba demostrando en las audiencias”, dijo su padre, en referencia al proceso por el que fue detenido.
Tus familiares acciones legales anunciadas para esclarecer lo ocurrido y exigir rendición de cuentas. La muerte de Almanzo se suma a la lista de hechos que deben ser investigados por las autoridades competentes.
El motín también dejó un muerto y ocho heridos, entre policías y detenidos. Foto:Redes sociales
Lo ocurrido en Santa Marta, dicen expertos y activistas animalistas, es consecuencia de una crisis prolongada. Centros de detención transitorios, diseñados para estancias cortas, Llevan años funcionando como cárceles improvisadas, sin infraestructura ni personal suficiente.
El hacinamiento, la falta de garantías básicas y la acumulación de procesos judiciales han convertido estos espacios en focos de tensión permanente.
Hoy Santa Marta enfrenta las consecuencias de ese colapso. No se trata sólo de los daños materiales o la afectación al comercio en el centro de la ciudad, sino de una compleja situación de seguridad en la que varios hombres acusados de graves delitos siguen en libertad. La ciudad intenta recuperar la normalidad, mientras las autoridades intensifican los operativos para evitar que la fuga se traduzca en nuevos hechos delictivos.
Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv