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Los arquitectos decididos a volver a embellecer las ciudades españolas. – Tinta clara

  • enero 4, 2026
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La ubicación, la región, casi ni siquiera el tipo de ciudad importa. Ya estés en Madrid, Barcelona, ​​Vigo o Jerez de la Frontera, lo más seguro es que

Los arquitectos decididos a volver a embellecer las ciudades españolas.

 – Tinta clara

La ubicación, la región, casi ni siquiera el tipo de ciudad importa. Ya estés en Madrid, Barcelona, ​​Vigo o Jerez de la Frontera, lo más seguro es que si das un paseo por las calles del centro te encuentres con la misma imagen: fachadas asimétricasirregular, lleno de agujeros y parches. No han sido diseñados así ni son obra de ningún arquitecto excéntrico. Esta aparente incoherencia estética es el resultado de décadas de recintos arbitrarios por los propietarios de los apartamentos.

La lógica es sencilla: tienes una terraza que no acaba de convencerte, así que optas por vallarla. El problema es que lo haces solo, sin ponerte de acuerdo con el resto de vecinos, y al final las fachadas acaban convirtiéndose un pastiche arquitectónico. Y con ellos (además) el conjunto de ciudades.

El fenómeno es tan frecuente que hay gente que lo comenta en redes y foros especializados en urbanismo: Los recintos ‘estilo Tetris’ arrasan en las ciudades españolas. Las imágenes pueden cambiar de un lugar a otro, pero un paseo por cualquier zona urbana suele encontrarse con fachadas alteradas sin ton ni son.

Aquí hay una terraza intacta. Hay otra cerrada con carpintería de aluminio y cristal traslúcido. Dos plantas más abajo, otra que ha apostado por la madera y un toldo.

Mucho más que fachadas

¿Suponen un problema? Sin duda son motivo de debate.

Primero, por su marco regulatorio. ¿Es legal que cada propietario haga lo que quiera con su terraza, sin tener en cuenta al resto de la comunidad? ¿Qué pasos debes seguir si quieres hacerlo correctamente? En segundo lugar, porque más allá del bloque en cuestión, las amalgamas de recintos influyen en algo mucho más importante: el paisaje urbanocoherencia arquitectónica e higiene visual, valores que suelen estar muy cuidados en zonas sensiblescomo los centros históricos y edificios protegidospero que muchas veces están descuidados en el resto de la ciudad.

Una de las voces que más ha comentado el fenómeno de los cierres indiscriminados es la cuenta X @MadridProyecta, que ha alertado sobre «‘Zonas cero’ de descontrol» cualquiera casos flagrantes en los que se haya desvirtuado por completo el aspecto original de los inmuebles. Este fenómeno les lleva a alertar sobre la «barrio de chabolas verticales»un problema que no se da de forma homogénea en toda la geografía española (es menos frecuente en la costa cantábrica, por ejemplo), pero que sí condiciona la realidad urbana de las ciudades del país.

«Tiene un grave impacto en el paisaje urbano de España», reconocen desde Madrid Proyecta antes de recordar que en otras latitudes de España es menos habitual encontrarse con cierres indiscriminados.

¿La razón? Además del marco regulatorio de cada país y las diferencias culturales, hay otro factor fundamental que entra en juego, recuerda María José Peñalver, tesorera de la Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE): la antigüedad del parque inmobiliario y su mantenimiento.

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En 2023 el Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias analizó las construcciones del país y estimó que la edad media del parque de viviendas usadas en España alrededor de 43,5 añoslo que entre otras cuestiones explica que dos de los problemas más señalados sean la falta de espacio exterior y la mal aislamiento térmico. Ambas cuestiones están estrechamente relacionadas con los cercamientos, que Generalmente se llevan a cabo Precisamente para ganar metros cuadrados o mejorar el confort e insonorización de las viviendas.

Que buena parte de los hogares en España tienes más de 40 años Es un dato relevante porque fueron construidos antes de que se aplicara la normativa sobre condiciones térmicas. Según el INE, cerca del 40% de los edificios que se destinaron a vivienda en 2011 habían sido construidos entre los años 60 y 80. No es un problema exclusivo de España (85% de los bloques de la UE se construyeron antes del año 2000 y muchos de ellos tienen bajo rendimiento energético), pero es un dato relevante a la hora de analizar el fenómeno de los cerramientos en las ciudades.

Otro aspecto clave es el marco regulatorio. Una búsqueda rápida en Internet arroja un buen número de guías y artículos que intentan aclarar si es legal o no cerrar una terraza y qué requisitos hay que cumplir para ello, lo que da una idea del elevado interés que suscita el tema. La respuesta más simple es: depende. Depende de las particularidades de cada caso, de lo que se quiera hacer y, sobre todo, de lo que la comunidad haya decidido antes.

La explicación hay que buscarla en la ley de leyes sobre convivencia en las edificaciones: la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), que en su artículo séptimo envía un aviso a los navegantes: «El propietario de cada apartamento o local podrá modificar los elementos arquitectónicos […] cuando no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura, configuración o estado externo«.

Cerrar una terraza puede afectar directamente al exterior del inmueble y alterar la fachada. Además, como recuerda idealistaaunque las terrazas son para disfrute privado, muchas de sus partes, como el tejado o los revestimientos, forman parte de los elementos comunes. En el artículo 10.3 y 17.4 de la LPH, de hecho, se recuerda que una de las actuaciones que deben tener autorización son los cierres, sujetos a la aprobación de las tres quintas partes de la comunidad.

«La LPH considera que cerrar un balcón representa una alteración de la fachada, siendo un elemento común que condiciona la imagen general del edificio. Para realizar un cambio de tal magnitud es necesario obtener el consentimiento de la comunidad, por lo que no es una decisión estrictamente personal.» comentario el arquitecto y urbanista Albert Nogueras en elDiario, donde recuerda la necesidad de tener presentes también las ordenanzas municipales (que pueden variar de un ayuntamiento a otro), y los estatutos aprobado por la propia comunidad.

los guias Respecto a los cierres, recuerdan la importancia de analizar todos los factores que entran en juego, incluso si existen antecedentes dentro del edificio o si la obra supondría un aumento de la superficie construida, algo que puede afectar a la licencia. Lo cierto es que el tema ha generado disparidad de opiniones dentro de los propios tribunales. Fue recientemente popular un caso de andalucía en el que un vecino cerró su terraza con un sistema de vidrio «tipo Lumon» sin el permiso de la comunidad. Los propietarios presentaron una denuncia y el asunto derivó en una demanda.

Un juzgado en Marbella dio la razón al vecino al considerar que el cierre no afectaba a la imagen ni estaba prohibido en los estatutos, pero cuando el asunto llegó a la Audiencia Provincial los magistrados adoptaron un criterio contrario y dictaminaron que la obra había alterado un elemento común, ordenando su desmantelamiento. Y ese no es el único jurisprudencia sobre cerramientos.

Comunidades… y ciudades

Intervienen en los recintos dos planes. Uno (regulado por la LPH) es el que tiene que ver con la convivencia y coordinación dentro de la comunidad de vecinos. Otro, no menos importante, afecta al edificio como parte de un todo mayor: el tejido urbano. Si en el primer caso la falta de consenso deriva en tensiones o problemas legales, en el segundo, advierte Peñalver, está en juego el paisaje urbano. La falta de consenso en este caso equivale a bloques de «pastiche», fachadas tratadas con «desprecio» que renuncian a una estética armoniosa.

«La vivienda debe adaptarse a las necesidades y estas cambian, pero se pueden cometer muchas actuaciones equivocadas», añade el tesorero del CSCAE, que aboga por recurrir a expertos y recuerda que un buen mantenimiento de una fachada pasa por cuidar tanto su «eficiencia» como su «estética». «Cuando tienes un edificio que no ha sido mantenido adecuadamente, intervenir sin tener en cuenta consideraciones técnicas parece lo más fácil», advierte. En cualquier caso, Peñalver reconoce que vamos «por el camino correcto».

¿Cuál es la solución? Desde el sector recuerdan la utilidad de planes maestros y proyectos de intervención en fachadas, herramientas que ayudan a consensuar detalles aparentemente sencillos como el lado en el que se deben instalar los compresores de aire acondicionado. El objetivo es sencillo: que España esté llena de ciudades en las que parece aplicarse un doble raserocon centros históricos y edificios rigurosamente protegidos a un lado y entornos periurbanos, alejados del centro, donde reina el caos.

«Gobernamos para quienes nos visitan», ironiza Madrid Proyecta, señalando el celo que se aplica en las zonas urbanas que quieren volverse más «presentables» para los visitantes. No sólo está en juego la «limpieza visual». El grupo advierte de la importancia de actuar con criterio respecto de la propia vivienda.

Al final, un cerramiento puede ganar un puñado de metros cuadrados para el salón (algo nada despreciable con la escalada de precios), pero puede salir caro si se hace con soluciones que acaben convirtiéndolo en un «invernadero».

Imágenes | Madrid Proyecta (Toninowilde, Estudio Lamela) y Google Earth

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