Entra a la ducha, lávate la cabeza y al mirarte las manos o el suelo encontrar una maraña de pelo. Una escena que puede ser cotidiana para algunas personas y que puede llevar a sacar conclusiones como que si te lavas el pelo muy a menudo, se te cae más y puede provocar alopecia mucho antes. Algo que no es más que un mito bastante extendido, pero que la dermatología intenta desmentir.
No lo arrancamos. La idea que puedes tener en mente con esta escena que te hemos relatado es que al frotarte la cabeza estás arrancando el pelo de raíz. Pero esto es un error grave, como recuerdas la Sociedad Internacional de Cirugía de Restauración del Cabello (ISHRS) al señalar que la caída del cabello en la ducha no está relacionada con la acción mecánica del roce.
El pelo que vemos entre las manos o en el suelo ya estaba suelto antes de entrar a la ducha pues se encontraba en lo que se llama fase telógenaes decir, fase de caída o descanso. Lo único que consigue el lavado es que se desprenda más fácilmente, algo que también ocurre cuando nos peinamos o cuando frotamos la almohada. Porque ese cabello ya era insalvable.
Esto es algo que defiende el propio dermatólogo español Óscar Muñoz, quien en un entrevista reciente que afirmó que «h«Hay quienes creen que cuando se lavan el cabello se les cae más, pero lo único que están viendo es el cabello que ya estaba destinado a caerse».
Una mala idea. Al punto de no lavarse el pelo para salvarlo, no es lo más aconsejable. Sobre todo porque puede tener el efecto completamente contrario. Todo esto porque el acumulación de grasa o sebo en el cabello, más allá de ser un problema estético, también es un caldo de cultivo para hongo como el Malassezia lo que puede darnos más dolores de cabeza.
Todo esto porque un hongo en el cuero cabelludo Genera una respuesta de nuestro organismo al ser una amenaza que resulta en dermatitis seborreica que genera un estado de inflamación en el cuero cabelludo que agrava la alopecia androgénica que es lo que buscamos controlar.
La recomendación médica es clara: higiene regular (incluso diaria si es necesario) con champús suaves para mantener a raya el sebo y la inflamación.
El estrés. Un claro culpable No tiene nada que ver con el champú. El. literatura científica confirmar que existe un vínculo claro entre los niveles de estrés y el folículo ya que cuando se dispara el cortisol, la clásica hormona del estrés, también se genera una inflamación lo que puede hacer que el folículo entre en una fase de muda.
Aunque este efecto no se ve en el momento del malestar o pico de estrés, sino 2 o 3 meses después del evento estresante. La buena noticia es que es una condición reversible, pero un estado de estrés sostenido puede crear un círculo vicioso que perpetúe el problema.
Lo que funciona. Aunque hemos visto que el mito de no lavarse el cabello no sirve para prevenir la caída del cabello (incluso la agrava), la pregunta que nos hacemos es qué funciona. La ciencia tiene una gran batería de opciones como el brócoli y la soja.
En este caso existen interesantes estudios en ratones donde extractos de brócoli cualquiera fitoestrógenos La soja modula el crecimiento del cabello. Aunque lógicamente comer más brócoli no frena la alopecia androgénica, sí abre vías muy interesantes para futuras investigaciones en el campo de la estética.
Las drogas. Más allá de los remedios dietéticos, que pueden ser más caseros, los dermatólogos disponen de una gama de tratamientos que ofrecen grandes resultados. Los de primera línea son finasterida y minoxidil, que han demostrado con evidencia sólida a sus espaldas una buena capacidad para detener la miniaturización y mejorar la densidad capilar. Aunque existe el temor a los efectos sexuales adversos, los ensayos indican que la tasa de incidencia es baja.
Imágenes | Donald Telcel Towfiqu barbhuiya
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