‘Llevamos 4 años inundados’, Lucy García, Gobernadora de Sucre
– Tinta clara
febrero 16, 2026
0
Entre los departamentos de Sucre y Bolívar, donde los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge confluyen para formar la Depresión Momposina, se encuentra una subregión que parece condenada
Entre los departamentos de Sucre y Bolívar, donde los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge confluyen para formar la Depresión Momposina, se encuentra una subregión que parece condenada a las inundaciones y la pobreza: La Mojana.
Este complejo de humedales que debería funcionar como el gran riñón regulador de las aguas, se ha transformado en los últimos años en el escenario de una tragedia humanitaria y ambiental que así definió, en las últimas horas, la gobernadora de Sucre, Lucy García Montes.
“Estamos seriamente afectados por esta temporada, por esta variabilidad climática y las condiciones atípicas que se nos están presentando, porque esta fue la época más seca del año, para nosotros en Sucre, pero ha habido aumentos inusuales en los niveles de los ríos Cauca y San Jorge. Pero en realidad llevamos cuatro años inundados”, dijo el funcionario en diálogo con el programa Primer Plano de EL TIEMPO.
LEER TAMBIÉN
efectos en La Mojana Foto:Gestión de Riesgos del municipio de Guaranda, Sucre
Hoy las más de 70 mil familias afectadas de la Cuenca del Sinú, en el vecino departamento de Córdoba, ven el presente de Sucre como un futuro gris para su propia región.
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), más de 500 eventos hidrometeorológicos se han registrado en las últimas dos décadas en La Mojana Sucreña, con 304.026 habitantes, incluidas comunidades indígenas zenú.
Una crisis derivada de un colapso sistemático de los sistemas hídricos por mano del hombre; donde el agua, que alguna vez fue fuente de vida y productividad, se ha convertido en una sentencia de pobreza y enfermedad en medio de perpetuas inundaciones.
“En este momento tenemos dos frentes en emergencias: uno en La Mojana, donde permanece la mayoría de las familias impactadas, allí tenemos 40.000 víctimas. Y la otra región en alerta es la subregión del Golfo de Morrosquillo, que por el paso del frente frío tenemos 9.000 víctimas”, agrega el Gobernador.
LEER TAMBIÉN
‘Cara de Gato’, la herida que no cierra
Dañados en Sucre Foto:Gestión de Riesgos del municipio de Guaranda, Sucre
Si bien la región siempre había convivido con la dinámica de sus arroyos, ríos, canales y pantanos, y todo un complejo sistema hídrico, el punto de inflexión definitivo se produjo el 27 de agosto de 2021 con la rotura del Jarillón en el sector Cara de Gato, en San Jacinto del Cauca (Bolívar), lo que abrió una brecha que inundó catastróficamente 11 municipios de cuatro departamentos (Bolívar, Sucre, Córdoba y Antioquia).
Desde entonces, el panorama es sombrío. Sólo en ese primer ciclo de emergencia, 93.722 personas resultaron afectadas. Hoy, a casi cinco años de aquel suceso, la subregión continúa inmersa en una Calamidad Pública permanente y en medio de la pobreza extrema.
Las comunidades, que apenas intentaban recuperarse de los estragos de la pandemia de Covid-19, quedaron atrapadas en un ciclo de inundaciones recurrentes que han destruido hogares, cultivos y medios de vida, condenándolos a la pobreza extrema.
Desde aquella fatídica fecha de agosto de 2021, como si de palafitos se tratara, en muchas zonas rurales del departamento de Sucre construyeron puentes de madera para comunicarse de un hogar a otro.
“Estamos alarmados por el aumento de los niveles del río Cauca debido al aumento de la carga sobre el hidroituango aguas arriba. Las aguas del río San Jorge ya están ingresando con fuerza a los municipios de San Marcos, Caimito y San Benito Abán”, dice Argemiro Tuirán, coordinador de Gestión de Riesgos y Desastres del municipio de Guaranda.
El funcionario también informa que hicieron un trabajo de reducción en la brecha Cara de gato pero aún no hay un cierre definitivo.
«En La Mojana todos estamos en riesgo permanente por el aumento de las precipitaciones y el crecimiento de los embalses. Nuestros pueblos son el punto de vertido de agua de todo el país», recuerda Carlos Riaño, un antiguo campesino del municipio de Guaranda.
Pérdida de hectáreas de cultivos plantados
Este año, por poner solo un ejemplo, según el Gobierno de Sucre, las comunidades han perdido 500 hectáreas de cultivos de plátano en el municipio de Majagual.
«Históricamente la siembra de patilla es por esta época, porque es la más seca del año. En los meses de febrero y marzo. Ahora con estas lluvias inesperadas se perdió toda la patilla. Todos los años los productores toman préstamos precisamente para hacer sus cultivos, pero este 2026 lo perdieron todo, menos las deudas con los bancos», agrega el Gobernador.
Emergencia Sanitaria: Vivir sin agua rodeados de ella
La paradoja de La Mojana es cruel: mientras las comunidades viven con el agua hasta la cintura, el 49% de la población no tiene acceso a agua potable. Esta carencia, sumada a la saturación de los sistemas de tuberías y pantanos, ha desencadenado una silenciosa crisis de salud pública.
“Para enfrentar el dengue establecimos la vacunación porque ya se están presentando brotes e contagios, este es un problema de salud pública urgente de abordar”, agrega el Gobernador.
En Sucre también luchan contra la prevalencia de infecciones respiratorias y enfermedades diarreicas agudas. Problemas cutáneos persistentes por el contacto con agua contaminada, y un profundo impacto en la salud mental por la constante pérdida de patrimonio y la incertidumbre por las inundaciones.
Organismos como la OPS/OMS han intervenido directamente en los últimos cuatro años con más de 71.000 personas en Bolívar y Sucre, enfocándose en vigilancia epidemiológica y potabilización de agua.
“En municipios como San Marcos, Majagua, Guaranda y Sucre los alcaldes han salido a enfrentar la crisis como pudieron y como gobierno estamos acompañando y enfrentando las emergencias. Pero necesitamos todo el apoyo del Gobierno Nacional”, dice el funcionario, quien pide mayor apoyo para la prevención a la UNGRD.
El veneno en el lecho del río: Minería ilegal y sedimentos
La crisis no es sólo climática; Es un desastre causado por manos humanas. La Mojana sufre las consecuencias de lo que sucede río arriba. La minería ilegal de oro en los ríos Nechí y Cauca ha vertido toneladas de mercurio y desechos contaminantes que terminan sedimentándose y obstruyendo los humedales de Mojanero, convirtiendo las inundaciones en una amenaza tóxica.
A esto se suma la deforestación, la ganadería extensiva y la compactación de sedimentos. Ante esto, conducciones, arroyos y humedales han perdido su capacidad de amortiguación, y el agua, al no encontrar caudal, se estanca e inunda pueblos.
LEER TAMBIÉN
¿Adónde va La Mojana?
El Gobierno Nacional y las autoridades regionales mantienen su enfoque en cuatro componentes humanitarios críticos: seguridad alimentaria, salud, refugios y agua/saneamiento.
Sin embargo, los expertos advierten que las soluciones temporales ya no son suficientes. Mientras no se intervenga con ingeniería de fondo el Jarillón de Cara de Gato y no se detenga la sedimentación minera, los habitantes de municipios como San Benito, Guaranda, Majagual y Ayapel seguirán naufragando en su propia tierra.
La Mojana es hoy el espejo de la vulnerabilidad de Colombia ante el cambio climático, y del futuro inmediato que les espera a los habitantes de la cuenca del Sinú, en Córdoba.
No es sólo un problema de ingeniería hidráulica; Es una deuda histórica con una población diversa y resiliente que se niega a desaparecer bajo el barro y el olvido.
Frente frío ingresará al Mar Caribe colombiano Foto: