llamado a la mesa de dialogo – Tinta clara
- enero 17, 2026
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Buenaventura sigue inmersa en la angustia por las extorsiones y los homicidios. Estos últimos suben y bajan cada año, aunque no significa que ‘Shottas’ y ‘Spartanos’ hubieran dejado
Buenaventura sigue inmersa en la angustia por las extorsiones y los homicidios. Estos últimos suben y bajan cada año, aunque no significa que ‘Shottas’ y ‘Spartanos’ hubieran dejado





Buenaventura sigue inmersa en la angustia por las extorsiones y los homicidios. Estos últimos suben y bajan cada año, aunque no significa que ‘Shottas’ y ‘Spartanos’ hubieran dejado de matarse entre ellos, pese a la tregua anunciada con un partido de fútbol el 1 de octubre de 2022.
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El centro de detención de Marte, donde se encuentran los ‘Shottas’ y los ‘Spartans’ capturados. Foto:SANTIAGO SALDARRIAGA. EL TIEMPO
Si bien esta tregua repercutió en una disminución de los asesinatos en años anteriores, el pacto se vio afectado en 2025, año en el que los homicidios se dispararon en la ciudad portuaria.
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Sin embargo, durante los diálogos que el Gobierno ha asegurado su voluntad de mantener, ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ no han dejado de delinquir e incluso lo han hecho en algunas ciudades de Chile, donde han impuesto su régimen de terror con amenazas, asesinatos y cobros ‘gota a gota’, que son las mismas extorsiones, como ocurre en Buenaventura.
«Hay comerciantes que pagan 20 millones mensuales, otros casi 50 millones», dijo el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo al referirse a la situación de esta ciudad del Pacífico colombiano.
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El clérigo sostuvo que estos cobros en la ciudad portuaria del Valle del Cauca son para algunos, pero para la mayoría oscilan entre un millón, dos y cinco, dependiendo del nivel de ingresos económicos. Si se trata de quienes viven de una pulpería, estas extorsiones estarían entre 300.000 y 400.000 millones de pesos mensuales. Las extorsiones a los comerciantes en el mercado pueden oscilar entre 15 y 40 millones de pesos mensuales.
La situación es tan grave que hay establecimientos que han cerrado sus puertas, como dos restaurantes tradicionales del distrito. Al mismo tiempo, alrededor de una docena de lugares donde se vende pescado se encuentran en graves problemas debido a la extorsión.
Buenaventura, ciudad portuaria del Pacífico colombiano. Foto:Archivo EL TIEMPO
Además de estas extorsiones, las bandas también se dedican ‘gota a gota’ con ingresos procedentes de estas actividades ilícitas que pueden sumar más de 3.000 millones en propiedades.
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Monseñor ha sido uno de los líderes sociales más decididos a lograr la paz en Buenaventura, teniendo contactos con las pandillas en 2022. Pero también ha hecho fuertes llamados a estos grupos a delinquir para que cesen.
Estos llamamientos se han planteado en 2023 y 2024, cuando la tregua anunciada ya tropezaba por no contar con un marco sociojurídico hasta que se fracturó a principios de 2025.
Ahora, monseñor reiteró el llamado a ‘Shottas’ y ‘Spartans’ para que las extorsiones y otros delitos desaparezcan definitivamente por el impacto en los bonaerenses, que viven, en gran parte, en zonas de pobreza e incluso miseria. Este llamado también está dirigido al Gobierno Nacional para que se impulse con más fuerza la mesa del espacio sociojurídico que aún continúa, ya que esa ha sido la posición del Estado de seguir buscando una salida negociada con los violentos.
Buenaventura, ciudad portuaria del Pacífico colombiano. Foto:Archivo EL TIEMPO
La historia de ‘Shottas’ y ‘Espartanos’, como facciones de la pandilla ‘la Local’, se remonta inicialmente a la pandilla ‘la Empresa’ del clan Bustamante, con Éver Bustamante, padre de ‘Diego Optra’, como uno de sus líderes, enfrentando en el casco urbano de Buenaventura al ‘clan Golfo’ o ‘clan Usuga’ que también se autodenominaban ‘los Urabeños’, disputándose las 12 comunas del casco urbano de la ciudad portuaria.
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Las comunas más codiciadas de Buenaventura han sido históricamente la 3, 4, 10 y 12 por su acceso al mar para transportar cargamentos de cocaína a Centroamérica, Sudamérica y Estados Unidos.
En la primera década de los 2000, ‘la Compañía’ y el ‘clan del Golfo’ se declararon la guerra por las drogas y las armas, sin dejar de lado amenazas, homicidios, desapariciones y extorsiones contra la sociedad civil, provocando desplazamientos entre barrios de Buenaventura. Mientras tanto, la zona rural era disputada por el ELN, las entonces FARC y el ‘clan del Golfo’.
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Posteriormente, con el paso de los años, se produjo un pacto de no agresión entre ‘la Compañía’ y el ‘clan del Golfo’, este último con vínculos con la banda ‘La Local’, emergente en el hampa. Luego, ‘la Compañía’ se integró a ‘el Local’ y los Bustamantes ascendieron en la cadena criminal.
Centro de Detención Transicional de Marte. Hay más de 230 ‘shottas’ y ‘Spartans’. Foto:Santiago Saldarriaga, enviado especial
Continuaron las extorsiones, por ejemplo a comerciantes en el mercado, controlando el ingreso de productos, pero con pagos de ‘vacunas’.
En ese momento, Colombia se horrorizó al enterarse de la existencia de las ‘casas de pique’, una práctica de tortura y asesinato de personas desaparecidas con desmembramiento de cadáveres. Corría el año 2014 hasta que Éver y su hermano Édgar ‘Yuca’ Bustamante fueron capturados en un operativo conjunto con la DEA de Estados Unidos. Cayeron en Panamá y Lugo Bustamante quedó al frente de ‘el Local’.
En 2016 se registraron 66 homicidios en Buenaventura, según el Instituto Nacional de Medicina Legal. Ya en ese año, en el radar de la Policía Marítima de Chile, perteneciente a la Armada, Los líderes de las bandas comenzaron a ser identificados con porteños y chilenos en su país, entre ellos, Max Jaramillo, alias Cholín; otro es ‘El Abuelo’ y Luis Eduardo Cuadros González, quien se llama ‘El Burro’ y se ha convertido en uno de los principales líderes de los ‘Espartanos’ en Santiago, capital de Chile. Es el otro ‘Mapaya’, pero en territorio austral.
Uno de los internos del centro de detención de Marte. Foto:Santiago Saldarriaga, enviado especial
Todos ellos están acusados no sólo de trata, sino de ordenar asesinatos de jóvenes y adultos en esa ciudad.
Mientras tanto, en Buenaventura el número de homicidios siguió aumentando en 2017 con 73 muertes más. En 2018 subieron a 96 y en 2019 bajaron a 90. El 27 de abril de ese año, las autoridades capturaron a Lugo y su sobrino e hijo de Éver, Diego Fernando Bustamante Segura o ‘Diego Optra’, se convirtió en líder supremo de ‘la Local’.
Cartel de los más buscados del Valle con los integrantes de ‘Shottas’ y ‘Spartanos’. Foto:policía del valle
Pero comenzaron a surgir tensiones al interior de la pandilla ‘La Local’, entre 2019 y 2020, aunque en ese último año los homicidios bajaron a 81.
La división entre ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ continuó hasta que ‘la Local’ se convirtió en las dos facciones conocidas: ‘Shottas’, con ‘Diego Optra’ a la cabeza hasta hoy, y ‘Espartanos’ con ‘Mapaya’, su actual líder.
En Buenaventura se declaró la guerra, al punto que en 2021, el derramamiento de sangre en la ciudad dejó 191 asesinatos. Estas acciones de las pandillas fueron agitadas durante ese año de paro nacional y estallido social en todo el país, especialmente en el Valle del Cauca y Cali.
El patio que une las 13 celdas del centro de Marte. Al fondo, ‘Spartans’ y al otro lado, ‘Shottas’. Foto:Santiago Saldarriaga, enviado especial
Si bien desde el 1 de octubre de 2022 con un partido de fútbol las pandillas anunciaron un cese al fuego en Buenaventura con un acuerdo y el 7 de diciembre de esa vez, ante el presidente Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, se abrió la mesa de diálogo, pero sin un marco legal hasta 2025 con las negociaciones tropezando, los homicidios han continuado por parte de estas bandas, sin detener el narcotráfico ni la extorsión.
Fuentes judiciales indicaron que estas bandas ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ con alianzas con el ‘Clan del Golfo’ y el frente ‘Jaime Martínez’ de las disidencias de las Farc se mantienen fortalecidas. Eso sí, el año pasado, 2025, la Policía capturó a más de 230 integrantes de las dos bandas en Buenaventura.
Pero en Buenaventura no sólo La guerra la siguen librando ‘Shottas’ y ‘Spartans’, estos últimos con un brazo armado de sicarios llamado ‘los Chiquillos’, alias Robert y cuyo hijo de 18 años fue asesinado en febrero de 2025, lo que provocó la ruptura de la tregua en marzo siguiente.
Estos grupos mantienen alianzas con disidencias de las FARC y cárteles mexicanos, como ‘Sinaloa’, además de la influencia de la ‘Segunda Marquetalia’ y el ELN, en la zona rural de Buenaventura, por lo que los crímenes nunca han cesado.
Los ‘Shottas’ están con el ELN, mientras que ‘los Espartanos’ estarían con disidencias de las Farc del frente ‘Jaime Martínez’.
La ‘Segunda Marquetalia’ también entra en este panorama con los ‘Spartans’, mientras que el ‘clan del Golfo’ acude con los ‘Shottas’.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Cali
La respuesta a Giovanny Ayala. Foto: