Dice el proverbio que «el que tiene un amigo, tiene un tesoro». En la España de 2026, con los precios de la vivienda disparados, inflación acumulada dos dígitos y pérdida de poder poder adquisitivo, la realidad es mucho más mundana: quienes realmente tienen un ‘tesoro’ son familias con acceso a un huerto, un corral, árboles frutales o un pequeño establo con ovejas y vacas, herramientas de autoconsumo que ayudan a ahorrar y aligerar el gasto en la cesta de la compra.
Curiosamente, al menos en Galicia, cada vez son menos las personas que se ocupan de sus propias hortalizas o del ganado. Y eso te permite ahorrar más de 100 euros por mes.
¿Qué ha pasado? Que la huerta está perdiendo peso en Galicia. Y de forma acelerada e indiscutible. Entonces lo reveló los lunes Faro de Vigoque después de peinar los datos publicados del Instituto Gallego de Estadística (IGE) ha concluido que en la región cada vez menos familias recurren al autocultivo, frutales o pequeñas explotaciones para aliviar su economía. No es sólo que su número haya disminuido en la última década, sino que ya se encuentra en mínimos históricos.
Si en 2007 el 45,1% de los hogares de la comunidad ahorraban gracias a las patatas, tomates, lechugas, zanahorias… cosechadas en sus huertas, en 2024 ese porcentaje era ya de un exiguo 25,1%, el nivel más bajo de la serie histórica.
¿Qué dicen las cifras? Si paseas por Galicia cada vez te resultará más difícil ver gente trabajando en pequeños jardines o cuidando animales. El estadísticas del IGE No hablan de grandes explotaciones agrarias ni de explotaciones con vocación empresarial, sino de ahorro familiar, por lo que se centran en una parte muy concreta del mapa agrario gallego. Con todo, su lectura es rotunda.
Si en 2007 eran 452.200 familias que veían su economía aligerada gracias al cultivo de sus propias hortalizas, a finales de 2024 eran ya 278.500. En el medio, años de decadencia casi ininterrumpida. Hay pequeños cambios, pero se explican en gran medida por el contexto. Por ejemplo, entre 2019 y 2020, coincidiendo con la pandemia, el número de hogares con huerto creció ligeramente.
El IGE también refleja que la tendencia no es igualmente clara en toda la región. Aunque la huerta está perdiendo peso en la comunidad, se sostiene mejor en las provincias del interior. Su descenso es mucho más acusado en A Coruña y Pontevedra.
¿Solo pasa con los huertos? No. El IGE también investigó cómo ha evolucionado el ahorro gracias a otras formas de autoconsumo, como el uso de árboles frutales, la elaboración de vino o queso casero, el cuidado del ganado para la obtención de carne, leche o huevos, la pesca… Y la ‘foto’ es prácticamente la misma de siempre.
Por ejemplo, en 2007 hubo 372.000 viviendas ahorrando gracias a sus propias gallinas, gallinas y huevos. En 2020 ya eran 298.300 y a principios de 2025 apenas superaban los 202.600. El colapso no se debe sólo a una pérdida de población. Su tasa de incidencia también cayó: del 37,1% en 2007 a sólo el 18,3% en 2024.
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Ejercicio
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Hogares que ahorran en comida gracias a la huerta (núm.)
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Hogares que ahorran en comida gracias a la huerta (%)
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2007
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452,188
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45,09%
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2011
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444,843
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42,00%
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2016
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406,384
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38,34%
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2021
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384,283
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35,81%
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2024
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278,519
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25,12%
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¿Y otras formas de autoconsumo? Lo mismo. Lo mismo ocurre con los alimentos (y el ahorro) obtenidos gracias a cultivo de arboles frutalesél ordeño de vacasla elaboración de vino o licores hecho en casa, el cría de ganado o la ‘matanza del cerdo’, que pese a su arraigo en la Galicia rural también se ha desinflado.
Si en 2007 se practicaba en el 20,7% de los hogares, en 2020 ya se redujo al 7,6% y en 2024 a menos del 5%. En la práctica, esto supone que el sacrificio ha pasado de ser un ahorro para 207.300 hogares a ser un ahorro para 55.100.
¿Y por qué es importante? Más allá del mayor o menor interés que pueda tener la pérdida de peso en los jardines, el fenómeno resulta curioso porque coincide con otro, también notado por Faro: Cuidar huertos o granjas vale la pena. Y mucho. Después de años de inflación y subidas que se han visto afectadas por productos como los huevos, el autoconsumo se ha convertido en una forma de recortar el gasto en más de 100 euros al mes. En ciertos casos los ahorros pueden llegar a 120.
De media, la huerta permite reducir la cesta de la compra en 30 euros, las granjas avícolas en otros 22, las granjas de vacuno (o conejo) aligeran la cesta en casi 40 euros y los frutales nacionales en 18. La mayor fuente de ahorro sigue siendo el sacrificio del cerdo. Quienes lo practican se ahorran 51 euros cada mes, ya que evitan comprar carne de cerdo.
Entonces, ¿por qué decae? La pregunta del millón. Tener un jardín, un corral o incluso una pequeña granja con vacas y ovejas puede ahorrar dinero en compras, pero requiere otros recursos preciosos: tiempo y espacio. A esto se suma el gasto que supone el cuidado de las hortalizas y del ganado.
En una Galicia que no es ajena crisis demográfica y ella está envejeciendo, eso es un desafío. La región no se libra de la éxodo rurallo que dificulta que las familias tengan espacio para jardines.
Imagen | MRC Témiscamingue (Unsplash)
Vía | Faro de Vigo
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