La violenta expresión del desafío a la autoridad de tránsito en Cali
– Tinta clara
abril 8, 2026
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Más de 200 semáforos vandalizados en 2025 mantienen encendidas las alarmas en Cali, ante este tipo de ataques que tienen la movilidad caleña al borde del colapso. Sin
Más de 200 semáforos vandalizados en 2025 mantienen encendidas las alarmas en Cali, ante este tipo de ataques que tienen la movilidad caleña al borde del colapso.
Sin embargo, más allá de una posible rentabilidad derivada de un supuesto mercado de equipamientos propios de los cruces semáforos (tarjetas, chips, integrados…), también se pueden ocultar conductas que distan mucho del puro vandalismo.
Para tratar de entender qué pasa por la mente de una persona que ataca o vandaliza elementos de movilidad en la ciudad, EL TIEMPO conversó con la reconocida psicóloga y escritora Gloria Hurtado.
Algunas infracciones se producen debido al exceso de confianza de algunos conductores. Foto:X: @MovilidadCali
En la ciudad ha habido un aumento de ataques contra guardias de tránsito, daños a semáforos y rebeliones contra las normas. ¿Qué hay detrás de estos comportamientos?
Sin duda, el problema de fondo es que la autoridad se ha vuelto autoritaria. Quien tiene el poder hace lo que quiere: el policía, el ejecutivo, el padre, el maestro. Este abuso de autoridad ha generado una rebelión muy grande, un deseo de enfrentar a cualquier elemento que represente ese poder.
Cuando una persona daña un semáforo hay que preguntarse: ¿a quién daña realmente? ¿Qué representa para ti ese semáforo? Posiblemente un padre autoritario, ira hacia un jefe o alguien que abusó de su poder sobre ella. No son hechos aislados; todo tiene que ver con todo.
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¿Podrías dar un ejemplo de cómo funciona el concepto “todo tiene que ver con todo” en la vida cotidiana?
Pensemos en esa niña que se quiere suicidar en España. ¿Es un problema aislado? No. Eso tiene que ver con tu familia, y la familia es un sistema. Todo está interconectado. Lo que pasa es que, con las redes sociales, los momentos de desorden ‘nos saltan’ por todos lados y nos sorprenden, pero no entendemos cómo todos hemos contribuido -con pasividad, con autoritarismo, con rebelión, con sumisión- a la creación de una generación de personas llena de rabia, inestabilidad y cosas acumuladas.
Las peleas entre agentes de movilidad y presuntos infractores se han vuelto frecuentes. Foto:grabación de vídeo
En Cali también hay cuestionamientos hacia la autoridad en las calles, sobre todo con el tema de las motos. ¿Qué lees sobre este fenómeno?
Es un autoritarismo que se ejerce ‘como ellos quieren’. Te encuentras con un policía de tránsito que es muy fácil de «comprar», y cuando no tienes dinero para dárselo, te desanima o hace lo que quiere. Esa inconsistencia desgasta la autoridad. El problema no comienza con lo que el pueblo hace contra la guardia, sino con el hecho de que la autoridad se ha desgastado: ha sido tan autoritaria, tan injusta y tan desequilibrada, que el pueblo está muy enojado.
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¿Y quién es ese guardia de tránsito en la imaginación de quien lo ataca?
Cuando hay un enfrentamiento con el guardia es como si, en el fondo, te preguntas: ¿con quién estás peleando realmente? ¿Quién te hace enojar tanto en tu vida? Tenemos como una película montada en nuestro inconsciente: sacamos al personaje de esa película, lo proyectamos al presente y le pasamos la factura de lo que traemos del pasado. Es esa ira oculta de mucha gente, porque el autoritarismo ha permitido que los poderosos hagan lo que quieran.
Entonces, ¿la ira hacia los guardias, las multas por fotografías o los semáforos sería una forma de desafiar un sistema percibido como injusto?
Exacto. Las motos, por ejemplo, pueden leerse como una rebelión contra todo: ‘Hago lo que quiero, ¿y qué?’. Es un desafío constante. No es que el sujeto no quiera valorar la autoridad; Es que la autoridad se agotó. Miremos, por ejemplo, a un presidente que hace lo que quiere: ¿qué mensaje envía eso?
El fortalecimiento de la autoridad de tránsito, una de las apuestas de la Alcaldía de Cali. Foto:Santiago Saldarriaga / EL TIEMPO
¿Pedagogía o represión?
Ni lo uno ni lo otro. En primer lugar, la educación no puede comenzar sólo en las calles. Me parece que la escuela debería ser el ejercicio de la convivencia. ¿Qué enseña un maestro sobre el respeto a las reglas? ¿Cómo se maneja una pelea infantil en la escuela? Dedicamos tiempo a enseñarles cosas sobre biología o historia que pueden encontrar en Google, pero no les enseñamos la vida.
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Tuve cuatro niños de diez años que se pelearon horriblemente en una fiesta. Llegaron al colegio y las madres se quejaron, pero los niños dijeron: ‘No queremos hablar’. Luego les pregunté: ‘Ustedes conocen la guerra de Ucrania con Rusia, la guerra de Israel con Irán. ¿Te gusta esa guerra? ¿Te gustan los muertos? Me dijeron que no. Le respondí: ‘Pero si no quieres hablar, ¿qué va a pasar? ¿Quieres convertir esto en una pequeña guerra o crees que hablar puede solucionar las cosas? Cuando agregué el contexto del mundo a su conflicto, entendieron que tenían que hablar.
Plan de seguridad para el servicio de transporte MIO en Cali. Foto:policia metropolitana de cali
Es decir, ¿utilizar lo que el mundo vive como herramienta para enseñar a vivir juntos?
Exacto. Hay tantas cosas por ahí que les enseñarían a los niños a vivir de manera diferente. Pero seguimos enseñando ‘tonterías’, lo digo con todo respeto. ¿Sabe un niño qué son las normas de tráfico? Luego me acerco al juego: ‘Tienes un auto, te saltaste el semáforo, ¿qué está pasando?’ ¿Por qué no enseñamos la vida en las escuelas?
¿Qué mensaje le dejaría a una sociedad que se siente desbordada?
Que hay mucha ira almacenada en el mundo. Si las cosas te han ido bien, quizás no sientas la necesidad de enfrentarte al poder. Pero si estás lleno de frustración porque nada te funciona y, además, tienes a un tipo autoritario a tu lado, entonces explotas y tiras todo por la borda.
La clave es comprender que el cambio comienza contigo mismo. Reconocer la ira, hablar de ella y no dejar que se convierta en un acto destructivo contra un semáforo, contra un guardia o contra uno mismo.