la implicación de haber dejado de lado el proyecto que planteaba la posibilidad de duplicar reservas de Colombia; la visión de geólogo experto – Tinta clara
marzo 22, 2026
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Las decisiones del Gobierno que terminaron frenando el pozo Komodo —la exploración petrolera en aguas profundas más ambiciosa que se haya planteado en Colombia— cerró la puerta a
Las decisiones del Gobierno que terminaron frenando el pozo Komodo —la exploración petrolera en aguas profundas más ambiciosa que se haya planteado en Colombia— cerró la puerta a un proyecto que, más que nuevos hallazgos de hidrocarburos, pretendía revelar el verdadero potencial energético del Caribe colombiano. La iniciativa, impulsada por Ecopetrol y Occidental Petroleum, fue detenida antes de ejecutarse, dejando al país sin información clave sobre su subsuelo en un momento marcado por la reducción de reservas.
El impacto de decisiones de este tipo va más allá del debate coyuntural sobre nuevos proyectos, dice Juan Pablo Ramos, Ph.D. en Geología y geólogo de exploración en BP Houston, experto en la exploración petrolera en el Caribe que ha presentado a nivel internacional el potencial petrolífero que tiene el Caribe colombiano.
El acceso a datos geológicos —advierte en esta entrevista— es el punto de partida de cualquier estrategia energética y el factor que determina la capacidad de un país para tomar decisiones estratégicas sobre su propio futuro.
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Con cerca de siete años de reservas probadas de petróleo y seis de gas para el país, la discusión adquiere una dimensión estructural: ¿puede Colombia planificar su seguridad energética sin reducir la incertidumbre sobre sus recursos? ¿Qué implica para la autonomía económica renunciar a información del subsuelo? ¿Hasta qué punto no explorar hoy redefine el margen de decisión del país en el mediano y largo plazo?
La energía sostiene toda la economía, desde el transporte y la industria hasta el sistema de salud. Foto:Ecopetrol
¿Qué hacía excepcional la exploración profunda que planteaba Komodo en el Caribe colombiano?
Para perforar un pozo como el que se iba a perforar en Colombia, como Komodo, se necesita la tecnología y la capacidad técnica más alta que hay a nivel global. Tanto el nivel de inversión como la tecnología para perforar Komodo es algo que en muy pocos países se ha hecho; es algo que muy pocas personas, muy pocas compañías y muy pocas empresas pueden lograr por el nivel técnico que se requiere.Y, pues, el hecho de que eso se fuera a hacer en Colombia, que fuera a ser el pozo más profundo en aguas profundas de la historia de la humanidad, era uno de los hitos tecnológicos y exploratorios más importantes que se ha dado en todo el tiempo que el ser humano ha estado explorando recursos energéticos en el subsuelo, y claro, para la industria energética colombiana.
¿Qué tipo de información estratégica pudo haberse obtenido con una perforación de esta magnitud que hoy el país no tiene?
Como geólogo hago estudios que pueden durar hasta 10 años, donde se hace una interpretación delas zonas que son más potenciales para encontrar recursos energéticos. Esa fase exploratoria toma millones de dólares de inversión, mucho tiempo y un nivel de rigurosidad técnica impresionante; pero la única forma de saber si realmente allí existen recursos es perforando el pozo. Como geólogo me encargo de plantear el modelo y decir: “Oigan, creo que en esta zona puede haber recursos con posibilidad de éxito”, pero la única forma de saber si es o no verdad es a la hora de perforar el pozo, porque el pozo es el que realmente te dice cuál es la roca que se tiene, si hay fluidos, aceite, gas, etc. Entonces, al final de cuentas, todo el trabajo técnico que se ha hecho durante 10 años por parte de una compañía, del Gobierno, de diferentes entidades, de la geología o de los ingenieros, no tiene un resultado real hasta que el pozo es perforado. Significa perder el trabajo técnico que se ha hecho durante años el hecho de que no se perfore. La perforación es la que responde a la pregunta de si tenemos o no, como país, recursos que se pueden usar para producir, exportar o utilizar en el mercado local.
¿Qué tan frecuente es realizar exploraciones tan profundas y qué implican técnica y económicamente?
Es relativo, porque la industria petrolera ha empezado a hacer exploración en aguas profundas hace unas dos o tres décadas. Suelen hacerse en países donde se sabe que hay recursos energéticos, como por ejemplo en el mar del Norte, en el golfo de México o en zonas de África, pero en realidad es algo muy técnico y, si lo miramos a nivel de industria, no es común, especialmente en las profundidades en las que se iba a perforar Komodo. Eso sí era una anomalía completa porque el nivel de agua que había en esa zona es muy profundo industrialmente y las compañías tratan de buscar zonas que no sean tan profundas, porque el nivel de inversión es menor cuando el agua es menos profunda. Entonces es algo que se ha hecho, es algo que se hace todos los días, es algo con lo que se produce petróleo en muchos países del mundo, pero como tal, específicamente lo que se iba a hacer en Colombia sí iba a ser algo muy especial, porque iba a ser la más profunda en la historia de la humanidad. En este momento, la más profunda es la que se hizo en Angola hace un par de años, que es casi de la misma profundidad que Komodo. Entonces, es algo que se ha hecho, pero son anomalías, son cosas que realmente no se hacen; pero cuando se hacen es porque realmente hay mucho potencial. Eso es lo más importante. Una compañía no se atreve a llevar a cabo una operación de tanto costo si no tiene en sus modelos que ahí, de verdad, el tamaño del premio es muy grande, y el tamaño del premio que tenía Komodo es muy grande. Ahí es cuando la compañía asume el riesgo de inversión para llevar a cabo la perforación sin importar la profundidad.
Juan Pablo Ramos, geólogo de exploración en BP Houston. Foto:Cortesía
Era una oportunidad única, en el sentido de que era una oportunidad de cambiar la historia del país, porque de verdad este tipo de proyectos cambian la historia de un país. Uno tiene el ejemplo de Guyana, Noruega y Brasil; hay una cantidad de casos históricos donde la historia de un país cambia porque descubren recursos, y eso es básicamente la pérdida que tiene Colombia. Además de eso, era una oportunidad única para ser el foco de atención del avance tecnológico y del avance científico. El punto, además de todo esto, es que muchas veces esas oportunidades no se repiten, y eso es lo que mucha gente no entiende; creo que incluso la gente que tomó esa decisión no entiende que, al ser proyectos tan grandes que requieren tanta tecnología y tanto conocimiento técnico, en el momento en que no se llevan a cabo puede que ya nunca se vayan a realizar. Ahora uno puede ver directamente que ya casi todas las compañías grandes han salido de Colombia en exploración energética. Muchas se han ido a Perú, otras están mirando a Venezuela, muchas están en Brasil, y Colombia se quedó como el país del que todas se fueron. Entonces, puede que en realidad esa oportunidad única ya no se vaya a llevar a cabo. La idea es que sí, y lo que se tiene publicado hasta ahora es que Ecopetrol y Occidental igual planean seguir con ese proyecto; ojalá que sí, pero puede que eso no vuelva a pasar. Es perder una oportunidad única para cambiar la historia del país; es una decisión muy costosa, es una decisión muy grave; incluso la gente que tomó la decisión no comprende la dimensión de lo que pudieron haber causado a largo plazo para el país, y puede que nunca se vaya a repetir, ojalá que sí.
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Usted afirma que la independencia energética comienza con el conocimiento del subsuelo, ¿Cómo se traduce ese conocimiento en decisiones de políticas de energía?
Es todo, porque si como Gobierno quiero plantear una política, por ejemplo, de cuánto petróleo o cuánto gas voy a exportar, la única forma de respaldar mis decisiones es a partir de las reservas probadas que tengo, y la única forma de sustentar que se tienen esas reservas es porque tengo los datos para probarlo. Digamos que soy el Gobierno colombiano y digo: “Oigan, dentro de 10 años tendré ingresos por exportaciones de petróleo”, pero no tengo los datos geológicos y del subsuelo para sustentar eso; es como estar hablando de nada. Esa cuenta es lo que le da a un país, a una compañía o a un ministerio el sustento para plantear lo que podría llegar a ser. Son esos datos, es ese conocimiento geológico el que dice: “Vean, perforé un pozo y ese pozo me mostró que hay esta cantidad de fluidos o de gas que sé que puedo producir y que puedo poner en el mercado”. Eso es lo importante.
Importar energía reduce recursos para vivienda, salud y educación; presiona las finanzas del país. Foto:Getty Images/iStockphoto
¿Cuáles serían entonces los principales riesgos para un país cuando no reduce la incertidumbre geológica sobre sus recursos?
Yo, como país, siempre voy a necesitar energía. Si dejo de producir energía, no significa que la gente vaya a dejar de consumirla. Es como el alimento. Si dejo de cultivar alimentos, si no cultivo más arroz ni papa, ni voy a tener más ganado, eso no significa que la gente vaya a dejar de comer; la gente igual tiene que comer y tengo que traer esa comida de algún lado. La energía es lo mismo. Entonces, si no soy capaz de proveer esa autosuficiencia energética para suplir el mercado energético de mi propio país, voy a tener que empezar a traer energía de otros lugares. Y ese es todo el problema de este asunto. Colombia, en este momento, está en un punto donde las reservas que tiene probadas son para seis o siete años. Eso quiere decir que, dentro de seis o siete años, simplemente va a tener que traer esos recursos de otro lugar, va a tener que importar. Cuando importa, tiene que empezar a pagar y ahí el dinero que tengas destinado para vivienda, para educación, para salud o para lo que sea va a ser muchísimo menor, porque ese dinero tiene que ir a energía, ya que necesitas energía para que todo lo demás funcione. Y si al final lo que quieres es tomar decisiones que te lleven a tener autosuficiencia energética, solo puedes tomar esas decisiones cuando tienes datos, cuando sabes científica y técnicamente; no tiene nada que ver con política, sino con ciencia y técnica. “Yo tengo los datos para sustentar que puedo hacer ciertas cosas y que eso se va a traducir en un montón de cosas más que puedo llegar a hacer”.
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¿Qué potencial tiene el Caribe colombiano y por qué ha sido considerado una frontera estratégica de exploración?
Lo que pasa en el Caribe es que hay unas estructuras, unos prospectos, que según lo reportado suman más de 40 aproximadamente y que pueden tener grandes acumulaciones de hidrocarburos. Eso, en los datos que nosotros usamos como geólogos, lo vemos como zonas donde puede haber fluidos, estructuras o sitios donde tal vez se pueden acumular recursos como petróleo y gas. Lo que sucede en el Caribe es que hay muchas de esas estructuras; la cosa es que están en aguas muy profundas y por eso, técnica y financieramente, es un proyecto muy complicado. Lo fascinante de todo esto es que, por ejemplo, si tienes unas 40 estructuras que pueden tener muchísimo petróleo, el potencial es enorme. Komodo iba a ser apenas la primera de esas estructuras que se iba a perforar. Entonces, si perforas esa primera estructura y esta prueba que realmente tiene petróleo, se abre un potencial gigantesco. Está totalmente probado y publicado, tanto por Ecopetrol como por Anadarko quesi una de esas estructuras se prueba, el potencial de todo el Caribe sería más que duplicar las reservas que tiene Colombia.
El Caribe colombiano es considerado como una zona estratpegica de exploración por sus ‘prospectos’. Foto:Cortesía Nelson Rangel
Esa frontera del Caribe colombiano es la última frontera que tiene el país para ser un jugador predominante en el sector energético en la región. Pero la cuestión es que, cuando se iba a perforar la primera de esas estructuras, fue cuando se detuvo el proyecto y estamos en el punto en que todavía no se sabe. En realidad, no se sabe si ahí sí hay lo que debe haber o si no lo hay. Puede que no lo haya, pero la cuestión es que, si lo hay, sería un antes y un después para la industria energética en Colombia y para la economía colombiana.
¿Cómo dialoga la exploración de hidrocarburos y la transición energética?
La transición, más que un cambio energético, es una diversificación energética, porque uno va a necesitar todos los recursos energéticos. Yo puedo utilizar, como lo hace Colombia muy bien, el agua para generar electricidad para ciudades, como por ejemplo lo que pasa en Bogotá. Colombia es un país muy limpio en términos energéticos, pero al mismo tiempo necesitas energía para traer una tractomula desde Buenaventura hasta Bogotá con alimento. Esa tractomula no la puedes mover con agua, ni con un panel solar. Entonces todo se trata de diversificación energética. Yo, como nación, como región, tengo que ser capaz de suplir las necesidades energéticas que tengo a partir de diferentes fuentes. No puede ser solo esto o solo aquello. No puedo depender solamente del petróleo, eso es muy riesgoso, pero tampoco puedo decir que no voy con petróleo.
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Necesitas tener la autosuficiencia de decir: “Oiga, yo puedo suplir eso con energía solar, esta otra parte la puedo suplir con energía eólica, esta otra la puedo suplir con hidroeléctricas, esto lo puedo suplir con gas y esto con petróleo”. De esa forma, cuando diversificas la matriz energética, es cuando realmente generas esa transición. Si saltas de una cosa a otra vas a generar un problema porque no vas a producir la suficiente oferta de energía que la sociedad requiere.
¿Qué cree que debería priorizar Colombia para reducir la incertidumbre sobre su potencial energético y así tomar decisiones más estratégicas?
Para mí lo más importante es que, independientemente del gobierno o de la administración que esté, que llegue o que salga, la prioridad tiene que ser la información científica. Cuando tomas decisiones a partir de la información técnica, de la información científica, del conocimiento tecnológico y del conocimiento técnico que tienen las compañías, las entidades del Gobierno, el sector público y el sector privado, estás tomando decisiones que realmente están soportadas por lo que debe ser. Cuando tomas decisiones a partir de cosas que están más ligadas a ideas o a políticas, ahí es cuando puedes cometer errores. Para mí lo primordial es que, al tomar toda la información técnica y científica de cualquier proyecto y revisar cuáles son los beneficios, los riesgos, lo que puedo ganar y lo que puedo perder, y usarlo con base en esa información técnica, es cuando puedes tomar las verdaderas decisiones. Entonces, en general, mi conclusión sería: tomar decisiones informadas a partir de los datos, en vez de tomar decisiones generadas a partir de ideas, conceptos o cosas abstractas que realmente no deberían ser el respaldo de muchas de estas decisiones.
De acuerdo con Ramos, ‘la gente todos los días utiliza tanta energía que esta pasa desapercibida’ Foto:IStock
La gente tiene que entender lo importante que es la energía. El hecho de que por la mañana se levanten y cocinen un desayuno requiere gas; que se vayan a su trabajo en bus, en carro o en lo que sea requiere combustible; viajar requiere combustible. La gente todos los días utiliza tanta energía que esta pasa desapercibida, pero debe darse cuenta de que cuando su Gobierno, su administración o quienes toman decisiones ponen en riesgo esa suficiencia energética, están básicamente poniendo en riesgo la vida de la gente. Es algo que tiene una cantidad de consecuencias tan innumerables que es difícil de explicar. Esa decisión tiene tantas ramificaciones y repercusiones para Colombia. Esto también está relacionado con el hecho de que muchas veces no se entiende el impacto de estos proyectos ni el impacto que tiene la energía en la vida de la gente. Ni siquiera es tanto por la inversión ni por las ganancias; eso no importa, es el resultado de ello. El punto de todo es la suficiencia energética que necesita Colombia, porque la gente vive de eso. Uno no subsiste sin poder, por la mañana, prender la estufa, cocinar y prepararse un café. Eso es básico.