la historia de los hermanos Arias Pérez, dos militares cordobeses que murieron juntos en el accidente
– Tinta clara
marzo 25, 2026
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Al departamento de Córdoba llega el miércoles con un silencio que cubre calles, corregimientos, familias enteras y salas de velatorio donde aún no llegan los cadáveres. La confirmación
Al departamento de Córdoba llega el miércoles con un silencio que cubre calles, corregimientos, familias enteras y salas de velatorio donde aún no llegan los cadáveres. La confirmación oficial del Ejército Nacional señala que Seis militares cordobeses murieron en accidente del avión Hércules C-130 ocurrido el 23 de marzo en Puerto Leguízamo.
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El accidente del Hércules—matrícula FAC 1016—ocurrió momentos después de despegar de Aeropuerto de Puerto Leguízamocuando la aeronave inició un traslado de tropas hacia Puerto Asís. A bordo viajaban 126 personas, entre tripulantes de la Fuerza Aeroespacial de Colombia, militares del Ejército Nacional y dos policías; 57 resultaron heridos y 69 murieronconvirtiendo el incidente en la peor tragedia aérea sufrida por las Fuerzas Militares en la historia reciente del país.
Durante las labores de rescate, autoridades locales confirmaron que la morgue de Puerto Leguízamo colapsó, retrasando la identificación de los cadáveres y llenando de incertidumbre a decenas de familias quienes desconocían si sus seres queridos estaban en las listas de heridos o fallecidos.
La alcaldía municipal lamentó su pérdida. Foto:Redes sociales
Sin embargo, después de tanta incertidumbre, comenzaron a surgir los primeros nombres y Entre esas víctimas se encontraban dos hermanos de Juan José, en Puerto Libertadornoticia que sacudió incluso a quienes creían haberse vuelto resistentes al dolor que dejan los conflictos y tragedias en este país.
La lista se conoció por la tarde, cuando muchas familias ya se habían aferrado a una frágil pero insistente esperanza, que terminó rompiéndose cuando aparecieron nombres repetidos en los chats comunitarios: Santiago Andrés Arias Pérez y Daniel Esteban Arias Pérez.
La comunidad recuerda a los hermanos como muchachos respetuosos y trabajadores. Foto:Redes sociales
Los dos jóvenes, con tan solo 20 y 22 añoscompartían apellido, vocación y la misma responsabilidad de apoyar a su madre mientras se abrían camino dentro del Ejército. Sus muertes fueron confirmadas junto a las de otros uniformados del departamento, teniéndolos planea regresar a casa para Semana Santaabraza a tus seres queridos y descansa del sol amazónico.
Dos hermanos que “solo querían apoyar a su madre”
En Juan José, un pueblo donde la vida suele explicarse con las mismas palabras, todos conocían a los Arias Pérez. Santiago y Daniel Esteban crecieron entre caminos de tierra y casas de madera, ayudando a su madre en todo lo que podían antes de decidir que el Ejército sería su forma de asegurar un futuro y sostener el hogar. Era un propósito simple: “para que su madre no siguiera teniendo que trabajar”, confiesa a EL TIEMPO un amigo de la infancia.
La tragedia ha golpeado a todo el país. Foto:EL TIEMPO, juanfotosadn
Los dos jóvenes habían construido sus vidas en torno a esa decisión. Su madre dependía emocional y económicamente de ellos. Nunca imaginó que el uniforme que los hacía parecer de repente adultos sería el mismo que la obligaría a enterrarlos juntos.
El viaje en el Hércules fue un traslado más. De hecho, la familia ya contaba los días para verlos en Semana Santa, pero La tragedia interrumpió todo el futuro. y esperanzas que tenían los jóvenes cordobeses.
La comunidad recuerda a los hermanos como muchachos respetuosos y trabajadores, siempre atentos a tender la mano y no meterse en problemas. No eran héroes en el sentido glorificado de la palabra; eran «unos jóvenes que querían salir adelante, que tenían la esperanza entre ceja y ceja, y soñaban con un futuro próspero para su madre«, concluye su amigo de la infancia en testimonio a esta editorial.
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No hubo tiempo para despedidas, ni alertas, ni mensajes de última hora. Sólo una llamada formal, una confirmación difícil y ahora se oye el eco de un pueblo entero intentando apoyar una madre que necesita todas las fuerzas para afrontar la situación.