la historia de Eulogio Vargas es un ejemplo – Tinta clara
- diciembre 16, 2025
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En la plaza principal de Chalán, con los Montes de María observando el milagro como un gigante verde congelado en el tiempo, un promoción de 41 nuevos bachilleres
En la plaza principal de Chalán, con los Montes de María observando el milagro como un gigante verde congelado en el tiempo, un promoción de 41 nuevos bachilleres

En la plaza principal de Chalán, con los Montes de María observando el milagro como un gigante verde congelado en el tiempo, un promoción de 41 nuevos bachilleres del Caribe colombiano Testificó que la paz a veces tarda en llegar, pero su cosecha es siempre puntual y luminosa.
El centro de todas las miradas no era un joven en el ajetreo de la vida que le esperaba, sino Eulogio Amado Vargas Guerra, firmante de la paz, padre, abuelo, ganadero y ahora, a sus 79 años, el graduado de mayor edad. Tuvieron que pasar casi ocho décadas, un siglo de murmullos y plomo que nos quitaron el tiempo escolar, por Don Eulogio pudo cumplir el sueño que le negó la guerra: “ponerse el camisón”—como llamaba a la toga negra que lo cubría, como un manto de justicia tardía.
La licenciatura, que le llegó como una carta perdida en el viento, fue la recompensa por cinco años de obstinación silenciosa. Eulogio, quien Llegó a las aulas itinerantes de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) sin saber escribir su propio nombrepartió con la memoria cargada de letras y el alma ligera.
«Aquí, poniéndome este camisón, cumpliendo el sueño de mi vida, desde niño: ser estudiante de secundaria», reflexionó Eulogio, mientras una lágrima, más grande que el río Magdalena, mojaba sus ojos.
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Llegó sin saber leer ni escribir. Pero hoy, en la clausura, logró escribir su discurso y leerlo.
Eduardo Luis Acevedo, su maestro.
Eulogio Amado Vargas Guerra, firmante de la paz, y ahora, a sus 79 años, el graduado de mayor edad. Foto:ARN
Su historia es una prueba de que el aprendizaje no tiene prisas ni edad. Su maestro, Eduardo Luis Acevedo, lo recordaba con voz teñida de asombro: «Llegó sin saber leer ni escribir. Pero hoy, en la clausura, logró escribir su discurso y leerlo».
Don Eulogio, que sembró ganado en la montaña, ahora siembra palabras, enseñando que la edad no es un candado, sino un charco de sabiduría que sólo necesitaba un poco de luz para reflejarse.
La estrategia Maestro Itinerante, alianza entre la ARN y la UNAD, se ha convertido en el caminante incansable que lleva lápices y cuadernos a los distritos más apartados, desmantelando la distancia que la violencia y el olvido imponían entre el conocimiento y el territorio.
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Grados Foto:ARN
En total, 41 hombres y mujeres que un día portaban fusiles en Sucre, Bolívar y Córdoba, hoy portan títulos de secundaria, demostrando que la paz no es un decreto firmado en una capital, sino la promesa cumplida de ciudadanía plena que comienza con la primera línea escrita. La montaña de Chalán, que tantas veces fue testigo del dolor, escucha ahora el rumor de la esperanza, sabiendo que la educación, como un buen aguacero, siempre viene a reverdecer la tierra.
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
cartagena