La deuda va tres veces más rápido que la economía y dispara más alarmas fiscales
– Tinta clara
enero 18, 2026
0
La velocidad a la que crece la deuda pública de Colombia ya ha encendido varias luces rojas. No sólo porque supera ampliamente el ritmo de la inflación y
La velocidad a la que crece la deuda pública de Colombia ya ha encendido varias luces rojas. No sólo porque supera ampliamente el ritmo de la inflación y el crecimiento económico, sino porque, según Henry Amorocho Moreno, consultor y profesor de la Universidad del Rosario en temas de finanzas públicas y tributación, El país está cada vez más endeudado para cubrir obligaciones pasadas, en lugar de financiar inversiones productivas.
En una entrevista con TiempoEl profesor explica que Colombia ya está al borde de la insostenibilidad fiscal: deuda creciente, gasto público concentrado en operaciones, menor inversión y un margen cada vez más estrecho para que la política monetaria ayude a reactivar la economía.
LEER TAMBIÉN
¿Qué lee sobre la tasa de crecimiento de la deuda pública?
La deuda total de Colombia (pública y privada) ya alcanza 239.154 millones de dólaresequivalentemente 54,9 por ciento del producto interno bruto (PIB)un nivel que empieza a ser preocupante. Específicamente, deuda externa publica creció 9,23 por ciento respecto al año anterior entre octubre de 2024 y octubre de 2025, muy por encima de la inflación del período, lo que implica un crecimiento real cercano a 4,1 por ciento.
Si nos fijamos sólo en la deuda pública externa, el aumento fue aún mayor: provino de 131.667 millones a 145.430 millones de dólarescrecimiento de 10,45 por ciento. Esto significa que la deuda está creciendo. Más del doble del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y más de tres veces mayor que el crecimiento económicoque rondas 2,8 por ciento. En pocas palabras, nos estamos endeudando mucho más rápido de lo que crece la economía.
Henry Amorocho, consultor y docente de la U. del Rosario en temas tributarios y de finanzas públicas. foto:Henry Amorocho Moreno
¿Qué consecuencias puede traer esta situación?
El principal problema es el uso de esa deuda. Hoy no nos endeudamos para crecer, sino para pagar la deuda anterior y cubrir los gastos actuales. Los costos operativos aumentan por encima 23 por cientomientras que las inversiones apenas lo hacen 9 por ciento. Esto crea una grave brecha fiscal, porque sin inversión no hay crecimiento sostenible.
A esto se suma el hecho de que recientemente el gobierno se endeudó en montos similares a los de la pandemia, pero a tasas mucho más altas. Mientras que en 2020 el financiamiento por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) se hizo con tasas intermedias 1 y 3 por cientohoy hay emisiones externas 6 por ciento. Además, al endeudarse en dólares, estos recursos deben monetizarse, lo que presiona el tipo de cambio y encarece el servicio de la deuda.
Sólo se utilizaron entre diciembre y enero. 9 mil millones de dolares cuotas aprobadas, es decir más del 20 por ciento en apenas dos meses, en un periodo en el que no hay nuevo gasto público. Esto indica claramente que la deuda se utiliza para cubrir retrasos, déficits fiscales y problemas de liquidez, y no para financiar nuevas políticas de desarrollo.
El gobierno pidió prestado en cantidades similares a las de la pandemia, pero a tasas mucho más altas. foto:Imágenes falsas
¿Cuáles son las principales consecuencias macroeconómicas del crecimiento de la deuda a este ritmo?
El primero se ve en tipo de cambio. La entrada de dólares por deuda externa ha contribuido a la reciente apreciación del peso, provocando que el dólar caiga por debajo 3.700 pesos. Si bien hay otros factores –como las remesas y la inversión financiera– la emisión de deuda externa ha sido clave en este movimiento.
El segundo es más estructurado: la inversion no crece. La deuda entrante se utiliza para pagar obligaciones tributarias pasadas, no para promover proyectos productivos. De hecho, la inversión privada ha caído 22 a 17 por ciento del PIBy las inversiones públicas tampoco muestran una recuperación sólida. Sin inversión, el crecimiento permanecerá estancado.
La entrada de dólares provenientes de la deuda externa ha contribuido a la reciente apreciación del peso. foto:iStock
En términos de precios, el aumento continuo del consumo sin un aumento de la producción genera presión inflacionaria. Esto, junto con shocks como el aumento del salario mínimo, dificulta la perspectiva de controlar la inflación.
Finalmente, este escenario complica el trabajo. banco de la republica. Con una deuda cada vez mayor y presiones inflacionarias, será muy difícil reducir la tasa de intervención. Ni siquiera se puede descartar un aumento adicional, lo que mantendría elevado el coste de los préstamos y limitaría aún más el crecimiento económico.
LEER TAMBIÉN
¿Qué tan cerca está Colombia hoy de niveles de deuda riesgosos e insostenibles?
Colombia ya está en la frontera. Con el arcoiris cerca 55 por ciento del PIB y más allá 31 mil millones de dólares disponibles en cuotas de deuda, el riesgo es alto. Esto requiere decisiones sustantivas, no medidas improvisadas.
La Tierra necesita un reforma fiscal estructuralcentrado no en aumentar las tasas, sino en ampliar la base de contribuyentesformalizar la economía y hacer que las inversiones vuelvan a ser atractivas. Los impuestos sensibles como el patrimonio deberían permanecer estables.
Además, requiere una ajuste serio del gastoorden 40 mil millones de pesospara restaurar la credibilidad fiscal. El principal desafío en 2026 y 2027 será corregir el rumbo fiscal antes de que la deuda se vuelva inmanejable.
La Tierra necesita un reforma fiscal estructuralno se centra en subir los tipos. foto:archivo privado
¿Cuánto tiempo podría tardar un país en volver a un nivel de deuda compatible con la regla fiscal?
Si continúa la disciplina fiscal, se elimina la cláusula de escape y se avanza en la reforma estructural por el lado de los ingresos y gastos, Colombia podría comenzar a normalizar su situación. entre 2026 y 2028.
El objetivo debe ser volver a una senda de sostenibilidad que favorezca la inversión, aumente la productividad y permita que el crecimiento económico sea la principal palanca para mejorar las finanzas públicas. Sin este ajuste integral, el riesgo fiscal seguirá aumentando.