La crisis que paraliza el carbón en Norte de Santander – Tinta clara
- febrero 27, 2026
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La tormenta perfecta es la que viven los mineros del carbón de Norte de Santander, y el país en general, con los precios internacionales de los minerales en
La tormenta perfecta es la que viven los mineros del carbón de Norte de Santander, y el país en general, con los precios internacionales de los minerales en
La tormenta perfecta es la que viven los mineros del carbón de Norte de Santander, y el país en general, con los precios internacionales de los minerales en mínimos por el exceso de oferta global, la devaluación del dólar, impuestos adicionales del gobierno nacional al aparato productivo por emergencias económicas, extorsiones por parte de grupos ilegales y una temporada de lluvias que causó casi más del 5 por ciento de la producción del país. 5 millones de toneladas en 2022, hasta 2 millones de toneladas en 2025, según estimaciones oficiales.
Un temporal que muy pocos ya están sobrellevando, pues se estima que el 70 por ciento de las minas de carbón del departamento tuvieron que cerrar, lo que afectó cerca de 70.000 empleos directos e indirectos y una cadena de valor que va desde supermercados, herreros, transportistas, mecánicos, vendedores de repuestos, madereros, geólogos, reparadores, contables, militares, bancos, ingenieros de servicio, de minas, hasta mineros. gente vendiendo rojo en lugares donde los mineros se reúnen para ir a trabajar.
Blanca Moncada, titular del título minero en el municipio de Sardinata, en la localidad de Las Mercedes, tuvo que cerrar la mina dos veces el año pasado porque la operación no alcanzó el equilibrio financiero. «El año pasado no alcanzó para abrir un agujero y tapar otro, económicamente hablando, y tuvimos que parar dos veces. Aunque recurrimos a préstamos bancarios, al final no fueron suficientes. Lo peor es que más de 35 familias se quedan sin fondos para el día a día», dice Moncada.
Y lo peor para los operadores mineros es que cerrar y reabrir es casi como empezar de nuevo, por lo que es mejor producir con pérdidas durante unos meses y esperar, con la conocida y manida frase «fe de minero», a que el precio del mineral se recupere en el mercado internacional.
Los precios del carbón térmico pagado al productor, en la entrada de la mina o en los patios de almacenamiento, al cierre de 2025 eran de 210.000 pesos por tonelada, mientras que el 2026 no pinta mucho mejor porque, por el contrario, comenzaron a pagar 200.000 pesos por tonelada, mientras que el metalúrgico (coquización2, coquización) se mantuvo en torno a los 200.000 pesos por tonelada00.
El precio del dólar es otro elemento que contribuye a la crisis foto:luis carlos isidro
Eduardo Roa, dueño del título también en Sardinata, afirma que tuvo que hacer una reingeniería administrativa para «buscar un punto de equilibrio sumamente firme, pero con una baja de 10.000 pesos ya no podemos hacer eso».
El precio del dólar en Colombia también juega en contra de los productores, porque el mineral se cotiza en esa moneda en los mercados internacionales y con un precio promedio de 3.600 pesos está agravando la crisis.
Pero el gobierno de Gustavo Pedro también contribuye a la crisis del sector, porque además de satanizarlos, en medio de su cruzada por el cambio climático (comparándolos con los narcotraficantes y diciendo que el carbón es lo mismo que la coca), con sus emergencias económicas, aumentó sus ingresos propios de 1,6 por ciento a 4,5 por ciento en enero pasado, a 1 por ciento de la crisis económica, y hasta 1 por ciento del Catatumbo.
Pero la crisis para los productores del departamento, según denuncias de otros mineros que pidieron no revelar sus nombres, se agrava con la política de compra de minerales de Termotasajero, la única plata termal de Norte de Santander, porque en lugar de comprar el mineral directamente al productor, como originalmente se pretendía mantener y obra social, compra gran parte de la ganancia del mercado a la ganancia del mercado.
«Termotasajero no hace la labor social de comprar directamente a los extractores de forma sostenible y sostenible para ellos. Gran parte del carbón pasa por vendedores, a los que tenemos que vender a menor precio, generando pérdidas que ahora son muy importantes para nuestra supervivencia en el negocio», añade Blanca Moncada.
Este medio entrevistó a un productor del departamento de Boyacá, quien tampoco quiso revelar su identidad y confirmó que Termopaipa les compra carbón directamente a un precio de 245.000 pesos la tonelada, “actualmente esta empresa apoya la actividad minera del departamento”, dice uno de los dueños de la mina.
Otro factor que contribuye es la falta de incentivos gubernamentales. foto:luis carlos isidro
Intentamos conseguir una versión de Termotasajer para conocer su postura sobre la crisis que atraviesan los mineros, pero no quisieron dar una entrevista ni una declaración; Sin embargo, sería bueno que los productores de Norte de Santander respondan las preguntas que se hacen: ¿Por qué no compran todo el consumo directamente a los productores cuando es evidente que es más barato si no utilizan intermediarios? ¿Cuánto carbón y a qué precio compraron en 2025 y 2024? ¿Por qué Termotasajero cambió su política desde el principio de comprar carbón sólo a los productores? ¿Estaría dispuesto a cambiar su política de compras para ayudar a los pequeños productores en estos tiempos de crisis mientras el gobierno nacional les otorga un subsidio de confiabilidad?
Pero las preocupaciones de los productores no terminan aquí, ya que se vieron obligados a pagar extorsiones a grupos ilegales, que están presentes en todo el departamento, desde la región del Catatumbo, en el norte, hasta la barra de Santurbán, en el sur.
«Muchos de nosotros somos cobrados por disidentes tanto del ELN como de las FARC por separado y cuando les decimos que los 3.000 o 4.000 pesos que cada uno cobra por tonelada son necesarios para continuar con el negocio, la respuesta es: si el negocio no es rentable, entonces cierren la mina», dijo el minero, que no quiso ser identificado por razones de seguridad.
Pero, además, las extorsiones no terminan, porque los propietarios de camiones, los supermercados, los comerciantes también tienen que pagar, y cada ‘impuesto’ adicional sobrecarga aún más esa cadena de valor.
De la misma manera, el sector transporte también se ve gravemente afectado, según José Peñaloza, director regional de Cúcuta de la Federación Colombiana de Transportistas de Carga por Carretera (Colfecar), los viajes con carbón han disminuido en más de un 50 por ciento durante el 2025. Asimismo, dos entidades bancarias de Cúcuta manifestaron que ellos también se vieron casi afectados por la crisis, en sus negocios, 80,000 durante el año. 2024, según las estadísticas danesas.
La encrucijada minera tiene pocas soluciones de corto plazo y pocas soluciones de mediano plazo, en su mayoría a la espera de que los precios internacionales o el dólar vuelvan a subir.
Según los analistas, los precios internacionales del carbón se mantendrán bajos este año debido a la menor demanda y los grandes inventarios globales debido a la mayor competencia de las fuentes de energía renovables y el gas natural. Para el carbón térmico se prevén precios aún más bajos, mientras que para el carbón metalúrgico (coquizable) se prevé estabilidad o un pequeño aumento de los precios actuales.
La cotización del dólar frente al peso colombiano tampoco augura nada bueno. Analistas estiman que la moneda se mantendrá por debajo de los 4.000 pesos hasta fin de año, debido a la debilidad de la moneda estadounidense por las políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump y la venta de deuda externa por parte del gobierno colombiano, que a su vez ha preferido monetizar esas monedas internamente.
Entonces hay dos soluciones posibles, que Termotasajero cumpla una función social, al lado de su negocio, y le haya comprado a cientos de productores que actualmente han tenido que dejar de trabajar en sus minas, o lo harán, beneficiando la larga cadena de valor que impulsa esta industria en Norte de Santander.
La segunda solución es de mediano plazo y consiste en que el gobierno nacional baje o elimine las autorentas y/o reduzca el valor de las regalías para viabilizar el negocio, pero esto sería con un gobierno de otra corriente ideológica (centro o derecha).
Algunos de los mineros consultados, y quienes prefieren mantener sus nombres en secreto, aseguran que, para sobrevivir a la tormenta que afecta a este sector, tuvieron que ‘hacer malabarismos’ con el seguro social y pagarlo además del salario mínimo, condición que los trabajadores aceptan para conservar su empleo y mantener el negocio en marcha.
Lo que está claro para todos es que ante la ausencia de una minería legal y formal, se abre espacio para la minería ilegal, de la que también se benefician los grupos armados, porque no tienen que cumplir con ninguna obligación con el Estado en materia de regulaciones, impuestos o pagos parafiscales y seguridad social de los trabajadores.
“Es verdad que heredé el título minero de mi padre y no sé hacer otra cosa que minar. Ahorita solo estamos sobreviviendo y esperando que suba un poco el precio del carbón para poder volver a ganar algo”, dijo Diego Rodríguez, dueño de la Mina Panamá, en el Sector De San Pedro, zona rural de Cúcuta.
Todos debieron ajustar sus finanzas para que definitivamente no se hundiera en la tormenta actual el sector carbonífero de Norte de Santander, sector económico que en 2024 ocupaba el quinto lugar del PIB del departamento. Se sostienen sólo en esa inquebrantable ‘fe minera’, que siempre fue revertida al final, pero en esta ocasión, por la dinámica internacional, no se vislumbra que los nubarrones desaparezcan de la noche a la mañana.