Hoy es un profesional en Trabajo Social.
– Tinta clara
marzo 27, 2026
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En San Sebastián de Buenavista, municipio del sur del Magdalena, Históricamente, las oportunidades han tenido límites claros. Durante generaciones, terminar la escuela secundaria fue el techo educativo para
En San Sebastián de Buenavista, municipio del sur del Magdalena, Históricamente, las oportunidades han tenido límites claros. Durante generaciones, terminar la escuela secundaria fue el techo educativo para la mayoría de los jóvenes. No por falta de talento, sino por falta de recursos, instituciones cercanas y políticas que permitan continuar.
En ese contexto creció Luis Fernando Hostia, hoy de 26 años. Es el menor de cinco hermanos y desde pequeño ha enfrentado una enfermedad genética que lo obligó a utilizar silla de ruedas.
Su realidad, marcada por barreras físicas y económicas, parecía repetir la historia de muchos: estudiar todo lo posible y luego adaptarse a lo que estuviera disponible.
Pero en su caso la renuncia nunca fue una opción.
“Siempre tuve claro que estudiar era la única manera de cambiar mi vida”, recuerda.
Persistir cuando todo se cierra
Luis Fernando terminó la escuela en 2016. Como muchos jóvenes de su municipio, enfrentó un vacío inmediato: no había manera de pagar la universidad, ni cómo desplazarse a una ciudad para hacerlo. Ante este escenario, optó por un técnico en sistemas, decisión que le permitió mantenerse activo y no quedar “varado”, como él mismo lo describe.
Sin embargo, el objetivo siguió siendo otro.
Asegura que este logro le permitirá comenzar a cambiar su historia y la de su familia. Foto:Gobernación
Durante cinco años intentó ingresar al programa. ‘Cambio de Becas’. Postuló dos veces y no fue seleccionado.
En un entorno donde las oportunidades son escasas, esos intentos fallidos suelen ser suficientes para darse por vencido. Decidió insistir.
En 2021 finalmente fue beneficiario. Ese momento marcó un antes y un después. La educación que representa una oportunidad.
El acceso a la educación superior no sólo le permitió estudiar. Cambió su perspectiva de la vida. A través de la institución Universidad Digital de Antioquia, Luis Fernando Inició su formación como trabajador social, carrera que conectaba con su propia historia y las necesidades de su territorio.
Mientras estudiaba comenzó a trabajar en su municipio. Lo que alguna vez fue una limitación se convirtió en una oportunidad para crecer.
“Durante el transcurso de mi carrera tuve la oportunidad de trabajar en diferentes entidades. Eso me permitió ayudar a mantener a mi familia”, explica.
El impacto no fue individual. Su formación comenzó a tener efectos en su entorno, en su hogar y en su comunidad.
Más que números, dignidad
El pasado 20 de marzo Luis Fernando se graduó como profesional en Trabajo Social. Es parte del 189 jóvenes que culminaron sus estudios gracias a ‘Becas del Cambio’, programa que ha logrado llegar a 27 municipios del departamento desde que fue implementado por el exgobernador Carlos Caicedo.
Gracias al plan de becas muchos jóvenes del Magdalena han logrado graduarse. Foto:Gobernación
Su testimonio resume lo que significa esta política en territorios históricamente excluidos: “Becas del Cambio cierra una brecha social. Miles de jóvenes vieron un norte en este programa, una forma real de acceder a la educación superior. No es vernos como números, es entender que se está dignificando la vida de una persona, de una familia y de una comunidad”, afirmó.
Y agrega, con un sentido de logro que trasciende lo personal: “Hoy puedo decir con orgullo que, como persona con discapacidad, soy un profesional del trabajo social gracias a esta oportunidad”.
Una política que empieza a transformar los territorios
El caso de Luis Fernando es una historia, pero no es la única. De 2021 a 2026, más de 9.689 jóvenes han accedido programas técnicos, tecnológicos y profesionalesa través de esta iniciativa, que ofrece más de 45 programas académicos con cobertura en diferentes zonas del Magdalena.
La estrategia se basa en becas condonables que garantizan la educación gratuita, eliminando uno de los principales obstáculos para los jóvenes de bajos ingresos.
Los testimonios de otros egresados refuerzan ese impacto. «No pude estudiar a tiempo, pero nunca me di por vencido. Hoy soy profesional en Administración Turística y Hotelera”, dice Luis Villegas, otro beneficiario.
Por su parte, María Alejandra Salazar, de 23 años, resume el cambio en una frase directa: «mi vida antes era de frustración. Hoy tengo una visión diferente. Mis sueños se hicieron realidad».
De la universidad en crisis a la educación gratuita
El modelo que hoy permite estos resultados tiene antecedentes en la transformación de la Universidad del Magdalena entre 1997 y 2006, cuando se enfrentaba a una profunda crisis financiera y administrativa. Ese proceso sentó las bases para una política más amplia centrada en ampliar el acceso a la educación superior.
Años después, desde el Gobierno, esa visión se consolidó en programas como ‘Becas de cambio’, complementado con herramientas como el Fondo de Educación Superior Gratuita (FONGES)lo que fortaleció la matrícula cero en el departamento.
La apuesta ha sido clara: llevar la universidad a donde históricamente no ha llegado.
La historia de Luis Fernando no es sólo la de un joven que logró graduarse. Es la de alguien que, desde una condición de discapacidad y en un territorio con pocas oportunidades, logró romper un ciclo que parecía repetirse.
Hoy, su título no es sólo un logro académico. Es una herramienta para transformar tu vida y, potencialmente, la vida de los demás.
“Sería muy valioso si muchos más jóvenes que vengan después de mí pudieran acceder a esta oportunidad”.«, dice.
En lugares donde estudiar era una excepción, historias como la suya comienzan a mostrar que el acceso a la educación puede dejar de ser un privilegio y finalmente convertirse en una posibilidad real.