Si pensamos en la tecnología del antiguo Egipto, las imágenes que nos vienen a la mente son las monumentales pirámides de Giza o los grandes obeliscos del Reino Nuevo. Sin embargo, las bases de esta proeza tecnológica se forjaron mucho antes, como señala un nuevo estudio arqueológico que ha identificado el taladro metálico giratorio más antiguo de Egipto, un descubrimiento que adelanta en más de dos milenios el dominio de esta herramienta y que reescribe la historia de la tecnología en el valle del Nilo.
¿Dónde fue encontrado? La historia de este descubrimiento, lo cierto es que podría encajar en una serie llamada «CSI Arqueológico», ya que todo empezó con un objeto identificado como una pequeña pieza de metal que mide apenas 63 milímetros y pesa 1,5 gramos. Esto fue excavado hace un siglo en la tumba 3932 del cementerio de Badari en el Alto Egipto, y ha permanecido olvidado desde entonces.
Literalmente ignorado en un cajón del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Cambridge, fue este objeto que llamó la atención de un equipo de investigación que decidió seguir su rastro utilizando la más moderna tecnología.
Un simulacro. Lo que inicialmente se clasificó como un puñetazo simple e insignificante era en realidad un ejercicio de arco. Esta es la conclusión de este nuevo análisis exhaustivo de la pieza, donde han podido observar marcas inconfundibles de su uso mecánico como ranuras de rotación, una curvatura específica para la tensión y restos microscópicos de cuerda de cuero.
Cómo funcionó. Lo que hoy es un taladro que funciona conectado a la electricidad, en la antigüedad, el taladro de arco funcionaba enrollando la cuerda de un arco alrededor de un eje que sujetaba la broca. De esta forma, al mover el arco hacia adelante y hacia atrás, la broca giraba a gran velocidad.
Su importancia. Como señala el investigador, los egipcios tenían la capacidad de dominar esta tecnología de rotación más de dos milenios antes de los primeros conjuntos de taladros que la humanidad conoce hoy. Esto nos muestra una vez más lo avanzado que podría estar en su contexto en el arte de la construcción.
Aleación inusual. La gran pregunta aquí es cómo una herramienta tan antigua podría perforar materiales duros sin deformarse. Y la respuesta está en la química. En este caso, los investigadores ellos usaron espectrometría de fluorescencia de rayos X portátil y vio que el taladro no estaba hecho solo de cobre, sino que era una aleación de arsénico, níquel, plomo y plata.
Una combinación que no es casual, ya que la presencia de arsénico le dio al cobre una dureza mucho mayor, transformando el metal en una herramienta de alto rendimiento capaz de resistir la fricción continua.
El comercio. Más allá del valor mecánico, para los historiadores esta mezcla de metales también es realmente importante porque apunta a fuertes conexiones comerciales con el Mediterráneo oriental, revelando que el Egipto predinástico no sólo estaba innovando tecnológicamente, sino que estaba conectado a una red global de intercambio de materiales exóticos mucho antes de la unificación de los faraones.
La historia tecnológica. Hasta ahora, la narrativa oficial sitúa la perfección de estas herramientas metálicas giratorias mucho más tarde en la línea temporal egipcia. Pero ahora, este pequeño objeto olvidado nos obliga a recalibrar nuestra comprensión del ingenio humano.
Imágenes | Martín Odler Osama Elsayed
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