Fue así como los grupos de autodefensa crecieron y se fortalecieron en la vida cotidiana.
– Tinta clara
febrero 21, 2026
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En Santa Marta, el empresario no sólo calcula el alquiler, los servicios y la nómina: también calcula cuánto debe pagar para que le permitan trabajar. Se trata de
En Santa Marta, el empresario no sólo calcula el alquiler, los servicios y la nómina: también calcula cuánto debe pagar para que le permitan trabajar. Se trata de un “pago adicional” que se cobra con llamadas, visitas y amenazas, y eso ha convertido la extorsión en una de las fuentes de financiación más estables y temidas de las dos estructuras armadas que se disputan la ciudad.
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Comerciantes, operadores turísticos y trabajadores del rebusque describen la misma escena con diferentes palabras: “pagar o cerrar«En sectores turísticos como El Rodadero, la extorsión dejó de ser una posibilidad y pasó a ser la regla. A cambio, los grupos ofrecen algo parecido a un paquete de «seguridad»: acompañamiento, supuesta protección contra robos, control de conflictos y, en algunos casos, “respuestas” inmediatas cuando hay problemas con clientes o vecinos.
La paradoja es que “beneficio» Es, en sí mismo, el retrato del poder ilegal: quien paga obtiene apoyo armado; los que no “colaboran” están expuestos a presiones que pueden terminar en amenazas, ataques o el cierre forzoso del negocio.
Un investigador lo resume sin rodeos: “No hay un área específica. Si bien los principales capitales se manejan en sitios turísticos, la extorsión ya se está normalizando en toda la ciudad”.
Génesis: un territorio “flexible” para la ilegalidad
Autoridades refuerzan operativos contra las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada. Foto:policia de santamarta
Él defensor de derechos humanos Lerber Dimas sugiere que Santa Marta no llegó a este punto de la noche a la mañana. Habla de décadas de presencia armada y de una ciudad donde la gobernanza criminal iba ganando terreno y, por momentos, se mezclaba con la gobernanza política.
Santa Marta ha sido territorio de nadie… la gobernancia armada superó a la gobernancia política
En tu lectura, Desde los años 80 se han establecido dinámicas de autodefensa y, tras la desmovilización paramilitar, vino un “desorden criminal” con múltiples estructuras en disputa. Este carrusel de actores armados dejó dos profundas huellas: control territorial y una cultura de resolución de conflictos mediante la fuerza.
Dimas describe una lógica que se volvió cotidiana: Si la vía legal es lenta, costosa o ineficaz, aparece el atajo del actor armado. “Presentas una demanda y eso puede tardar meses… pero si vas al actor armado, te pagan mañana”, explica, retratando cómo esa “eficiencia” construyó dependencia social y legitimación del miedo.
De la disputa por las rutas al negocio que no fracasa: la extorsión y el gota a gota
Grupos armados estarían solucionando problemas civiles y recaudando supuestos impuestos en Santa Marta. Foto:Alcaldía de Santa Marta
Hoy, el Control armado en Santa Marta Se atribuye principalmente a dos estructuras: Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN) y Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC). Hasta hace poco, las rutas de la droga y otros mercados ilegales estaban en disputa. Ahora, según los investigadores, el shock más rentable se ha trasladado a un ingreso “seguro”: la extorsión.
La ecuación es simple: El turismo y el comercio mueven dinero cada día.y la carga periódica garantiza un flujo constante.
Los grandes pagan para evitar “inconvenientes”. Los más pequeños, en cambio, se quedan contra la pared: Sus ingresos no son suficientes para soportar las cuotas mensuales y las “matrículas” impuestas y el margen de resistencia es mínimo.
“En Taganga pagan el fabricante de automóviles, el trenzador, el vendedor de jugos, el barquero y el dueño del restaurante. Todo. Nos visitan a diario y debemos mostrar las finanzas. Según lo que se vende nos cobran un porcentaje”, explicó un comerciante que no reveló su nombre por su seguridad.
A esto se suma otro ingreso que, según los investigadores, está creciendo silenciosamente: la gota a gota. Préstamos rápidos, intereses altos, cuotas diarias y castigos violentos cuando no pagas. No es sólo dinero: es control sobre la supervivencia.
Un caso que lo retrata todo: “Rambo” y el mensaje a El Rodadero
El operativo policial. Foto:Redes sociales
El captura esta semana de Moisés David Puertas Fonseca, alias “Rambo”identificado por la Policía como integrante de la ACSN, explicó los antecedentes de ese sistema. Las autoridades lo vinculan con el asesinato de Aquilino José Salazar, operador turístico de una reconocida empresa en El Rodadero.
Salazar, descrito por quienes lo conocieron como un trabajador sin enemigos visibles, terminó convirtiéndose en símbolo de una hipótesis que se repite en el sector: Su muerte habría sido una forma de presión para ajustar una tarifa de extorsión.. No es una versión judicialmente cerrada, aún es materia de investigación, pero encaja con el patrón que denuncian los comerciantes: se impone el cargo y se sanciona el incumplimiento.
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En varios barrios, mientras algunos celebran que “los robos han bajado” o que ya no hay ciertas alteraciones del orden público, otra lectura se abre paso: No siempre es el resultado exclusivo de operaciones oficiales, sino de miedo y justicia ilegal.
La llamada “limpieza social” funciona como demostración de poder: Consumidores, recicladores y ladrones comunes aparecen muertos con carteles que explican el “por qué” y anunciar al responsable. No es sólo un delito: es una declaración, afirma Norma Vera, también defensora de derechos humanos.
En redes, ese control a veces es aplaudido: cuando aparece un presunto ladrón trasquilado, pidiendo perdón en público o agradeciéndole una “segunda oportunidad”, Hay más celebraciones que rechazos.
Esta reacción social, advierten los defensores de los derechos humanos, es parte del problema: convierte la violencia en una herramienta aceptable de orden.
De hecho, la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos prácticas denunciadas como Violencia física, trabajos forzados y exhibición pública con mensajes de arrepentimiento. en Santa Marta, advirtiendo que pueden constituir tratos crueles e incluso delitos graves según los estándares internacionales.
El músculo urbano y la expansión: reclutar, cargar, castigar
En las playas de Santa Marta, los trabajadores informales deben pagar honorarios diarios para evitar amenazas. Foto:Redes sociales
Según estimaciones citadas por los investigadores, La ACSN tendría un poder dominante en Santa Marta, con una estructura que no se limita a Sierra Nevada: también opera un componente urbano con jefes de zona, financieros, cobradores y sicarios, cada uno con un papel en el andamiaje criminal.
El reclutamiento de jóvenes en barrios periféricos como El 11 de noviembre, Timayui y sectores del noreste habrían aumentado, atraídos por los pagos y la “logística” que consolida la operación.
La base del control, insiste Lerber Dimas, es territorial: redes locales, vigilancia comunitaria de facto y regulación de dinámicas como mototaxis, que termina funcionando como un sistema de información.
Incluso trabajan en conjunto con mototaxis para saber quién entra y sale de un barrio.
En los últimos años los perfiles de Las víctimas son las mismas: mototaxistas, cajeros, todos ellos en su mayoría jóvenes y con alguna relación directa o indirecta con algún grupo de autodefensa.
“Cuando eso pasa es porque hizo algo mal o porque vendió información o en el caso más normal por ser parte del bando contrario”, dice la defensora de derechos humanos Norma Vera.
Estado, capturas y un acuerdo bajo la lupa
Organizaciones de derechos humanos advierten que la “justicia” ilegal profundiza el miedo. Foto:policia de santamarta
La Policía sostiene que, a través del Gaula y con el apoyo de las denuncias, se fortalecieron operativos y resultados: 223 detenciones por extorsión entre 2025 y 2026 asociados a miembros de ACSN y AGC, según la información consolidada mencionada por las autoridades.
También aseguran que gracias a todo el accionar de la fuerza pública se permitió reducir los homicidios en un 16,2%, registrando 166 incidentes frente a 198 en 2024 y 195 en 2023. De esta cifra, 138 de ellos fueron por sicariato, 8 feminicidios y otros por acciones violentas como: accidentes de tránsito, riñas, violencia intrafamiliar y suicidios.
En paralelo, el Gobierno formalizó recientemente en Bogotá un «Acuerdo Especial (II) para la Desescalada de la Violencia» con la ACSN, con compromisos como no interferir en elecciones, no agredir a la Fuerza Pública, no reclutar menores de edad y en el papel abstenerse de extorsionar en municipios priorizados como Santa Marta, Ciénaga y Dibulla. El pacto estuvo acompañado por la MAPP-OEA en calidad de observador.
En la ciudad la expectativa está dividida: Hay comerciantes que admiten sentirse “tranquilos”«pagando, porque el grupo «resuelve» lo que el Estado no resuelve. Y está el otro lado: el que paga porque no tiene opción.
Él Alcalde Carlos Pinedo Cuello Endureció su discurso y prometió persecución “casa por casa” contra los extorsionadores, con consejos de seguridad bimensuales y operativos permanentes, especialmente en El Rodadero.
“Estos extorsionadores tendrán dos caminos, la cárcel o el cementerio”, afirmó en un consejo de seguridad que se celebró recientemente tras acusaciones de extorsión.
El alcalde pidió a la policía y al ejército. Incrementar acciones en sitios turísticos y barrio por barrio. para compartir estos grupos que tienen el comercio de la ciudad contra la pared.
El mensaje oficial busca recuperar el control institucional. Pero la verdadera pelea se juega en la convocatoriae: quién impone la norma y quién cobra por dejar trabajar.
Asimismo, existe preocupación por los diálogos sostenidos entre el Gobierno Nacional y estas organizaciones criminales, que a pesar de buscar acuerdos, Siguen generando miedo y presión entre la población civil. Organizaciones, sindicatos y comunidades piden al presidente Gustavo Petro tomar acciones urgentes y claras contra estas pandillas.