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Tecnología

Fiebre de IA – Tinta clara

  • diciembre 29, 2025
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Algo está cambiando en el negocio del bitcoin y no tiene que ver sólo con el precio de la criptomoneda. A medida que la minería se vuelve más

Fiebre de IA

 – Tinta clara

Algo está cambiando en el negocio del bitcoin y no tiene que ver sólo con el precio de la criptomoneda. A medida que la minería se vuelve más exigente y menos rentable, la inteligencia artificial está desencadenando una carrera por la electricidad y la potencia informática. El resultado es una sorprendente paradoja: las empresas que ven perder impulso a su actividad histórica poseen exactamente lo que ahora es escaso. Contratos de infraestructuras, suelos y electricidad que, de repente, han pasado a valer mucho más de lo esperado. Esta combinación de factores está empezando a reordenar el mapa de la criptominería.

El sector se está transformando. Más allá de las monedas, el verdadero valor de muchos mineros reside en el acceso a la electricidad y a la infraestructura ya desplegada. Durante años, estas empresas aseguraron un suministro estable, construyeron naves industriales con refrigeración y firmaron contratos energéticos difíciles de conseguir hoy en día. El Wall Street Journal señala que este conjunto de activos encaja precisamente con las necesidades actuales del sector tecnológico, que busca capacidad inmediata para desplegar informática a gran escala.

Ahora bien, pasar de la minería tradicional a soportar cargas avanzadas no es un simple cambio de máquinas. Los centros orientados a Bitcoin están diseñados para un tipo de trabajo muy específico, mientras que la computación intensiva exige una infraestructura más sofisticada y tolerancias mucho menores a fallas o latencias. Esto requiere actualizar los sistemas eléctricos internos, refrigeración y redes, además de reemplazar completamente los equipos. El proceso puede ser rentable, pero no es trivial, y marca una frontera clara entre las empresas capaces de asumir ese esfuerzo y las que no.

El modelo de alojamiento de infraestructura. En lugar de competir por la compra de chips y asumir su rápida obsolescencia, algunos mineros han optado por alquilar lo que ya controlan. En este modelo, ceden edificios, energía eléctrica y capacidad de refrigeración a hiperescaladores y grandes empresas tecnológicas que instalan su propio hardware. A cambio, firman contratos a largo plazo con ingresos más predecibles y contrapartes con gran capacidad financiera. La lógica es clara: menos exposición a la volatilidad del criptomercado y un uso más estable de activos que ya estaban en equilibrio, incluso si parte de la minería tradicional continúa operando.

Uno de los casos más ilustrativos es el de Core Scientific, cuyos centros de datos comenzaron a adaptarse a cargas de inteligencia artificial mucho antes de julio de 2025. Se anunciará su adquisición por parte de CoreWeave.. La empresa ha estado modificando instalaciones diseñadas para la minería de bitcoins con el objetivo de albergar GPU orientadas a IA, reemplazando entornos basados ​​en asico para una infraestructura más avanzada. Este trabajo previo explica por qué estos activos han ganado valor estratégico, independientemente del resultado final de la operación corporativa.

La flexibilidad como ventaja frente a la red. CleanSpark propone un camino diferente, basado en combinar minería de bitcoin e infraestructura orientada a otros usos. Su argumento central no es sólo económico, sino también operativo: las empresas mineras pueden dotar de flexibilidad a la red eléctrica. Al poder desconectar parte de su consumo en momentos de sobrecarga o inestabilidad, ofrecen una capacidad de ajuste que los centros de datos dedicados a la IA no tienen. Según su dirección, esta capacidad es cada vez más demandada por las compañías eléctricas, que buscan grandes consumidores capaces de adaptarse en tiempo real sin comprometer la estabilidad del sistema.

El mercado ha reaccionado rápidamente a este cambio de narrativa. Las acciones de varias empresas vinculadas a la minería han registrado fuertes alzas incluso en un contexto en el que bitcoin ha mostrado una caída. El caso más visible es el de ETF de minería de Bitcoin de CoinSharesque acumula una revalorización cercana al 90% en el año, impulsada por empresas que han anunciado acuerdos a largo plazo ligados a infraestructuras y centros de datos. Para los inversores, el atractivo no está tanto en la criptomoneda como en la posibilidad de transformar un negocio volátil en uno con ingresos más predecibles.

Un giro que no está exento de riesgos. El fuerte apetito por la infraestructura de IA ha reavivado el debate sobre una posible burbuja, alimentado por valoraciones exigentes y planes de inversión altamente intensivos en capital. Para las empresas mineras, el salto requiere importantes desembolsos y una ejecución impecable, con el riesgo de quedarse a medio camino si la demanda se enfría. Además, cambiar el enfoque hacia centros de datos orientados a la IA podría reducir la capacidad minera en Estados Unidos, empujando parte de la producción de bitcoins a otros países y alterando el equilibrio geográfico del sector.

Todo parece indicar que no estamos ante un simple cambio técnico, sino más bien una reconfiguración más profunda. Algunos mineros ya no se consideran actores vinculados exclusivamente al bitcoin para convertirse en propietarios y operadores de infraestructura, mientras que otros utilizan la IA como protección contra un negocio cada vez más exigente. La fiebre de la IA no ha salvado la minería, pero ha abierto un nuevo filón.

En | Erling Loken Andersen | Amjith S | Ígor Omilayev

En | Algo va mal con la IA. Estados Unidos está recurriendo a soluciones energéticas que pensaba que estaban enterradas para alimentar los centros de datos