Exmilitar Richard Antonio Pérez es condenado por tortura en Medellín – Tinta clara
- abril 6, 2026
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Este lunes 6 de abril se reveló un nuevo y escalofriante capítulo en el trágico caso de Sergio Andrés Pérez Carrascal, un niño de apenas 5 años que
Este lunes 6 de abril se reveló un nuevo y escalofriante capítulo en el trágico caso de Sergio Andrés Pérez Carrascal, un niño de apenas 5 años que
Este lunes 6 de abril se reveló un nuevo y escalofriante capítulo en el trágico caso de Sergio Andrés Pérez Carrascal, un niño de apenas 5 años que vivió un verdadero infierno a manos de su padrastro.
Un juez penal del circuito especializado de Medellín impuso una Nueva sentencia de 15 años y 4 meses de prisión para el sargento retirado del Ejército Nacional, Richard Antonio Pérez.
El exmilitar fue declarado culpable de Delito de tortura agravada contra su hijo adoptivo.. Esta sentencia penal se suma a la previamente emitida en agosto de 2019, cuando el mismo hombre fue condenado a 33 años y 4 meses de prisión por el delito de homicidio agravado con dolo eventual.
Capturas en Medellín Foto:Alcaldía de Medellín
El calvario del pequeño Sergio comenzó años antes de su muerte, concretamente en 2013.
En esa fecha, la Fiscalía demostró que el imputado se llevó a la menor mediante engaños desde el municipio de Granada, Meta. Inicialmente sustentado en un documento de conciliación obtenido en una Comisaría de Familia, Richard Antonio Pérez obtuvo la custodia del niño, pese a que se demostró que no era su padre biológico.
Durante los siguientes tres años, la madre biológica intentó desesperadamente recuperar a su hijo. Ella intentó contactarlo telefónicamente e incluso acudió a pedir ayuda a entidades como la Fiscalía, la Procuraduría General de la República y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), pero el acusado mantuvo al niño completamente oculto y alejado de su cuidado.
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Este medio tuvo acceso al expediente del Tribunal Superior de Medellín, que detalló que, para evadir a las autoridades y a la madre del niño, el suboficial trasladó al menor a Medellín, donde fue destinado a cumplir sus funciones en el Ejército Nacional.
En abril de 2014, el exmilitar adquirió un apartamento en la urbanización Sol de Villanueva. Se mudó allí definitivamente en septiembre de 2015, llamándose a sí mismo ante sus nuevos vecinos con el nombre falso de «Cristian».
Desde octubre de ese año, la pequeña víctima permanecía encerrada en dicho domicilio en el centro de la ciudad. El expediente detalla que el menor se encontraba completamente fuera de la escuela, sin la supervisión de ningún cuidador, y se le impedía tener cualquier tipo de contacto con otros niños o utilizar las áreas comunes de la unidad residencial.
Las investigaciones de la Fiscalía también detallan que el supuesto padre salía a trabajar todos los días, regresaba por las tardes y volvía a salir por las noches, dejando al niño completamente solo en el departamento y dándole mala alimentación.
Si sospecha que un niño está siendo abusado en su comunidad, alerte a las autoridades. Foto:freepik
El trágico desenlace de esta historia de abuso ocurrió la noche del 6 de febrero de 2016. Aproximadamente a las 22:46 horas Richard Antonio Pérez salió del departamento llevando al niño en brazos.
Al ingresar a la Clínica Medellín a las 22:56 horas, el hombre les dijo a los médicos que el menor había tenido un episodio de vómitos intensos. Sin embargo, el personal médico registró una escena diametralmente opuesta y aterradora.: El niño ingresó en estado cianótico, con pupilas dilatadas, sin pulso, completamente frío y sin latidos.
Su cuerpo tenia múltiples cicatrices, una herida abierta profunda en la rodilla izquierda y una deformidad evidente en el muslo debido a una fractura. A pesar de los esfuerzos de reanimación, a las 23:10 horas fue declarado formalmente muerto.
lifting corporal Foto:Archivo EL TIEMPO.
El dictamen forense emitido por el Instituto Colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses negó rotundamente la coartada del vómito.
La autopsia reveló sin lugar a dudas que la muerte fue consecuencia directa de Shock hipovolémico y rotura de vasos mesentéricos, consecuencia de una brutal paliza infligida horas antes que provocó traumatismos graves y agudos en intestinos, bazo, páncreas y riñones..
Además, el análisis histopatológico demostró la existencia de un síndrome de abuso infantil crónico. Esto quedó evidenciado por una fractura de antebrazo que nunca fue tratada clínicamente, severos signos de desnutrición y hematomas en el cuerpo con distintos grados de resolución, lo que confirmó que el menor padecía un ciclo de lesiones antiguas y recientes provocadas como método de castigo.
Lograr esta segunda condena implicó superar diversos obstáculos procesales. La defensa técnica de Richard Antonio Pérez intentó cerrar el juicio por tortura solicitando la preclusión.
Ellos argumentaron que El militar retirado no podría ser juzgado dos veces por los mismos hechos, con base en su condena previa por el homicidio del menor.
Sin embargo, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín fue categórico al rechazar esta petición. Los magistrados determinaron que, si bien los hechos compartieron el mismo espacio temporal y sujetos, se trataron de conductas delictivas jurídicamente autónomas e independientes.
Mientras que la condena por homicidio castigaba el hecho que provocó la muerte directa del menor, la acusación de tortura castigaba las sistemáticas y crueles acciones previas.
Entre ellas figuraban el confinamiento continuo en el apartamento, Negligencia extrema, privación prolongada del contacto materno y castigo físico severo que infligió un profundo dolor físico y psicológico al niño durante meses..