Estas son algunas historias de transformación en zonas marcadas por la violencia, los cultivos ilícitos y el despojo de tierras
– Tinta clara
enero 30, 2026
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Si ves la granja Aminta Balanta y su familia desde el aire parece una selva por la variedad de flora que destaca en medio de otras tierras donde
Si ves la granja Aminta Balanta y su familia desde el aire parece una selva por la variedad de flora que destaca en medio de otras tierras donde prevalecen los monocultivos, donde quedan pocas fincas.. Hay todo tipo de árboles que se pueden encontrar en épocas de calor: naranjos, mandarinos, limoneros, maíz, plátano, café, coco… por eso Aminta dice que es una “finca tradicional”. Y hay un fruto que destaca en este territorio llano de una hectárea, habitado por una casa blanca de más de 70 años, construida con ladrillo y techo de guadua: el cacao..
Aminta Balanta, beneficiaria del programa Cacao para la Paz Foto:ESTEBAN MEJÍA
Pero antes de contar cómo esto ha transformado el territorio, Es necesario entender lo que está pasando allí.. Este tipo de fincas tradicionales representan un mensaje de resiliencia en un departamento inundado por cultivos de coca y hechos de violencia. El 10 de noviembre de 2025 fue asesinado un trabajador del sector cañero en Padilla. Formaba parte de un grupo que realizaba labores de cosecha, y en ese escenario fue atacado por hombres armados.
Dos días después, el 12 de noviembre, Comisaría de Padilla fue atacada por hombres fuertemente armados quien formaría parte del frente ‘Dagoberto Ramos’ de las disidencias de las FARC, en medio de una escalada de acoso.
Cientos de mujeres han apostado por el cacao como mecanismo de transformación social. Foto:Cortesía
Según las cifras más recientes del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci), que corresponden al año 2023, El país contaba con 253.000 hectáreas sembradas de coca. De ellos, 31.844, casi el 13 por ciento, estaban en el Cauca..
Para octubre de 2025, la Defensoría del Pueblo, en su Alerta Temprana 013 de 2025, Llamó a la acción estatal en los 42 municipios del departamento del Cauca. En Padilla esto lo calificaron de “urgente”.
Ayuda en Acción apoya la iniciativa ‘Cacao para la Paz’ en zonas afectadas por el conflicto. Foto:Ayuda de cortesía en acción
El orden público no es el único obstáculo. De acuerdo a Francisco Javier MicoltaCoordinador para el Cauca del proyecto Cacao para la Paz, una iniciativa de la ONG Ayuda en Acción –financiada por la cooperación española–, hay poco acceso a la tierra en el departamento: “Las tierras que son productivas han sido adquiridas, en su mayor parte, por ingenios cañeros, y las pocas que quedan son fincas pequeñas, espacios pequeños, lo que limita el proceso para generar agricultura de alto volumen”dice Micolta.
Esta organización busca crear puentes entre la academia, el sector privado y el sector público. Si bien sus recursos no provienen del Estado colombiano, el coordinador agrega que existe una coordinación permanente con las distintas alcaldías y con la Gobernación del Cauca.
Ayuda en Acción apoya la iniciativa ‘Cacao para la Paz’ en zonas afectadas por el conflicto. Foto:Ayuda de cortesía en acción
Según un diagnóstico realizado por el proyecto Cacao para la Paz a 215 productores de cacao del norte del Cauca, Hay un promedio de 353 árboles de cacao por finca, 503 por hectárea y una producción promedio de 237 kg de cacao por hectárea al año..
A pesar de los diferentes desafíos que se presentan en el territorio, Hay historias como la de Aminta y su familia, que proponen alternativas para la construcción de paz en el territorio.tejido social y trabajo comunitario.
Ayuda en Acción apoya la iniciativa ‘Cacao para la Paz’ en zonas afectadas por el conflicto. Foto:Ayuda de cortesía en acción
Aminta proviene de una familia que ha trabajado este cultivo durante generaciones.. De hecho, su madre, Betsabeth sigue activa con las diferentes tareas que implica su producción y transformación, a pesar de tener 102 años.. Al casarse quiso formar esta finca tradicional, donde ha inculcado a sus hijos el amor a la tierra y al trabajo.
Al respecto, Micolta dice que, en lugar de hablar de relevo generacional, hablamos de articulación: “Engranamos al joven con el adulto, no pensamos que los vayan a sustituir, sino que cada uno tiene un papel protagonista, un papel importante.De hecho, el coordinador dice que uno de sus principales propósitos es “rescatar la cultura cacaotera y preservar la finca tradicional, lo cual se relaciona con la soberanía y la seguridad alimentaria”.
Ayuda en Acción apoya la iniciativa ‘Cacao por la Paz’ en zonas afectadas por el conflicto Foto:Ayuda de cortesía en acción
El arraigo con una de esas fincas tradicionales proviene de familias como los Balanta, donde hay siete hermanos; “los días de la semana”, como dice Betsabeth. Todos han vivido en Bogotá estudiar y trabajar, pero han vuelto, ya jubilados, para volver a potenciar su conocimiento de la tierra: “Cada año íbamos a la finca, nunca perdimos ese contacto con esa herencia familiar y esa tierra”, recuerda Aminta.
A pesar de su edad, Betsabeth sigue trabajando. Ayuda a ventilar el cacao, a embalar, a doblar cajas; encontrar una manera de mantenerse activo. El venteo es para sacar el fruto limpio, para quitarle la cáscara. “Mi mamá cumple 102 años, hemos hecho una edición especial de chocolates para conmemorarlo porque eso es lo que se hace en la vida.. Ella inició todo este proceso, los hijos continúan y vienen otras generaciones que son los nietos y bisnietos.
Doña Betsabeth sigue trabajando a más de 100 años Foto:Facebook Choculas Betsabeth
Cuando ven la flor y el fruto pequeño, dice Aminta, se quedan asombrados, preguntan cómo sale esa cantidad de chocolate de algo tan pequeño. Y están “asumiendo el amor por ese trabajo” de cultivar cacao y transformarlo en chocolate de mesa. También habla de cómo es un desafío preservar sus espacios y trabajar con toda la comunidad “inculcando el amor por cultivar y permanecer en el territorio”.. Con el apoyo de algunas organizaciones, han sido capacitados para sembrar cacao “fino y aromático”.
Gracias al cacao, otras personas contribuyen a transformar el entorno de sus comunidades. Hay un foco importante, según Micolta, en la juventud y el enfoque de género: “Intentamos vincular a jóvenes y mujeres rurales a lo largo de toda la cadena de valor.porque normalmente se le da importancia a los hombres, no a ellos, que tienen un papel fundamental en el desarrollo”.
Ayuda en Acción apoya la iniciativa ‘Cacao para la Paz’ en zonas afectadas por el conflicto. Foto:Ayuda de cortesía en acción
Una de esas mujeres es Amanda Carolina Quiñones Tenorioque es parte de la cRescate consejo comunitario Las Varas en el caserío San Luis Roblesde Tumaco. Destaca que el proyecto “trabaja la parte social y de empoderamiento femenino a través de la cadena productiva del cacao”.
Además, recuerda que lleva toda la vida trabajando con el cacao: “Estamos convencidos que es una alternativa para acabar con esos huecos que no son tan bonitos y que a través del cacao podemos procesarlos y reponerlos para mejorar nuestra calidad de vida”.
fruta del cacao Foto:Cortesía
Cacao también funciona en Tumaco Carlos Marínel cual forma parte de una asociación de productores, procesadores y comercializadores de este municipio: “Decidimos no venderla como semilla, sino transformarla. Creamos la unidad productiva llamada Tumatay, porque en la zona de Tumaco existían los Tumas y hablaban la lengua Tay. De ahí nació el nombre, que significa «Hombre Valiente».. Allí empezamos a formar el producto y gracias a eso hemos podido tener una planta de transformación”, afirma Carlos.
Habla de como antesEstaba en lo que no debería haber«pero ahora»contribuye a la paz porque al tener un negocio legalse genera empleo en la comunidad y este esfuerzo contribuye a reducir la violencia y hacer los territorios más saludables”.
fruta del cacao Foto:Cortesía
Agrega que “con cultivos ilícitos hubo violencia, tiroteos, zozobra», pero que el trabajo con el cacao ha dado un giro de 180º a muchas vidas en el territorio: «No nos preocupamos de cosas que nos generen miedo. Trabajamos tranquilos, no nos persigue nadie», afirma Carlos.
Cierra con la idea de incentivar a los jóvenes: “Tenemos que inducir a los jóvenes que este es el oro vegetal, la herencia que quedará para las nuevas generaciones.Por ello, algunos de ellos han sido enviados a la Escuela Taller de Tumaco, centro que forma parte de la iniciativa para promover la paz y el desarrollo social en comunidades afectadas por la violencia y el desplazamiento forzado.
fruta del cacao Foto:Cortesía
Allí se capacitan como técnicos para trabajar en la producción y transformación del cacao y así seguir rompiendo los ciclos de violencia que se presentan en la regiónasí como reforzar el tejido social y construir la paz.