Saturday , 20 May 2024
Tecnología

España no sabe si tiene demasiados o pocos conejos. Pero este pueblo de Toledo les ha declarado la guerra por su cuenta y riesgo. – Tinta clara

  • febrero 8, 2026
  • 0

En la Villa de Don Fadrique, provincia de Toledo, el ayuntamiento acabas de activar una autorización extraordinaria matar conejos a diario. De hecho, está invitando a voluntarios para

España no sabe si tiene demasiados o pocos conejos. Pero este pueblo de Toledo les ha declarado la guerra por su cuenta y riesgo.

 – Tinta clara

En la Villa de Don Fadrique, provincia de Toledo, el ayuntamiento acabas de activar una autorización extraordinaria matar conejos a diario. De hecho, está invitando a voluntarios para reducir su población al mínimo. Es una guerra total contra estos roedores que se están volviendo un verdadero dolor de cabeza para agricultores de todo el país.

Y es curioso porque, si miramos los datos, lo cierto es que el conejo europeo entró en la lista roja de especies amenazadas de la UICN en 2019. ¿Puede estar en peligro y ser una plaga indiscriminada al mismo tiempo?

Y la respuesta es sí, por supuesto que sí. Hace unos días fue la Unión de Agricultores y Ganaderos de Castilla la Mancha el que avisó que «la proliferación de conejos es un problema que lleva diez años, hablan de una ‘plaga’ que amenaza los olivares, los pistacheros y los almendros, y exigen que se controlen las poblaciones de estos animales».

No es una impresión anecdótica, en un informe sectorial señala que los conejos representan el 64% de los pagos de seguros agrícolas por daños a la vida silvestre y se citan un promedio de decenas de miles de hectáreas dañadas por año.

Y, sin embargo, el declive del conejo a nivel general está vacío. Y eso no sólo afecta al «bicho» en sí: nos guste o no, existe la base de la cadena alimentaria de más de 30 especies (desde el lince ibérico hasta el águila imperial) y su desastre altera el funcionamiento del bosque mediterráneo. Lo ha estado alterando durante décadas.

Porque lo que está claro es que esto no es algo reciente. El declive del conejo europeo está asociado a mixomatosisprimero (mediados del siglo XX); luego continúa con el enfermedad hemorrágica del conejo en los años 80; y se complica con la llegada en 2012 de una nueva variante (RHDV2) que afecta a poblaciones justo cuando comenzaban a recuperarse.

A esto hay que sumar los cambios en el paisaje y la desaparición de linderos, barbechos y refugios tradicionales.

Sin embargo, cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. Y, a pesar del declive general, los conejos han sabido aprovechar las lagunas de la infraestructura humana para crear auténticos criaderos. Las pendientes y arcenes de las carreteras se han vuelto hábitats tremendamente favorables (e incluso vectores en movimiento) y áreas con alimentación constante (riego/cultivos) son atractivos naturales de estas poblaciones reducidas.

Es decir, la explicación es sencilla: las poblaciones son menores, pero se han reordenado en zonas que causan más daño a los agricultores.

Y así el conflicto está servido. Mientras conservacionistas y científicos piden recuperar al conejo en la sierra, los agricultores piden expulsarlo de sus zonas de influencia. Pero lo curioso es que ambos bandos tienen parte de razón y no tenemos relatos que permitan entender lo que está pasando. Algo que también está pasando con todos los bichos de la montaña.

Imagen | Sonke Biehl

En | En 1940 Japón eliminó esta isla de los mapas para mantener en secreto sus actividades. Ahora tus criaturas están muriendo