La búsqueda de exoplanetas en el universo siempre ha dependido de nuestra capacidad de observar lo invisible. Hasta ahora hemos notado principalmente el parpadeo de una estrella cuando pasa por delante de uno de estos planetas o el sutil bamboleo gravitacional que provoca, pero nunca los habíamos visto directamente. Ahora un equipo de astrónomos ha perfeccionado un método mucho más ingenioso: buscar planetas basándose en la «falsa» tranquilidad magnética de sus estrellas.
Y ahora funciona. El proyecto conocido como Dispersed Matter Planet Project (DMPP) acaba de confirmar el descubrimiento de siete nuevos planetas repartidos en cinco sistemas estelares, y sus proyecciones indican que podría haber cientos de mundos rocosos escondidos en nuestro vecindario cósmico más cercano. Y no hemos podido «ver» todo esto con nuestros sistemas tradicionales.
Cómo funciona. El método DMPP es fascinante porque pone patas arriba la forma tradicional de observar el universo. Ahora, en lugar de buscar estrellas activas, el equipo selecciona estrellas brillantes, muy cercanas, que tienen una emisión de calcio anormalmente baja. De hecho, muestran niveles de actividad magnética por debajo de su nivel basal.
Pero estas muestras no indican que la estrella esté sin actividad, sino que está oculta. Aquí los astrónomos han descubierto que estos sistemas albergan planetas muy cercanos a la estrella, que debido al intenso calor se están evaporando. A partir de este gas que se libera desde estos mundos se forma una especie de ‘escudo’ o nube orbital que absorbe la radiación y oculta la actividad de la cromosfera estelar. Es decir, la aparente inactividad de la estrella es la «huella» gaseosa de un planeta en desintegración.
Su precisión. Para confirmar estas sospechas, el equipo no se limita a observar el gas, ya que utiliza espectrógrafos de velocidad radial de muy alta precisión, como el HARPS-Nque son capaces de medir variaciones mínimas en el movimiento de la estrella.
Uno de los estudios de caso más intrigantes del proyecto es el sistema DMPP-4ubicado a unos 25 parsecs de distancia. En esta estrella ya se han detectado candidatos a planetas con masas subneptunianas, del orden de entre 8 y 12,2 veces la masa de la Tierra, orbitando a velocidades vertiginosas, con «años» que duran sólo entre 2 y 5 días.
¿Dónde están? Estos planetas habitan lo que los astrónomos conocen como el «desierto neptuniano», una región muy cercana a la estrella donde rara vez se encuentran planetas del tamaño de Neptuno. La teoría principal es que estos mundos son en realidad núcleos rocosos de los antiguos Neptunos que migraron al sistema y cuyas atmósferas fueron barridas por una intensa radiación estelar.
Muchos por descubrir. Las implicaciones de este estudio son enormes para la astrofísica moderna, ya que los datos del proyecto DMPP sugieren que entre el 10% y el 20% de estas estrellas de baja actividad magnética podrían albergar sistemas compactos de planetas rocosos que no conocíamos hasta ahora. Esto no sólo ayuda a explicar ciertas anomalías en los catálogos históricos del telescopio Kepler, sino que nos proporciona un mapa del tesoro.
Al tratarse de sistemas estelares tan brillantes y cercanos a la Tierra, estos exoplanetas recién descubiertos se convierten en los candidatos perfectos para ser observados por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) y la futura generación de Telescopios extremadamente grandes (ELT).
Imágenes | Telescopio espacial Hubble de la NASA
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