El testimonio del operador de Triple A atropellado por un joven ebrio en la Ruta 40 que exige justicia
– Tinta clara
febrero 5, 2026
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Aldrin Antonio Dacunha Henry, operador de la empresa Triple A, habla hoy desde rehabilitación de la tragedia que comenzó la madrugada del sábado 2 de agosto, cuando realizaba
Aldrin Antonio Dacunha Henry, operador de la empresa Triple A, habla hoy desde rehabilitación de la tragedia que comenzó la madrugada del sábado 2 de agosto, cuando realizaba una reparación en la Vía 40 con calle 85, en Barranquilla.
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En su relato se borra el momento exacto del impacto: Dice que no recuerda el accidente.No se arrepiente de haberlo visto venir y de que recién recobró el sentido horas después, ya internado, con un hematoma en la cabeza y un ojo hinchado. Esta editorial contactó con el testigo principal.un compañero de trabajo que lo ayudó y que dice que Aldrin estaba tratando de hablar, pero Le salía tanta sangre de la boca que ni siquiera podía pronunciar un fonema.
“Eso fue impresionante, Aún no entiendo como le pegaron si teníamos conos, estábamos al bordepero bueno (…) ese muchacho manejaba ebrio. El caso es que Me sorprendió cuando mi amigo se cayó allí.con un agujero en la cabeza que derramaba sangre sin parar, al igual que por la boca. Doy gracias a Dios que, a pesar del impacto, pude llamar a la ambulancia, avisar a la familia y salir con él (…) pero lo vi mal, pensé que Aldrin se estaba muriendo«, explicó el testigo en exclusiva a EL TIEMPO.
Aldrin asegura que lo que busca es que el caso no quede en silencio y que haya una solución justa. Foto:Cortesía de la familia Dacunha.
Aldrin, por su parte, no tiene tan clara esa parte. Sólo recuerda lo que pasó antes: “Tomamos el turno a las nueve de la noche… como a las tres y media de la mañana”. Ya habíamos colocado el material de reparación y estábamos recogiendo«, dice. Recuerda haber cogido una motobomba para ponerla en el coche. «Y cuando voy hacia la motobomba… no puedo decir que sentí el impacto, porque no recuerdo nada mas”, añade.
La intervención quedó prácticamente finalizada y El equipo estaba listo al lado de la plataforma.en el carril derecho, en dirección sur-norte, con maquinaria y vehículos alineados, pero aún así ocurrió el accidente. A partir de ahí, la historia que cuenta Aldrin no se centra sólo en el accidente como hecho noticioso, sino en lo que vino después.
Diagnósticos desalentadores, al menos cinco cirugías sucesivas, infecciones, largos períodos de hospitalización, procedimientos permanentes y, sobre todo, la sensación de que el proceso judicial ylas reparaciones no han seguido el ritmo de las consecuencias que enfrenta.
Un pronóstico crítico
Un compañero de trabajo fue quien lo ayudó y acompañó en la ambulancia. Foto:Cortesía de la familia Dacunha.
Aldrin dice que en los días posteriores al accidente, su familia recibió una pronóstico preocupante. Según su versión, una junta médica le habría dicho a su esposa que existía una alta probabilidad de que quedara con graves problemas de movilidad. 80% de ser tetrapléjico. En su testimonio, ese fue uno de los momentos más difíciles para su familia: la incertidumbre sobre si volvería a caminar, hablaría con normalidad o recuperaría parte de su autonomía.
Su esposa relata haberle dicho al médico de turno que “se aferró al 20% y a Dios por un milagro”que, hasta ahora, es así. Dice que estuvo alrededor de 20 días en la Clínica Misericordia y que allí consideró una cirugía de columna cervical que fue pospuesta.
En este punto, Aldrin cuestiona el retraso en la intervención y dice que su familia pidió explicaciones sobre los motivos de los aplazamientos y la disponibilidad de equipos para operarlo. Sin embargo, tuvieron múltiples excusas y la ARL de la empresa tuvo que intervenir porque allí no estaban haciendo nada. Según relata, Posteriormente fue trasladado a otro centro médico.donde se determinó que requería otra intervención quirúrgica.
En su reconstrucción de los hechos médicos, Aldrin explica que en el nuevo centro asistencial fue sometido a una cirugía de columna, pero que después Tuvo complicaciones que requirieron nuevas intervenciones. Habla de una hemorragia que le obligó a ser reintervenido y de una lesión adicional en la rodilla que, según afirma, no se había detectado inicialmente. En tu descripción, Esa lesión dio lugar a procedimientos de limpieza quirúrgica y tratamiento especializado.y posteriormente en nuevas cirugías por infección y ajustes del material implantado.
“Fue fuerte”, repite varias veces. En su relato, la cronología médica resume 5 operaciones, cuatro de ellas en la columna y una en la rodilla. Incluso menciona una cirugía particularmente relevante realizada el 4 de diciembre, en la que, según él, ajustaron material, tornillos y el manejo de las vértebras por una infección que causaba fiebre persistente.
Aldrin también señala que durante su estancia clínica habría adquirido varias bacterias adquiridas en el hospital. Aclara que Todavía está esperando los resultados del cultivo y el análisis.y que su recuperación se mantenga bajo vigilancia médica por parte del riesgo de complicaciones asociadas con infecciones y el estado general de su columna.
En todo esto falta la clavícula. Cerca de su hombro tiene otra lesión que un ortopedista ya le dijo que necesita cirugía. Pero los procedimientos han consumido vorazmente a su esposa; Aunque no pierden la esperanza, afirman que ponen “peros” como si quisieran molestarcomo si quisieran que Aldrin llegara a su sexta intervención quirúrgica.
“Lo que quiero es conciliación y justicia”: el reclamo de responsabilidad
Aldrin y su esposa, antes del accidente Foto:Cortesía de la familia Dacunha.
Hoy Aldrin está en casa, recibiendo fisioterapia y terapia ocupacional, así como apoyo de enfermería, según esté disponible. Explica que buena parte de sus tratamientos y controles dependen de autorizaciones de la ARL y procesos administrativos que, según su percepción, No avanzan con la urgencia que requiere un paciente en rehabilitación compleja.
Describe llamadas prolongadas, correos electrónicos, mensajes, trámites y discusiones con áreas administrativas para obtener autorizaciones. Ese desgaste recae en gran medida sobre su esposa, quien, además de acompañarle en su recuperación, deberá asumir la carga de coordinar los traslados, controles y documentación. En general, Su narración dibuja una recuperación con visitas a especialistas que, según estimaciones, pueden sumar entre seis y ocho salidas por mes, dependiendo de las autorizaciones y la agenda médica.
Aldrin asegura que lo que lo que busca es que el caso no quede en silencio y que haya una solución justa. Cuenta que su vida cambió definitivamente: pasó de trabajar con normalidad a depender de terapias, controles, apoyos y trámites, con un impacto económico y emocional en su hogar. En este contexto, insiste en que no le parece aceptable que, Si bien él sigue sufriendo las consecuencias, la persona que lo atropelló no ha afrontado consecuencias proporcionales. ni un camino claro de reparación.
“Lo que queremos es llegar a una conciliación”, explica. Lo presenta como un camino para reconocer el daño y buscar una forma de reparación, no como un deseo de prolongar el conflicto. En su testimonio menciona que existen dos vías: un proceso penal y un proceso civil; Sin embargo, afirman que no han recibido llamados ni avances claros que permitan entender en qué etapa se encuentran las acciones.
Respecto al conductor identificado como responsable, Julián Andrés Martínez CarrilloDe 21 años, natural de Sincelejo, Aldrin precisa que tenía un segundo grado de alcoholcondición que quedó completamente documentada dentro del proceso, nos cuenta.
Tras el impacto, el conductor fue capturado en el lugar y trasladado al Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalíadonde fue procesado por lesiones negligentes. Sin embargo, posteriormente fue puesto en libertad, sin que se hubiera celebrado una audiencia para marcar avances sustantivos en el proceso penal. ni una imputación que se refleje en consecuencias efectivas.
El responsable habría reportado grado 2 en la prueba de alcoholemia. Foto:Cortesía de la familia Dacunha.
Este punto es uno de los que más desacuerdo genera, ya que Mientras continúa recuperándose, el caso parece detenido. A esta percepción se suma un elemento que Aldrin califica de especialmente sensible: recordemos que es hijo de Mónica Patricia Carrillo Choles, jueza del Juzgado del Circuito Laboral 003 de Santa Marta, relación que, para él y su familia, aumenta la preocupación de que el proceso no avance con la celeridad ni la imparcialidad esperadas. En este sentido, subraya que su petición no es de señalización, sino de plenas garantías de transparencia. para que el caso sea tramitado sin privilegios ni trato diferenciado.
Aldrin recuerda que, Al día siguiente del accidente, sólo hubo un intento de aproximación indirecta. Según su relato, un abogado vinculado al proceso se comunicó con su esposa y le planteó la posibilidad de hablar con la madre del conductor.
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La llamada, afirma, fue rechazada debido al estado emocional en el que se encontraba su familia en ese momento, donde la gravedad de su condición médica lo medió. Desde entonces, asegura, No ha habido ningún contacto o diálogo formal encaminado a la conciliación o al reconocimiento del daño causado.
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Trágico accidente en Bogotá. Foto:
Camilo Álvarez Peñaloza, periodista EL TIEMPO Barranquilla @camiloa.ap_20