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el origen y miedos detrás de los reyes infantiles del Carnaval de Barranquilla 2026 – Tinta clara

  • febrero 11, 2026
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A Josué Ortíz la corona no pesa sobre su cabeza. Le pesa en las piernas. Sobre el piso. En la posibilidad de resbalar. En el recuerdo reciente de

el origen y miedos detrás de los reyes infantiles del Carnaval de Barranquilla 2026

 – Tinta clara

A Josué Ortíz la corona no pesa sobre su cabeza. Le pesa en las piernas. Sobre el piso. En la posibilidad de resbalar. En el recuerdo reciente de otros niños que se cayeron porque el escenario estaba mojado y las suelas de sus zapatos no les ayudaron a evitarlo. Tiene 11 años, los cumplió el 26 de diciembre, y cuando habla de Carnaval no habla de grandezas ni de títulos: Habla de no caer.

Joshua viene del barrio Las Palmas y Sharon de El Tabor.

Foto:Cortesía

haron acosta tobónEn cambio, teme algo más. Tiene 12 años (cumplió 12 el 22 de diciembre) y su miedo no está abajo, sino alrededor. Le tiene miedo la multitud que presiona, que tira, que araña sin darse cuenta, la gente que se acerca demasiado porque quiere una foto, un saludo, un trozo del símbolo y no se da cuenta de que, aunque reyes, son de carne y hueso. Yella ya lo vivió una vezen el Malecón, durante un evento multitudinario, cuando a las niñas les arrancaron la ropa, los brazos, las faldas y aprendieron que ser reina también significa exponerse.

Con estos dos miedos distintos, Joshua y Sharon llegan a la gran fiesta en La Arenosa. Sólo once y doce años. Sólo niños. Y, con mucho mérito y orgullo, reyes infantiles del Carnaval de Barranquilla 2026.

Un dúo rebelde

No se conocían antes de que la ciudad decidiera unirse a ellos en dúo. Casi nunca se habían visto, invitados a la misma cumbiamba: La Revoltosa. Nada más. El vínculo no surgió de su infancia compartida, sino del propio Carnaval, que los atravesó y los hizo caminar juntos. Desde entonces ensayan, se empujan mientras juegan, ríen, corren y Esperan unos a otros para experimentar el mismo trastorno.

Joshua viene del barrio Las Palmas y Garabático de la 8. Baila desde que tenía apenas un año y dos meses, impulsado por el impulso de una familia que no necesitaba explicarle qué era el Carnaval porque se lo enseñaron antes de que pudiera hablar. Su padre, su abuela, su abuelo: todos dieron ese primer paso. Ya había participado antes en una coronación, no como rey, sino como bailarín. Esa vez observó. Aprendió. Ahora lo vive.

Josué tiene 11 años y Sharon tiene 12 años.

Foto:Cortesía

Sharon, de El Tabor, llegó al Carnaval incluso antes de nacer. “Desde el vientre”, dice. Su madre estaba trabajando en plena fiesta y ella observaba, sin tener nada que hacer, desde dentro. Baila formalmente desde los tres años y se formó en la Escuela de Danza Julie de Donado, con la disciplina de quien entiende que la alegría también se puede practicar.

Pertenece a la dinastía Acosta, una familia marcada por la música y la culturaaunque nunca antes había tenido una reina del Carnaval de Barranquilla. Ese era el sueño de su abuela Ruth, fallecida hoy. Sharon lo dice sin solemnidad porque Ella sabe que desde algún lugar del cielo él la está observando cumplir su profecía.

Ambos crecieron rodeados del Carnaval, pero no del mismo lugar. Joshua de la calle, la comparsa, la tradición que se repite cada año. Sharon de la academia, la técnica, el vestuario aprendió con paciencia. Y sin embargo, cuando bailan, esa diferencia se disuelve. Bailan porque les gusta, porque pierden la noción del tiempo y se sienten libres allí.

Lo que creen y lo que son.

Sharon nos cuenta entre risas que, al principio, muchos la ven como “engreída”.. Es una impresión superficial, confiesa. Más tarde, al conocerla, descubren a una chica a la que le gusta mucho hablar, humilde, consciente del peso que lleva y que Si ser creído es reírse de todo lo que te pasa, entonces tienen la definición equivocada.

Sharon fue reina varias veces en el jardín y en su institución actual.

Foto:Cortesía

A Joshua le sucede al revés: tranquilo, relajado, “cool”, como lo describen quienes lo rodean. A veces un poco loco, pero es fácil reírse. En los ensayos él se tira al suelo, ella lo empuja y luego se ayudan mutuamente a levantarse. Así se sostiene este dúo infantil: jugando.

En el colegio también hay historias que explican este reinado. Sharon fue reina varias veces en el jardín y en su institución actual. Pero en la primaria no la dejaron correr. La sacaron de la lista. Decían que ya había sido reina muchas veces. Hoy, esa misma niña es la Reina Infantil del Carnaval, y Su escuela celebra porque hace años que no tienen un representante así.

También pesa el orgullo colectivo. En el Garabático del día 8 se sienten felices de que Josué sea rey. Para ellos no es sólo un título individual, es la continuidad de un proceso, la confirmación de que el bailarín que aprendió mirando hoy es quien lidera.

Cuando se les preguntó qué era lo que más les entusiasmaba, ambos coincidieron al unísono: la coronación. También fue lo que más los asustó porque era el momento cumbre. Sharon añade la Batalla de las Flores: salir en una carroza, vestida para la coronación, con su padre acompañándola detrás. Joshua imagina ese mismo momento con una preocupación más práctica: “Pido a Dios que el suelo no esté resbaladizo”.

¿Qué piensan el uno del otro?

Y cuando se les pide que hablen unos de otros, sin que el otro escuche, no hay competencia. Sharon dice que Joshua es divertido y Se siente orgullosa de ser su reina. no cambiaria nada. Joshua responde que Sharon es genial, que se divierten en los ensayos, que ella también lo empuja a ser su socio.

Eso, quizás, sea lo que mejor explique este reinado infantil: ni la corona, ni el disfraz, ni la foto oficial, sino esa naturalidad con la que siguen siendo niños en medio de tantos protocolos. Joshua todavía tiene miedo de caerse. Sharon todavía teme a la multitud. Pero ambos siguen jugando. dejando que el peso de la corona aplaste todos esos miedos.

El carnaval los puso en primera línea, pero no les quitó la infancia. Quizás por eso se conectan tanto. Porque desde esos once y doce años, recién cumplidos, Recuerdan a la ciudad que el partido quedó en buenas manos.

Foto:Cortesía

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Camilo Álvarez Peñaloza, periodista EL TIEMPO Barranquilla

@camiloa.ap_20

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