El Caribe juega un papel clave. – Tinta clara
- marzo 20, 2026
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Hoy, El Atlántico acumula 948,2 MW en operación o pruebas y otros 29,4 MW en construcciónel mayor volumen del país, según el balance sectorial 2026. LEER TAMBIÉN El
Hoy, El Atlántico acumula 948,2 MW en operación o pruebas y otros 29,4 MW en construcciónel mayor volumen del país, según el balance sectorial 2026. LEER TAMBIÉN El

Hoy, El Atlántico acumula 948,2 MW en operación o pruebas y otros 29,4 MW en construcciónel mayor volumen del país, según el balance sectorial 2026.
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El Atlántico se está convirtiendo en el territorio que marca el ritmo de la transición energética en Colombia. No se trata sólo de un progreso sostenido en los proyectos solares y eólicos, sino también de una transformación estructural que posiciona al departamento como núcleo operativo de la diversificación eléctrica nacional.
Este crecimiento es evidencia de que El Caribe dejó de ser una promesa energética para convertirse en un bloque estratégico lo que sustenta buena parte de la expansión de las fuentes renovables.
En momentos en que Colombia enfrenta alertas sobre posibles déficits a partir de 2027, la región aparece no sólo como líder, sino como el espacio que podría amortiguar las tensiones del sistema eléctrico si el país acelera los proyectos que permanecen detenidos.
Colombia cuenta actualmente con 3.001 MW en operación o pruebas en proyectos de mediana y gran escala, además de más de 1.200 MW en recursos distribuidoscomo instalaciones solares en tejados o sistemas comunitarios.
La región del Caribe concentra la mayor capacidad renovable instalada y en desarrollo. Foto:Cortesía
Pero este progreso, aunque significativo, no está creciendo lo suficientemente rápido como para cubrir la demanda proyectada en los próximos años. El análisis indica que, de los 5.843 MW en desarrollo, sólo una fracción está cerca de iniciar la construcción; Muchos proyectos siguen sin cierre financiero o atrapados en trámites, licencias o disputas territoriales.
En este contexto, el Atlántico destaca porque ha logrado superar –al menos parcialmente– varios de los bloqueos que frenan al resto del país. La combinación de disponibilidad de tierra, mayor estabilidad en las relaciones comunitarias, acceso a redes de transmisión y un ecosistema empresarial activo Han permitido que sus proyectos no se queden en la etapa conceptual.
Mientras tanto, departamentos con enorme potencial, como La Guajira, Siguen enfrentando retrasos asociados a conflictos sociales y limitaciones en la infraestructura eléctrica. Si bien tiene uno de los mejores vientos del continente, su capacidad instalada dista mucho de lo que podría ser. debido a la imposibilidad de construir líneas de transmisión en los tiempos previstos.
Afortunadamente para la región del Caribe, el crecimiento del Atlántico no ocurre solo. Departamentos como Cesar, Córdoba y Magdalena también han avanzado en la instalación de proyectos solares y en la preparación de nuevos parques. En conjunto, estos territorios han convertido al Caribe en el principal polo energético de la transición.
En total, Colombia tiene 3.001 MW en operación o en pruebas en proyectos de mediana y gran escala. Foto:Cortesía
En la práctica, esto significa que la región está complementando –e incluso reemplazando– el ritmo de desarrollo que otras áreas del país no han podido sostener. La transición energética colombiana, que inicialmente se proyectó con mayor énfasis en la costa norte por su potencial eólico, Hoy encuentra en el Atlántico un ancla para un crecimiento inmediato.
Aunque los indicadores muestran una expansión sostenida, SER Colombia advierte que el desafío no es demostrar que el país puede desarrollar energías renovables: eso ya sucedió. El problema ahora es la velocidad.
El Atlántico acumula 948,2 MW en operación o pruebas y otros 29,4 MW en construcción. Foto:Cortesía
Para evitar un déficit estructural en el suministro de electricidad de aquí a 2027, Colombia necesitará incorporar al menos 6.000 MW adicionales en los próximos cinco añoslo que implica inversiones cercanas a los 5.000 millones de dólares. Con los procedimientos actuales, ese nivel de expansión no está garantizado.
El presidente de SER Colombia, Alejandra Hernándezlo resume así:
“El progreso es real y está transformando regiones enteras, pero ahora el desafío es acelerar. Si no solucionamos los obstáculos regulatorios y financierosel ritmo no será suficiente para garantizar la seguridad energética y la competitividad en los próximos años”.
El sindicato señala que el apoyo ciudadano es masivo —96% apoya la energía solar y 88% la energía eólica—pero ese consenso no se ha traducido en la agilización de permisos ambientalesprocesos de consulta o mayor seguridad regulatoria.
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De realizarse los ajustes necesarios, el país podría pasar de la meta mínima (6.000 MW) a una expansión total de entre 6.586 MW y 9.500 MW adicionales, lo que tendría impactos directos en las tarifas. competitividad regional y reducción de emisiones.
Juan Camilo Castaño, bailarín de salsa del grupo Vibrando. Foto: