Edison Barrientos, el hombre al que un accidente con pólvora le cambió la vida y lo obligó a volverse ‘capacitado’ – Tinta clara
diciembre 30, 2025
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A tan solo dos cuadras de la parroquia Nuestra Señora del Sufragio y del propio parque de Boston, en Buenos Aires, comuna 9 de Medellín, Edison Barrientos, un
A tan solo dos cuadras de la parroquia Nuestra Señora del Sufragio y del propio parque de Boston, en Buenos Aires, comuna 9 de Medellín, Edison Barrientos, un hombre de 34 años vende dulces, diariamente, en el semáforo de la carrera 40 con calle 55.
Resguardándose en un parqueadero público ubicado a pocos metros de dicho semáforo, Edison pasa las tardes comercializando productos a transeúntes y conductores para poder llevar a su hogar el sustento que le permite sostener las necesidades de cuatro personas: su esposa, sus dos hijos y él.
Sin embargo, las condiciones en las que Edison labora día a día no son las habituales. Si bien como miles de personas más en Medellín, Edison se enfrenta al día a día con una limitación física, producto de un accidente que sufrió cuando tenía tan solo 21 años.
“Eso fue en un festival de globos, en esos tiempos estaba en Caldas en una sancochada que estaban haciendo al lado, al mejor sancocho del barrio lo premiaban, el festival estaba más retirado por lo que nosotros estábamos manipulando fuego. En ese tiempo elevaban los globos y les ponían la canasta de pólvora para que estallara en el aire. No sé qué pasó en el festival pero parece que elevaron un globo, no sé quiénes, con kilo y medio de pólvora, dicen que iba muy pesado, que llevaba mucha pólvora, en cierto momento el globo se incendió y la canasta empezó a descender. La pólvora empezó a encenderse en la caída. Yo no estaba muy pendiente”, comenzó narrando Edison de manera detallada.
“Dicen que cuando el globo se incendió empezaron los gritos, pero una cosa era la bulla que había en el festival y otra la de la sancochada. Cuando a mi me dicen ‘ojo, mire para arriba’, yo miro y veo la canasta cayendo”, recordó Barrientos con desazón.
“La defensa de nosotros los seres humanos es poner las manos, yo las puse y me enredé, quedé en el centro de toda la pólvora. Iniciaron las explosiones, yo me desesperé, mandaba las manos para poderme liberar; la gente no veía nada por la nube de humo, pero yo seguía ahí enredado. A mi me preguntan si nadie me socorrió, pero en una explosión de pólvora todo el mundo sale corriendo” concluyó.
Edison Barrientos perdió las dos manos y el ojo derecho en el incidente que le robó la oportunidad de acceder a un futuro que, como él mismo dice, ya tenía prácticamente asegurado.
El hombre nacido y criado en el Popular 1 de Medellín relató que en los momentos posteriores al accidente, quedó con las manos muy quemadas y prácticamente sin carne, lo que obligó a los médicos que lo atendieron a amputar ambas extremidades. Por otro lado, Barrientos explicó que perdió el ojo a causa del palo de un volador. Del mismo modo, tiene prótesis de rótula y esquirlas de la pólvora incrustadas en el pie desde hace 14 años.
Edison perdió las manos y el ojo derecho luego de que un globo con pólvora cayera sobre él. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
Mientras que su esposa continuaba vendiendo dulces en el semáforo, Edison señaló que las limitaciones físicas no son la única dificultad a la que le ha tocado enfrentarse después del accidente.
“Cuando yo digo que soy accidentado por pólvora, la gente como por ignorancia suele decirme ‘ah, sígala manipulando’ o ‘le quedaron ganas de seguir tirándola’. Me da impotencia saber que yo no la tiré, no la manipulé, no metí un peso para esa pólvora, pero por culpa de ella quedé como quedé. A veces pienso que hubiera sido mejor haber estado manipulándola porque uno por lo menos es consciente del riesgo”, aseguró.
Me da impotencia saber que yo no la tiré, no la manipulé, no metí un peso para esa pólvora, pero por culpa de ella quedé como quedé
Entre sonrisas y gestos recurrentes, Edison recuerda lo que era su vida antes de que la canastilla de pólvora cayera sobre él.
“Yo fui militar. A mi me tocó una vida dura. Salí de un barrio, no pobre, porque gracias a Dios tuve un techo, pero tenía techo y a veces no tenía comida: el Popular 1. Me tocó dejar de estudiar y empezar a trabajar. Muchas veces los jóvenes de bajos recursos estamos criados para vivir del barrio y mantenernos en el barrio, es decir, en la delincuencia. Yo nunca tuve esas expectativas en mi vida. Entonces empecé a guerrearla con las ganas de querer superarme”, subrayó con orgullo.
Barrientos continuó relatando: “Me fui para el ejército, tuve la oportunidad de hacer curso de escolta, curso de paracaidista, fui dragoneante, pasé fila a fila y fui soldado profesional por un año. Usualmente me tocó prestar mi servicio en el Chocó”.
Edison se refirió específicamente a ese tan anhelado futuro que tuvo entre las manos y que se esfumó tras el accidente: “Yo me retiré del Ejército porque con el curso de escolta ya tenía una vida o futuro asegurado acá en Medellín, mucho mejor que mi niñez. Yo llegué y empecé a regar hojas de vida, al año de llegar fue que me accidenté. El 8 de enero tenía una entrevista en una empresa de escoltas, pero nunca pude llegar. Por eso yo no caí en lágrimas sino en rabia y frustración, me llené de impotencia de no entender por qué me había pasado eso a mí”.
Sin embargo, Barrientos es enfático al señalar que ha logrado sobreponerse con determinación a sus limitaciones físicas y que su vida cambió por completo después del incidente, no solo en un mal sentido, sino todo lo contrario.
“Yo conocí a mi esposa después del accidente. Ella empezó a ‘echarme los perros’. Yo le preguntaba ‘¿usted qué ve en mí?”, yo en ese tiempo no me consideraba un hombre, me consideraba menos. Ella me decía que veía en mí capacidades que no se las veía a otros hombres que estaban completos, ‘A mi me gusta es su forma de ser, a pesar de su accidente usted se goza lo que usted tiene, eso es tener una esencia única’”, comentó Edison citando a su esposa, entre carcajadas.
El exmilitar y hoy trabajador informal continuó: “Yo le dije que intentáramos las cosas pero realmente no creía que duráramos más de un año, luego ella quedó en embarazo de mi primera hija y yo empecé a preguntarme ‘¿qué voy a hacer?’”.
Edison Barrientos y su esposa. Foto:Nicolás Tamayo Escalante.
Edison se refería a la responsabilidad autoimpuesta que arrastraba desde su niñez: “Uno cuando es papá quiere darle lo mejor a sus hijos. Yo no quería ser como mi papá que nunca estuvo. Buscaba trabajo y la gente me cerraba las puertas por mi condición, ni siquiera me daban la oportunidad de ver qué podía hacer, al contrario me daban limosna, pero yo necesitaba era trabajo”.
En función de la necesidad creciente, Edison y su esposa empezaron a trabajar como recicladores, sin embargo, por su limitación Barrientos se enfrentó a un panorama muy complicado: “Al no tener manos no me daba para desamarrar las bolsas de basura y a veces me tocaba quitar los nudos con la boca, era muy desagradable así que mi esposa desamarraba las bolsas y yo jalaba la carreta, pero me sentía incapaz igualmente”.
Tras darse cuenta que el reciclaje no sería el camino, Edison y su esposa decidieron vender “confites”.
“Fue ella la que me enseñó a vender. A veces las personas cuando me ven sin manos sienten miedo, temor o me miran raro. No es muy común ver una persona como yo, incluso han señalado que me cortaron las manos por ladrón”, narró con tristeza el hombre que actualmente vive en Granizal con su esposa e hijos.
De cualquier modo, vender dulces no ha sido a lo único que Edison se ha dedicado tras el accidente.
“Cuando yo me accidenté me cuestionaba por qué me había pasado esto a mí. Ahora a través de las redes estoy buscando un camino. Aparezco como ‘El Manco 205’, y entre tanta frustración ha sido algo de fortaleza y aprendizaje, me ha ayudado a superarme más”, explicó Edison, quien acumula más de 170 mil seguidores en su perfil de Instagram.
“En mis redes salgo mostrándole a las personas todas esas fuerzas y capacidades que, a pesar de tener una limitación física no me hacen ser discapacitado. A veces me esfuerzo mucho más que las personas que están completas para pagar las cosas del hogar que una persona completa, mis capacidades son diferentes, pero discapacitado no soy. Estoy abriendo puertas, yo no tengo ayudas del gobierno”, narró Barrientos.
Edison le hizo frente a los rumores que le atribuyen por tener reconocimiento en redes sociales: “A veces la gente cree que por tener números en redes uno ya se gana millones, yo muestro contenido muy orgánico y natural que no da mucha monetización, pero me he podido conectar con muchas personas que si no fuera por las redes no las conocería”.
En ese sentido, se refirió a uno de los elementos más importantes que ha sacado de las redes: las conexiones. “Hace tres años yo vivía acá en el centro pagando pieza. Comencé en redes y distinguí una persona que se llama Maria Luna, yo digo que es mi angelito caído del cielo, ella me ha ayudado a pagar arriendos, con mercados, siempre ha estado ahí y la conocí por redes. Hay otras personas que me han apoyado una sola vez y también lo agradezco”.
Pero, no todo ha sido fácil para Edison en su camino en las redes sociales. Cuando comenzó fue estafado por un hombre que se desempeñó como su manejador por varios meses.
“Con la venta de confites conocí una persona que me influenció en las redes, un supuesto manager que se lucró a costa mía, durante dos años me utilizó. A mi me mandaban ayudas económicas y como yo no tenía control de las redes no me enteraba, entonces él se quedaba con todo. Cuando le reclamé me quitó las plataformas, yo empecé hace un año por mi cuenta, me quería rendir, pero mi esposa me apoyó para que reiniciara. Antes hacía contenido de humor, pero me tocaba ser payaso y eso no es lo que quería. Ahora estoy haciendo contenido mostrando las capacidades que tengo a pesar de que me faltan las manos. Hago videos de cocina; soy la única persona de Medellín que maneja moto de clutch sin manos; empecé a hacer videos de cómo hago cosas cotidianas: de cómo no me dejo vencer por las frustraciones y agobios de la vida. Las personas al ver que una persona sin las manos se sigue riendo y sigue haciendo las cosas cogen como más fortaleza”.
Mirando hacia los lados en búsqueda de su esposa, que continuaba en el semáforo esperando al cambio de luz para ofrecer sus productos, Edison continuó: “Una vez me habló una persona luego de que yo subiera un video y me escribió ‘Yo me iba a quitar la vida, pero me apareció un video tuyo, lo vi, y me llegó con unas palabras que nadie me había dicho’. Empecé a hablar con esa persona y ahora viene al semáforo y dice que le salvé la vida. Las redes me han hecho sentir importante y valioso. En este momento me considero una persona rica, lo que me falta es dinero”.
En este momento me considero una persona rica, lo que me falta es dinero
Edison indicó que evidentemente le gustaría poder ganar mucho más dinero por medio de sus contenidos en redes sociales: “Yo veo los influenciadores que se hacen la re plata y yo digo ‘qué hará esta gente, por qué ganan tanto y yo no’, pero siento que he ganado muchas personas valiosas y de buen corazón que si el día de mañana yo logro salir adelante no me van a bajar de ahí”.
En ese sentido, Barrientos se remitió a un refrán: “Todo llegará a su debido tiempo, voy como la tortuga: lento pero seguro. Sé que cuando llegue al lugar que me corresponda de ahí nadie me va a bajar, si me deslizo ya tendré las escalas listas para volverme a agarrar”.
Edison Barrientos explica que todavía hay secuelas y momentos que lo hacen volver post instantes al accidente, del cual no se conocen a los responsables. También asegura que hubo momentos en los que quiso morir, pero que sus dos hijos le dieron un propósito.
“Ahora tengo a mis hijos, son la motivación y la resiliencia para seguir luchando, mi vida se acabó, yo lucho por la vida de ellos; yo vendo confites en un semáforo y no me gustaría dejarles esa herencia, quiero que ellos el día de mañana puedan tener una educación y profesión”, comentó.
Todo llegará a su debido tiempo, voy como la tortuga: lento pero seguro
Entre esos momentos que lo devuelven a ese fatídico día, irónicamente, está una de las temporadas más festivas del año, especialmente en Medellín: diciembre, la época en la que fue víctima de la detonación de la canastilla con un kilo y medio de pirotecnia.
“A mi en diciembre me gustaría irme de Medellín, hace pocos días le decía a mi esposa ‘vámonos’. No del todo, pero la época no me gusta porque la gente empieza a tirar la pólvora. Es una prevención, yo escucho un estallido y estoy alerta pendiente de que no me pase nada. Diciembre es bonito y trae muchas cosas bonitas, uno comparte con la familia y los seres queridos, pero da impotencia sentir miedo. A mi me invitan a una sancochada y me siento incómodo porque empiezan a tirar pólvora, es maluco no poder celebrar y disfrutar como lo hace todo el mundo”, relató Edison.
Antes de regresar al semáforo de la carrera 40 con calle 55, Edison Barrientos hizo hincapié en que, a pesar de sus limitaciones físicas, actualmente él no se siente incapacitado, todo lo contrario: “Mi capacidad es hacer cosas que las personas no creen que yo voy a hacer, a mi no me duele que me subestimen, esas son las que me dan aliento y fortaleza para demostrar las cosas con hechos y borrar esas palabras. Yo digo que soy un ‘súper manco’”.