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Dormir en clase turista ha sido misión imposible. Algunas aerolíneas están probando tres asientos convertibles en camas – Tinta clara

  • marzo 25, 2026
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Viajar en clase económica en un vuelo de larga distancia suele suponer aceptar un peaje bastante claro: dormir mal o, nada, no dormir nada. Todos lo hemos experimentado,

Dormir en clase turista ha sido misión imposible. Algunas aerolíneas están probando tres asientos convertibles en camas

 – Tinta clara

Viajar en clase económica en un vuelo de larga distancia suele suponer aceptar un peaje bastante claro: dormir mal o, nada, no dormir nada. Todos lo hemos experimentado, asientos estrechos, poco espacio para estirar las piernas y una postura que rara vez invita al descanso. Esa incomodidad no es un detalle menor, es parte de la experiencia de volar en este segmento. Y sin embargo, es precisamente ahí, en este problema tan cotidiano, donde algunas aerolíneas están empezando a explorar soluciones dentro de la propia cabina económica.

Si nos vamos al extremo opuesto, hemos visto muchas veces en las campañas de las aerolíneas la referencia a cómo sería volar con absoluta comodidad. El anuncio de Emirates con Jennifer Aniston lo ilustra bienpasando de una cabaña sin servicios destacables a una suite privada con cama completamente plana, es decir, al extremo premium de la experiencia. La propuesta no se limita a mejorar el confort, sino que redefine por completo la vida a bordo.

Un intento de hacer habitable la clase turista

Y en ese punto es donde empezamos a ver movimientos concretos. United acaba de anunciar una propuesta de este tipo con su convocatoria Relajarse Filauna opción dentro de su propia clase económica que busca precisamente aliviar ese problema. La compañía lo presenta como una fila específica que, una vez en vuelo, se puede adaptar para estirarse o descansar con algo más de espacio. La aerolínea prevé lanzarlo en 2027, situarlo entre United Economy y United Premium Plus y desplegarlo progresivamente en más de 200 Boeing 787 y Boeing 777 de aquí a 2030.

Pero lo cierto es que esta idea no es del todo nueva. Air New Zealand lleva tiempo explorando este concepto con su conocido Skycouchuna propuesta que también parte de una fila de asientos en clase económica. En su caso, el sistema permite elevar los reposapiernas hasta formar una superficie continua sobre la que podemos estirarnos. No equivale a una cama de cabina premium, pero sí ofrece un espacio más versátil que el asiento convencional y la propia aerolínea lo presenta como una forma de ganar comodidad sin pagar por una cabina superior.

Si bajamos al detalle, lo interesante no es tanto la configuración en sí, sino lo que permite una vez estamos en vuelo. Ambas propuestas buscan ampliar la superficie disponible para que podamos estirarnos realmente, algo que no suele ser habitual entre los turistas. Air New Zealand especifica esa zona en aproximadamente 1,55 metros de largo y 74 centímetros de anchoacompañado de ropa de cama adicional, funda de asiento y cinturones o sistemas de retención específicos para utilizarlo con seguridad. United, por su parte, añade un colchón adaptado, mantas, almohadas extra y kits pensados ​​para hacer más llevadero el descanso.

Con todo esto, la pregunta lógica es quién sale realmente compensado por este tipo de opciones. El vídeo promocional del United nos da una idea. Si viajamos solos, tener todo ese espacio nos aporta una superficie mucho más aprovechable para estirarnos. En el caso de las parejas, la idea es compartirlo de forma más flexible, alternando posiciones o utilizándolo para descansar mejor durante el vuelo. Y si pensamos en familias, especialmente con niños pequeños, Air New Zealand considera diferentes configuraciones.

Ahora bien, antes de imaginar un descanso perfecto, conviene tener en cuenta algunas condiciones. En el caso de Air New Zealand, como hemos visto, La disponibilidad depende del avión.ruta y factores operativos o regulatorios, y no todas las configuraciones son siempre accesibles. Además, el precio no es fijo, ya que se paga el billete de cada pasajero más un coste adicional por esta opción, mientras que United aún no ha detallado los precios, aunque ha indicado que su despliegue será progresivo.

En conjunto, estas propuestas no cambian completamente lo que significa volar en clase económica, pero sí introducen un matiz interesante. La idea no es replicar una suite de primera clase, sino ofrecer un poco más de espacio para descansar dentro de las limitaciones habituales. Ese equilibrio entre costo y conveniencia es lo que parece guiar estos desarrollos.

Imágenes | aerolíneas unidas

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