Disidentes de las FARC estarían detrás – Tinta clara
- marzo 13, 2026
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Campesinos y terratenientes En una zona rural del municipio de Jamundí viven bajo amenazas de disidencias de las FARC del frente ‘Jaime Martínez’. LEER TAMBIÉN Explosivos, en zona
Campesinos y terratenientes En una zona rural del municipio de Jamundí viven bajo amenazas de disidencias de las FARC del frente ‘Jaime Martínez’. LEER TAMBIÉN Explosivos, en zona







Campesinos y terratenientes En una zona rural del municipio de Jamundí viven bajo amenazas de disidencias de las FARC del frente ‘Jaime Martínez’.
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Explosivos, en zona rural de Jamundí. Foto:Tercera Brigada
Los últimos hechos reportados por una comunidad temerosa tienen que ver con con el intento de secuestro de un habitante de la zona, así como la destrucción de cultivos de piña en un predio ubicado en la zona rural de Río Claro, en la misma localidad del sur del Valle del Cauca.
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Él Se registró intento de secuestro en la finca denominada La Novillera, en esas filtraciones de Jamundí. Afortunadamente, según informan los agricultores, el plagio pudo evitarse. Sin embargo, el camino de los violentos no quedó ahí.
Barrio de Robles, en Jamundí. Foto:Iusef Samir Rojas
Destruyeron el acueducto más antiguo del consejo comunitario de Guachinte, en la zona alta, así como cultivos de piña en Río Claro, pese a las súplicas de los habitantes del predio de no dañar lo que habían sembrado producto de su esfuerzo por sobrevivir.
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Al transitar por la zona rural del municipio de Jamundí, algunos ciudadanos que habitan estas zonas se preguntan si se encuentran en un territorio con otra soberanía, ya que se ha convertido en uno donde prevalecen las amenazas del disidente ‘Jaime Martínez’.
Se trata del grupo armado que obedece a ‘Iván Mordisco’, que obliga a la población a pagar peajes para su conveniencia y tasas para construir una carretera cerca del poblado de San Antonio.
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Ese temor aumentó este año cuando vecinos jamundeños notaron la instalación de banderas de disidencias de las FARC en la zona del distrito de San Vicente.
Banderas de disidencias en los territorios de Jamundí, Valle. Foto:Archivo privado, redes sociales.
Este poblado se ubica a unos 20 minutos del centro poblado, región atractiva para el turismo, donde se encuentran hoteles, restaurantes y otros establecimientos comerciales.
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Sin embargo, este temor se vio acentuado por las banderas, dejando la interrogante de si el grupo armado está demarcando una supuesta posesión en un país donde debe prevalecer la democracia y no actores al margen de las reglas, imponiendo su propio régimen de terror.
“Estamos preocupados por la situación porque se genera zozobra entre comerciantes y personas dedicadas al turismo”, había comentado en ese momento el concejal Luigi Morales.
Bandera de las disidencias de las FARC en la localidad de San Vicente, en Jamundí. Foto:Archivo privado, redes sociales.
El Ejército estuvo presente en la zona erradicando dichas banderas, aunque ha sido blanco de ataques y acoso con explosivos lanzados desde drones en los últimos meses.
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Asimismo, se recuerda el ataque a las tropas el pasado 13 de febrero por presiones de la disidencia. Muchos de los hombres que acudieron ese día eran disidentes que habían amenazado a la población para que abandonaran sus casas y subieran al lugar del motín.
Hay dirigentes que también se preguntan si se trata de un tipo de mensaje del grupo subversivo que confirma su presencia en esta zona del departamento.
Asimismo, los dirigentes se preguntan sobre la intervención de la vía en San Antonio y Villa Colombia que esperaban del Gobierno del Valle.
Algunos consideran que si existiera esta carretera, los disidentes dejarían de presionar a la población civil para que pagara las tasas por la construcción de una carretera al servicio de los subversivos.
“¿O qué pasó con la intervención en la vía Río Claro y Villa Colombia que en una mesa de participación ciudadana se aseguró que iban a intervenir?” fue la preocupación de otro de los vecinos de la zona rural.
Dirigentes dijeron a EL TIEMPO que también hay peajes ilegales. Uno trabaja en el caserío El Descanso del distrito de La Liberia. Hay otro, también en La Liberia, en el caserío El Pital.
La disidencia cobra 12.000 pesos por auto y 5.000 por moto, sin contar que, a una hora de viaje, obliga a la comunidad rural del partido de San Antonio a pagar cuotas que en un año ascienden a 600.000 pesos por persona, más rifas, cuyos boletos son vendidos por los campesinos bajo amenazas de construir una carretera para este grupo ilegal.
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“El Gobierno del Valle del Cauca viene trabajando con lo acordado con las comunidades de la zona alta de Jamundí. En este corredor que viene de Jamundí, que pasa por San Antonio, que va hacia el sector Villa Colombia, se están haciendo algunos estudios y diseños especialmente hacia el sector Río Claro porque se identificaron con la comunidad, con la mesa campesina, algunos puntos críticos que requerían un mayor nivel de intervención”, dijo el secretario de Infraestructura del departamento, Frank Ramírez.
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“Por lo tanto, se realizaron algunos estudios y diseños que ya contamos y en los próximos días estaremos validando para iniciar las intervenciones pertinentes que ayuden a mejorar el tránsito en ese corredor. Asimismo, en la visita a las diferentes comunidades se dio prioridad a contar con el apoyo de maquinaria que ya lleva días trabajando en el sitio, en el sector La Liberia y Timba, que forma parte del mismo corredor y donde se había identificado la necesidad de intervención”, agregó el funcionario.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
corresponsal de EL TIEMPO
Cali
Fiscalía imputa a gerente de Ecopetrol. Foto: