Discurso del presidente Eduardo Santos ante la llegada de la emisora nacional al país
– Tinta clara
enero 30, 2026
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En la inauguración de la emisora nacional, el Presidente de la República pronunció el siguiente discurso en 1940: el presidente habla “Damas, señores: La Emisora Nacional de Radio
En la inauguración de la emisora nacional, el Presidente de la República pronunció el siguiente discurso en 1940:
el presidente habla
“Damas, señores:
La Emisora Nacional de Radio que inicia sus labores en la noche resalta un anhelo de varios años y es la culminación de un largo esfuerzo, destinado a dotar al Estado de un poderoso y eficaz instrumento de cultura.
Esta emisora de radio pertenece a la nación colombiana y debe estar siempre a su servicio exclusivo. Quedarán excluidas de la misma las controversias personales, las voces de discordia y la propaganda interesada. Sus únicos fines son trabajar por la cultura nacional en todos los niveles, colaborar con universidades, colegios o escuelas en intensas tareas docentes, contribuir a la formación del gusto artístico -con programas cuidadosamente elaborados- y brindar información absolutamente tranquila y desapasionada, totalmente objetiva, que acerque a todos un fiel reflejo de los acontecimientos que suceden.
Esta emisora servirá también para que el gobierno esté en contacto frecuente con el país, para informarle de sus acciones y explicarle los criterios con los que enfrenta los problemas nacionales. No creo que nadie pueda dejar de aplaudir este propósito del gobierno, que está inspirado en el más genuino sentimiento democrático; No haremos propaganda, en el sentido poco amistoso que se le puede dar a esta palabra, pero sí queremos mantener informada a la república de manera autorizada, directa y frecuente, de los actos que realiza el gobierno, de sus planes de trabajo, de las dificultades que estos planes encuentran o de las probabilidades de éxito que tienen, y no dudaremos en solicitar la ayuda y el apoyo de la opinión pública para la obra que creemos buena.
El entonces presidente Eduardo Santos en la noche en que se inauguró la Emisora Nacional de Radio.
Foto:Gaitán/TIEMPO
Esta temporada quiere ser un elemento de optimismo, de fe en la acción, de gozosa confianza en el destino del país. Quiere ser como un reflejo de la energía colombiana, que no ignora las grandes dificultades que se oponen a nuestro progreso, que conoce los peligros que pueden amenazarlo en el presente y en el futuro, que aprecia con ojos claros lo que aún nos falta, pero que no se amilana ante las dificultades del futuro porque para superarlas el examen de lo que ha logrado en el pasado le da amplia fuerza. El sol que declina en otros lugares apenas comienza a iluminar nuestras tierras, y comienza su vida. Así lo siento, y por eso creo que esta Radio Nacional debe representar el criterio y la voz de esta patria nuestra, joven, sana, fuerte y sensata.
A medida que crecen nuestras obras materiales de progreso, nuestro espíritu también debe elevarse y debe afirmarse el significado de nuestra cultura y nuestra vida colectiva.
Somos un pueblo libre, y en estas horas tristes de la humanidad esto es un bien invaluable; Somos una democracia igualitaria y este debería ser nuestro mayor orgullo; Somos una nación de nueve millones de colombianos animados por ideales generosos, unidos por un sentimiento de solidaridad que constituye la mejor de sus fortalezas.
Marco y Warren, dúo cuentachistes de la emisora Radioactiva de Medellín a principios de los años 2000.
Foto:EL TIEMPO
Para quienes, como yo, tenemos que estudiar diariamente el proceso de las actividades colombianas, el saldo de progreso, muchas veces admirable, que dejan atrás es evidente. El progreso avanza a un ritmo rápido en algunos de sus aspectos, lento en otros, pero en todos sus aspectos de manera inequívoca. Es natural e inevitable que este progreso corresponda al despertar de muchas necesidades no sentidas antes, al deseo de mejorar, a la insistente demanda de obras y reformas que ni siquiera estaban pensadas ayer.
Junto a este cúmulo de aspiraciones que constituye un incentivo beneficioso para el esfuerzo, también debe colocarse como el mejor estímulo la verificación de los trabajos que se están realizando, de las partes del programa que se están cumpliendo. El trabajo que hoy se realiza es la mejor de las promesas para el que se realizará mañana y no hay nada que vigorice más el entusiasmo de un pueblo que la convicción de que avanza en el camino hacia sus altos destinos.
La Emisora Nacional de Radio nace en 1940 con la misión de informar sobre la realidad del país y apoyar áreas como la educación.
Foto:EL TIEMPO
Esta emisora de radio –con hechos comprobados– debe justificar y fortalecer este entusiasmo y además quiere colaborar decididamente en la labor, en tantos aspectos magnífica, que la prensa y la radio vienen realizando desde hace muchos años, de fusionar el sentimiento colombiano a través del conocimiento mutuo y creciente, a través del interés que las necesidades, los problemas o los éxitos de unas regiones despiertan en otras.
Y a todo aquel que lo escuche más allá de las fronteras nacionales, siempre debe dar la impresión de lo que es Colombia: un país amigo, cuyo ardiente patriotismo no tiene características excluyentes ni jamás será empañado por apetitos inconfesables. Un país que ofrece a todos los demás una amistad segura que respeta los derechos de todos los demás; un país que tiene la noble pasión de la paz, la libertad y la justicia, y que fusiona estos tres ideales inseparables en uno solo, como síntesis de sus estándares de vida; un país que, indomablemente decidido a preservar estos bienes intangibles para sus hijos, ve con intenso dolor cómo, en otros continentes, la locura bélica los pone en peligro de muerte.
A principios de la década de 2000 comenzaron a aparecer pequeñas emisoras comunitarias que operaban de forma clandestina.
Foto:Federico Puyo / EL TIEMPO
La voz de esta Emisora Nacional de Colombia aspira a llegar a todos los hogares y traspasar fronteras, como una voz serena, en la que se reconozca la voz del país; Aspira a ser creído siempre, a ser siempre adherente a la verdad; aspira a brindar horas de placentera recreación, dejando una impresión de arte y belleza; Aspira a hacer inconfundible su sincero acento democrático y su constante fidelidad a las más claras tradiciones de la espiritualidad colombiana.
Y como departamento del Ministerio de Educación, se esforzará, con ímpetu ambicioso, por realizar una labor educativa para la que solicita la participación de todos y que será constantemente perfeccionada y ampliada. En este campo se abren las más amplias perspectivas y el gobierno espera realizar en él obras que merezcan un aplauso unánime, y dar una noción exacta de lo mejor que tiene la vida colombiana, que tanto respeto y simpatía merece.
Sus máximos esfuerzos estarán encaminados a justificar el carácter de esta emisora como institución nacional, por encima de pasiones mezquinas, dedicada a servir –sólo– a los intereses permanentes del país. Su mejor recompensa será que todo aquel que le haga el honor de escucharla se sienta así.