Desde el Atlántico advierten que tensiones regionales están desencadenando cruces terrestres de venezolanos hacia Colombia
– Tinta clara
diciembre 28, 2025
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Las crecientes tensiones diplomáticas y políticas entre Estados Unidos y Venezuela, sumadas a la suspensión de vuelos internacionales, están modificando significativamente los patrones de movilidad de los ciudadanos
Las crecientes tensiones diplomáticas y políticas entre Estados Unidos y Venezuela, sumadas a la suspensión de vuelos internacionales, están modificando significativamente los patrones de movilidad de los ciudadanos venezolanos hacia Colombia. Esto es lo que advirtió Juan Carlos Viloria Doria, vicepresidente de la Organización Venezolana en Barranquilla, quienes alertaron sobre un aumento sostenido de los cruces terrestres en ambos sentidos de la frontera.
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Según el líder migrante, Muchas personas que tenían previsto viajar en avión se han visto obligadas a repensar sus rutas y optar por viajar por tierra, tanto para ingresar a Colombia como para regresar a Venezuela. Esta dinámica, explicó, no responde sólo a procesos migratorios definitivos, sino también a desplazamientos temporales motivados por necesidades específicas.
Viloria Doria señaló que, paralelamente, Existe un flujo constante de ciudadanos venezolanos que ingresan al territorio colombiano en busca de atención médica, servicios humanitarios o apoyo institucional. En la mayoría de los casos, estas personas permanecen por un tiempo limitado y luego regresan a su país de origen, una práctica que se ha vuelto recurrente en medio de la prolongada crisis.
Comunidades indígenas y movilidad forzada
Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
Uno de los aspectos que más preocupa a las organizaciones de migrantes es el aumento de la movilización de las comunidades indígenas transfronterizas. Según Viloria, p.Pueblos como los yukpa y los wayúu han intensificado sus movimientos hacia Colombia en las últimas semanas, reflejando un fenómeno que va más allá de la migración económica tradicional.
Estos movimientos, explicó, están estrechamente relacionados con el deterioro de las condiciones de vida, la falta de acceso a servicios básicos y el impacto emocional que genera el contexto de inestabilidad en Venezuela. “Existe una profunda afectación psicológica que empuja a las personas a buscar refugio, seguridad y atención, incluso de forma instintiva”, afirmó el dirigente.
Para Viloria Doria, este comportamiento responde a un mecanismo de supervivencia ante un entorno marcado por la incertidumbre, el miedo y la presión social. La movilidad, en este sentido, se convierte en una respuesta natural a la percepción de riesgo, tanto dentro como fuera del territorio venezolano.
El factor de los grupos armados y la frontera
Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
A las tensiones internacionales y la crisis humanitaria se suma un elemento adicional que agrava la situación: la presencia y expansión de grupos armados ilegales en zonas estratégicas de la frontera. Viloria advirtió que la situación en regiones como el Catatumbo está influyendo directamente en los flujos migratorios.
Como explicó, El reacomodo de actores armados, disidencias y estructuras ilegales genera nuevos desplazamientos y presiona a comunidades enteras a cruzar a Colombia buscando protección. Este fenómeno, dijo, no es nuevo, pero se ha intensificado en el actual contexto regional.
El vicepresidente de la Organización Venezolana en Barranquilla advirtió que Cualquier aumento de la presencia u operaciones militares en territorio venezolano, ya sea por mar o por tierra, podría provocar un efecto dominó. “Es previsible que muchos de estos grupos armados terminen regresando o desplazándose a Colombia, lo que representa un desafío de seguridad adicional”, afirmó.
Piden plan de choque al Gobierno colombiano
Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
Ante este complejo escenario, Viloria Doria insistió en la necesidad de que el Gobierno Nacional adopte medidas urgentes y coordinadas. En su opinión, se requiere un plan de choque que anticipe los impactos sociales, humanitarios y de seguridad derivados del aumento de la movilidad fronteriza.
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Este plan, explicó, debería incluir el fortalecimiento de la capacidad institucional en las zonas fronterizas, una mejor coordinación con las autoridades locales y departamentales, y una estrategia clara para la atención a la población migrante y retornada. La falta de preparación, advirtió, podría traducirse en una sobrecarga de los sistemas de salud, educación y asistencia social.
Viloria destacó que la situación no debe analizarse únicamente como un problema venezolano. “Las repercusiones de lo que sucede en Venezuela se sienten en toda la región del Caribe y en Colombia en particular”, señaló, al tiempo que llamó a una reflexión conjunta entre ambos países y sus sociedades.
Un fenómeno regional con efectos de largo plazo
Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
El líder migrante concluyó que Los actuales flujos de movilidad son una señal de alerta sobre la fragilidad del equilibrio regional. Las decisiones políticas, las tensiones internacionales y los conflictos internos tienen efectos directos en la vida cotidiana de miles de personas que se ven obligadas a desplazarse.
Desde tu perspectiva, Colombia debe asumir que estos movimientos no son temporales, pero forma parte de una dinámica que podría mantenerse o incluso intensificarse en el mediano plazo. Por ello, insistió en la importancia de diseñar políticas públicas con un enfoque regional, humanitario y de seguridad integral.
Mientras tanto, las organizaciones de migrantes continúan monitoreando el comportamiento de los flujos y brindando apoyo a quienes cruzan la frontera en busca de alivio temporal. La advertencia es clara: sin una respuesta articulada y con visión de futuro, las tensiones externas continuarán. traduciéndose en presiones internas para los países receptores.
En este contexto, La movilidad venezolana se consolida como termómetro de la crisis regional, cuyas implicaciones trascienden fronteras y exigen soluciones compartidas, sostenibles y centradas en la dignidad humana.