¡De una película! Hombre disfrazado de monja evadió seguridad e ingresó a un edificio en el norte de Barranquilla; cámaras y llamada lo delataron
– Tinta clara
marzo 3, 2026
0
La mañana del lunes 2 de marzo parecía una más en la pacífica Barrio Colombia, en el norte de Barranquilla. Pero en cuestión de minutos, la rutina estuvo
La mañana del lunes 2 de marzo parecía una más en la pacífica Barrio Colombia, en el norte de Barranquilla. Pero en cuestión de minutos, la rutina estuvo a punto de romperse con una escena tan desconcertante como inquietante: una supuesta monja quien terminó siendo, según las cámaras de seguridad, un hombre disfrazado.
La historia que parece sacada de una película comenzó cuando un residente salió del edificio y, en un gesto automático de cortesía, sostuvo la puerta principal para permitir la entrada. que parecía ser una monja. La puerta sólo se abre con un sistema electrónico y pin de seguridad, pero en ese momento el protocolo dio paso a la confianza.
Vestido con un hábito blanco y gris, el sujeto logró ingresar al inmueble. Foto:Captura de pantalla
El visitante vestía un hábito blanco y gris. Llevaba varias bolsas de la compra y un bolso cruzado sobre el pecho. Dijo pertenecer a la comunidad de llamadas. “Monjas Reparadoras” y preguntó por el apartamento del administrador, ubicado en el segundo piso.
Nada en su presencia generó alarma inmediata. Caminó con aparente serenidad y subió las escaleras sin dificultad.
El diálogo que encendió las alertas
La administradora estaba dentro de su departamento. La puerta principal estaba abierta, pero una verja de hierro cerrada con candado impedía el acceso directo. La supuesta monja se acercó y empezó a hablar.
Su voz sonaba falsa, con largas pausas, como si estuviera improvisando cada frase. Comentó sobre los pájaros dentro del departamento y el gato que deambulaba por el lugar.
En las imágenes se puede ver al hombre mirando directamente a la cámara de seguridad. Foto:Captura de pantalla
“Qué pájaros más bonitos”, dijo. El administrador respondió con naturalidad. La escena, en apariencia, no tenía nada de irregular. Pero la conversación no fluía. No había ningún propósito claro. La visitante pareció prolongar el momento sin explicar realmente por qué había venido..
En medio del intercambio, lanzó una frase que cambió el tono: dijo que tenía sed y que hacía mucho calor. La insinuación fue interpretada como un intento de abrir la puerta.
El administrador decidió no hacerlo.
Una llamada comprometedora
Minutos después, la supuesta monja comenzó a realizar llamadas desde su celular. En uno de ellos pronunció una frase que acabó haciendo saltar las alarmas.
«Sí, positivo. Atlántico Torres. Ya tengo el pedido listo»fue escuchado.
El administrador comenzó a observar más de cerca. Algo no encajaba. Las manos eran grandes. Los rasgos, más marcados de lo que sugería la costumbre. La sospecha estaba claramente establecida: no se trataba de una mujer.
El partido llevaba ya unos seis minutos de juego cuando otro detalle resultó decisivo. Justo frente al visitante había una cámara de seguridad que grabó toda la escena. En un momento, el personaje levantó la vista y la miró fijamente.
El cambio fue inmediato.
Su lenguaje corporal se alteró. Comenzó a mirar de reojo, respondió con frases confusas y adoptó una postura más tensa. Como si entendiera que el disfraz ya no sostenía la escena.
El visitante permaneció en el segundo piso durante unos seis minutos. Foto:Captura de pantalla
En ese momento llegó otra persona al edificio a recoger un pedido. El administrador, incapaz de explicar abiertamente lo que estaba pasando, le hizo una discreta señal para que no insistiera. La intención era evitar a toda costa abrir la puerta.
El ambiente se volvió incómodo. El nerviosismo del visitante aumentó. Las cámaras registran cómo comienza a moverse inquieto, buscando una salida.
Las imágenes muestran que se trata de un hombre de aproximadamente 40 años. Cuando sale, baja ágilmente las escaleras y sale del edificio sin confrontación, pero con evidente prisa.
Alerta para residentes
Las grabaciones quedaron almacenadas en el sistema de seguridad y comenzaron a circular entre los vecinos del sector a modo de advertencia. Hasta el momento no se ha reportado robo ni agresión, pero el episodio generó preocupación en la zona.
El caso deja una lección clara: El crimen explora métodos cada vez más elaborados para entrar en edificios residencialesapelando a la confianza y la apariencia.
Esta vez el intento se vio frustrado por la prudencia del administrador.Ah, por la copia de seguridad de las cámaras de seguridad. Pero la historia del hombre disfrazado de monja ya corre de boca en boca en el barrio Colombia a modo de advertencia.
Porque a veces, el disfraz más inverosímil puede ser el recurso mejor calculado.