Continúa orbitando y fue confundido con un asteroide – Tinta clara
- marzo 22, 2026
- 0
No todos los días vemos un coche acabar en el espacio, pero eso es exactamente lo que ocurrió en febrero de 2018 con el primer lanzamiento del Falcon
No todos los días vemos un coche acabar en el espacio, pero eso es exactamente lo que ocurrió en febrero de 2018 con el primer lanzamiento del Falcon



No todos los días vemos un coche acabar en el espacio, pero eso es exactamente lo que ocurrió en febrero de 2018 con el primer lanzamiento del Falcon Heavy. A bordo iba un Tesla Roadster y un maniquí apodado Starman, concebido como carga de prueba para la misión. Lo sorprendente es que no se trata de un simple experimento puntual: a lo largo de los años, este objeto ha continuado su trayectoria alrededor del Sol y ha vuelto a captar la atención por razones que van más allá del espectáculo inicial.
Lo que SpaceX envió ese día al espacio no fue solo un coche flotando sin rumbo, sino un conjunto técnico diseñado para validar el comportamiento del citado cohete. La misión incluía la etapa superior, el propio vehículo y el maniquí Starman, y acabó colocándolos en una órbita heliocéntrica tras una maniobra final fuera de la gravedad terrestre. Según la NASAesa trayectoria elíptica hace que el objeto se mueva entre distancias comparables a las órbitas de la Tierra y Marte.
La historia dio un giro inesperado en enero de 2025. El Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional anunció el descubrimiento de un nuevo objeto cercano a la Tierra, identificado como 2018 CN41. Sin embargo, la corrección llegó apenas un día después: “La órbita coincide con la del objeto artificial 2018-017Ala etapa superior del Falcon Heavy con el Tesla Roadster. La designación CN41 de 2018 será eliminada y omitida”. ellos han dicho. Lo que parecía un hallazgo astronómico fue, en realidad, el mismo coche lanzado hace años.
Este episodio no es sólo una anécdota curiosa, también nos da pistas sobre cómo funciona la vigilancia del cielo. Los sistemas que rastrean objetos cercanos a la Tierra funcionan comparando trayectorias y observaciones para identificar posibles asteroides o cometas, y lo hacen en un entorno con decenas de miles de objetos catalogados. Esto ayuda a comprender por qué un objeto artificial puede, por un breve momento, ajustarse a los parámetros de uno natural.
Si queremos aterrizar la historia en el presente, la pregunta es inevitable: ¿dónde está ese coche en este momento? En el momento de escribir este artículo, dondeisroadster.com situaba el objeto a unos 284 millones de kilómetros de la Tierra, a unos 214 millones de kilómetros de Marte y a unos 229 millones de kilómetros del Sol. Según estos cálculos, completa una revolución alrededor del Sol aproximadamente cada 557 días y ya ha recorrido más de 6.550 millones de kilómetros desde su lanzamiento.
Vale la pena hacer aquí una aclaración importante: no estamos viendo el coche en tiempo real. La posición que ofrecen herramientas como la mencionada se basa en modelos orbitales construidos a partir de datos recogidos tras el lanzamiento y cálculos posteriores, no en observaciones directas continuas. La propia NASA señala que la trayectoria se ajusta con soluciones como las del Sistema de horizonteslo que implica que estamos hablando de estimaciones muy afinadas, pero no de una ubicación exacta en todo momento.
Si miramos hacia atrás y hacia adelante, su carrera también deja algunos hitos interesantes. En 2020, por ejemplo, se acercó mucho a Marte, pasando a unos 5 millones de millas del planeta. Y no será el último: las previsiones de la agencia espacial estadounidense apuntan a nuevos encuentros en las próximas décadas, como un paso cercano a Marte en 2035 y acercamientos a la Tierra en 2047 y 2050, siempre dentro de márgenes que no impliquen impacto.
A partir de ahí lo que queda es el terreno de las probabilidades y de los escenarios de muy largo plazo. Algunos estudios han intentado calcular lo que podría pasarle al objeto dentro de millones de años, incluida la posibilidad de colisiones con la Tierra, Venus o incluso el Sol, aunque con probabilidades bajas y sujetas a incertidumbre. Sin embargo, las predicciones a largo plazo podrían verse sesgadas por factores difíciles de modelar, como la radiación térmica o posibles aceleraciones de desgasificación no caracterizadas, dejando abierto su destino final.
Imágenes | EspacioX
En | La NASA lleva años devanándose los sesos para descubrir qué comeremos en la Luna. Respuesta: cocido madrileño