Considerando las desgravaciones fiscales propuestas por el Gobierno, ¿se arriesgarán los contribuyentes a pagar antes de la decisión del Tribunal Constitucional?
– Tinta clara
enero 6, 2026
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El Decreto 1474 del 29 de diciembre se convirtió en una de las principales apuestas fiscales del gobierno a finales de 2025. Con esta norma, emitida tras la
El Decreto 1474 del 29 de diciembre se convirtió en una de las principales apuestas fiscales del gobierno a finales de 2025. Con esta norma, emitida tras la declaratoria de emergencia económica, la administración busca acelerar la recaudación a través de un paquete que combina nuevas cargas tributarias con alivio temporal para los contribuyentes en mora o en disputa con la autoridad tributaria.
Pero el problema es que el alcance de estas medidas estuvo desde el principio ligado a un escenario de elevada inseguridad jurídica, marcado por una evaluación de la constitucionalidad del estado de emergencia y un período de tiempo limitado para que las personas y las empresas decidan si desean aprovechar los beneficios.
Según el análisis del abogado fiscalista Eric Thompson, socio del despacho Cañon Thompson, el Gobierno está «apostando a medidas de recaudación de impacto tirando los dados en la mesa de valoración de constitucionalidad», yn el contexto en el que la Corte Constitucional hizo una pausa, enfrentando un dilema legal y político de alto voltaje. En este escenario, el Reglamento 1474 incluye no sólo instrumentos de mayor presión fiscal, sino también mecanismos de alivio diseñados para “recaudar efectivo rápidamente”, suponiendo que la Corte acelere las decisiones provisionales o finales sobre la validez de la emergencia.
Las personas deben ofrecer al menos el 70% del valor de la propiedad. foto:iStock
El eje central de la norma es la desgravación fiscal, que ofrece relevantes descuentos en sanciones e intereses moratorios para distintos casos. Estos incluyen atrasos de impuestos, declaraciones omitidas, correcciones voluntarias de declaraciones, correcciones de incumplimientos y esquemas de solución de disputas entre Dian y contribuyentes. Estos beneficios buscan incentivar pagos puntuales y cerrar procesos abiertos que representan contingencias tanto para el Tesoro como para el sector privado.
A este conjunto se le sumó una nueva versión del denominado “Impuesto de Normalización”, que permite regularizar activos omitidos o pasivos inexistentes.con el pago de una tasa preferencial del 19%. Según Thompson, se trata de «una amnistía disfrazada de impuesto». destinado a eliminar contingencias potencialmente de gran escala en el impuesto sobre la renta y el impuesto sobre el patrimonio. El atractivo de esta figura radica en la posibilidad de cerrar riesgos fiscales significativos con una menor carga tributaria respecto a los escenarios sancionadores habituales.
Sin embargo, el atractivo de estos relieves está condicionado por el tiempo. El analista advierte que, si la Corte Constitucional declara inaplicable el Decreto 1390, que generó la emergencia económica, puede haber un efecto dominó que finalmente afecte la validez del propio Decreto 1474.. En este escenario, la oportunidad de aprovecharla sería corta. y dependería de la rapidez con la que los contribuyentes evalúen su situación fiscal y cumplan las condiciones requeridas.
Requisito de Diana foto:Fotomontaje a partir de imágenes de iStock y Dian
La principal inseguridad jurídica que rodea a la regulación se centra en la suerte de los contribuyentes que decidan acogerse al alivio ante una posible sentencia negativa del Tribunal. Thompson plantea una pregunta clave: Si se anulan los decretos, «¿la Corte Constitucional respetará los derechos adquiridos de los contribuyentes que hacen uso de estos beneficios?». Existe precedente jurídico que apunta a la protección de expectativas legítimas, pero el análisis señala que el tema presenta matices y zonas grises que impiden tener una certeza absoluta.
En este momento, el papel de la administración tributaria cobra un peso decisivo. La forma en que el Ministerio de Hacienda y la Dian implementen los alivios podría generar una mayor seguridad jurídica. Thompson cree que «la promulgación inmediata de órdenes regulatorias y doctrina especial será crítica» para ofrecer reglas de juego claras, al tiempo que subraya la importancia de la pronta emisión de actos administrativos que permitan a los contribuyentes invocar derechos adquiridos.
La discusión no es menor, dado que los beneficios tributarios pueden representar un componente relevante de la recaudación en el corto plazo. Desde esta perspectiva, el análisis indica que estos mecanismos tienen más probabilidades de «sobrevivir a la prueba de fuego constitucional en la práctica», siempre y cuando su aplicación sea diligente y consistente. Así, el Tesoro tiene un incentivo directo para asegurar su recaudación antes de que se definan los límites constitucionales del estado de emergencia.
El contexto plantea un dilema práctico para personas y empresas con contingencias fiscales importantes. La posibilidad de acceder a descuentos en sanciones, intereses o litigios, así como a la normalización de activos a una tasa preferencial, enfrenta el riesgo de que el marco legal que respalda estos beneficios sea abolido. Según Thompson, el escenario nos obliga a evaluar si conviene correr «el riesgo de aprovechar cualquiera de las exenciones fiscales a muy corto plazo en este momento de incertidumbre».
La decisión, según el análisis, depende no sólo del monto del imprevisto, sino también de la capacidad del contribuyente para cumplir con las condiciones, la celeridad de las acciones de la administración y la lectura que cada actor tenga sobre la probabilidad de proteger los derechos adquiridos.